lunes, 9 de agosto de 2010

Wonderful world


Título original: Wonderful World
Año: 2009
Nacionalidad: EE. UU.
Dirección: Joshua Goldin
Guión: Joshua Goldin
Producción: Miranda Bailey, Matthew Lautwyler & Glenn Williamson
Fotografía: Daniel Shulman
Música: Craig Richey
Montaje: Jeff Canavan
Diseño de Producción: Kristin Bicksler
Vestuario: Liz Staub
Reparto: Matthew Broderick, Sanaa Lathan, Michael K. Williams, Philip Baker Hall, Jesse Tyler Ferguson, Jodelle Ferland, Ally Walker, Patrick Carney, Christy Reese, Zacharias Foppe, Cristen Barnes, Mia Ford, Paul T. Taylor, James Burton, Dan Zanes, John Hambrick, Drew Waters, Odessa Sykes, Carrey Bowers, Linda Leonard, David L. J. George, William Ragsdale, David Jensen, Michael Showers, Thomas Ike Awagu…
la magia de los pequeños detalles

Wonderful World es una tierna película independiente que, tras un sencillo planteamiento filosófico, nos ofrece una espléndida interpretación de Matthew Broderick.

Ben Singer (Matthew Broderick) está enfadado con el mundo. Ciertamente tiene motivos para ello pues, tras convertirse en un cantante para niños de éxito, su último álbum no fue comercializado deliberadamente por su sello discográfico, lleva ocho años en un trabajo que otros consideran transitorio, su ex mujer le acusa de volcar su negatividad sobre su hija Sandra (Jodelle Ferland), su vecino le echa en cara que no aparque dentro del límite marcado, su compañero de piso, Ibu (Michael K. Williams), ha caído en un coma diabético, su hija no quiere volver a verle, y periódicamente se le aparece “the man” (Philip Baker Hall), quien él considera “el sistema” y causante todas sus desgracias. La hermana de Ibu, Khadi (Sanaa Lathan), irrumpe en esta concepción de la vida que se ha montado Ben para aportar magia y sentimiento.

La opera prima de Joshua Goldin, quien también firma el guión —este y aquel Darkman (1990) de los primeros años de Sam Raimi—, es una apuesta en busca del optimismo existencialista de Jean Paul Sartre y las sencillas teorías que expone en El existencialismo es un humanismo, por las que “lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos”. La historia parte desde la afirmación de que los planteamientos de Ben son totalmente acertados, aunque la culpa de todo lo que le pasa no es enteramente de los demás y, tan sólo, necesitará alguna señal para recuperar esa fe perdida en el ser humano, y en sí mismo. De hecho, en la primera parte de la película Ben no reacciona, no elige ni actúa, tan sólo se limita a dejarse llevar y serán los actos de otros los que le empujarán a determinarse por actuar, para bien o para mal.

La interpretación de Matthew Broderick no sólo consigue que nos caiga bien un personaje negativo y excesivamente encerrado en sí mismo, sino que consigue dotarle de una sencillez y humanidad con la que facilita nuestra empatía. El polo opuesto lo ofrece Sanaa Lathan, que gracias a su emocional interpretación, no sólo invade con todo el peso de su sensualidad el congelado universo de Ben, sino también nuestros corazones. Ambos personajes representan dos mundos que se complementan, Ben es norteamericano y vive en una sociedad corrompida por el dinero y una salvaje competencia; mientras que Khadi, viene de un mundo donde el sentimiento es la cura de todos los males.

Obligatorio señalar la estimable interpretación de Jodelle Ferland, que aparte de su etapa televisiva, poco a poco va labrando una sólida carrera cinematográfica que incluye títulos como Tideland (2005, Terry Gilliam), Silent Hill (2006, Christophe Gans), Expediente 39 (Case 39, 2009, Christian Alvart) o Eclipse (The Twilight Saga: Eclipse, 2010, David Slade) y que con su personaje, Sandra, puede considerarse como un puente entre ambos personajes, siendo capaz de entender a su padre, aunque no desea vivir en un mundo como el que él propone.

"Se puede amar a alguien y querer algo más"

Igual que sus personajes, la sencillez estética de Joshua Goldin facilita la credibilidad de su historia y la digestión de un filme con un planteamiento filosófico para todos los públicos, tanto para aquellos interesados en un cine de autor con algo que contar, como para los que sólo quieren un producto entretenido. En resumen:un título a tener en cuenta.

Publicado originalmente en EXTRACINE