domingo, 29 de agosto de 2010

Mamá está en la peluquería


Título original: Maman est chez le coiffeur
Año: 2010
Nacionalidad: Canadá

Dirección: Léa Pool
Guión: Isabelle Hébert
Producción: Lyse Lafontaine & Michael Mosca
Fotografía: Daniel Jobin
Música: Laurent Eyquem
Montaje: Dominique Fortin
Dirección Artística: Patrice Bengle
Vestuario: Michèle Hamel
Reparto: Marianne Fortier, élie Dupuis, Hugo St-Onge-Paquin, Laurent Lucas, Céline Bonnier, Gabriel Arcand, Benjamin Chouinard, Antoine Desrochers, Lenie Scoffié, Paule Ducharme…

la descomposición de la familia

Tras pasar por varios festivales como el de Toronto, Kingston o San Sebastián, se estrena en las pantallas españolas la película canadiense Maman est chez le coiffeur, dirigida por la directora suiza Léa Pool.

Verano de 1966, comienzan las vacaciones de verano, pero este año Élise (Marianne Fortier) y sus hermanos tendrán que enfrentarse a la dura realidad de que su madre (Céline Bonnier) les abandone al no poder soportar que su marido (Laurent Lucas) le engañe, con otro hombre.

Podemos englobar a Maman est chez le coiffeur como una excelente muestra de cine de mujeres dado que está dirigida por una, escrita por otra, Isabelle Hébert, y uno de sus dos productores también es mujer, Lyse Lafontaine, pero no por ello son más condescendientes con el hecho de que Simone Gauvin abandone a su familia para intentar rehacer su vida, siendo, desde mi punto de vista, el proceso de asimilación y adaptación a la nueva realidad que tienen que vivir todos y cada uno de los componentes de la familia su tema principal.

"A veces las palabras hacen más daño que una buena bofetada"

Asimismo, resulta reconfortante que este mirada al núcleo familiar de los Gauvin no se haga desde un punto de vista traumático, sino desde una perspectiva que trata de desdramatizar su situación al mostrar otras familias en un mismo estado de descomposición, por unas causas o por otras.

De entre el reparto destaca la joven y desconocida Marianne Fortier, que lleva con soltura y firmeza todo el peso de la película, mostrando las contradicciones de un personaje fuerte, pero sensible. En el otro lado de la balanza estaría Laurent Lucas, a quien viéramos en películas extraordinarias como Harry, un amigo que os quiere (Harry, un ami qui vous veut du bien, 2000, Dominik Moll)  o Lemming (2005, Dominik Moll), pero que no consigue aquí más que una interpretación superficial, impidiendo que nos creamos su relación con su mujer, ni que sea capaz de engañarla, ni la relación que tiene con sus hijos, ni de nada, rebajando considerablemente la fuerza de la película.

"El césped del vecino siempre se ve más verde"

Lo que sí puedo destacar es la eficacia de la fotografía de Daniel Jobin, que nos transporta a la perfección a finales de los sesenta, ayudado por la exhaustiva dirección artística de Patrice Bengle, más preocupada por la verosimilitud, que por ofrecer un escaparate de reliquias sesenteras. Lo mismo podría decirse del discreto vestuario de Michéle Hamel, que pasa totalmente desapercibido, pero precisamente por la perfecta elección de todas y cada una de las prendas que componen el vestuario, están escogidas por su adecuación a los personajes y la historia que se cuenta. Como debe ser.

Publicado originalmente en EXTRACINE