viernes, 13 de agosto de 2010

MW


Título original: MW
Año: 2009
Nacionalidad: Japón

Dirección: Hitoshi Iwamoto
Guión: Tetsuya ôishi & Shinzô Matsuhashi, basado en un manga de Osamu Tezuka
Producción: Shinzô Matsuhashi
Fotografía: JTakuro Oshizaka & Nobuhiro Sako
Música: Yoshihito Ike
Montaje: Masashi Asahara
Diseño de Producción: Kikuo Ota
Reparto: Hiroshi Tamaki, Takayuki Yamada, Kazuaki Hankai, Ryo Ishibashi, Yuriko Ishida, Toru Kazama, Ikuji Nakamura, Natsuki Obama, Tôru Shinagawa, David Starzyk, Ken Streutker, Shingo Tsurumi, Yusuke Yamamoto, Rio Yamashita, Michio Yûki…

ajuste de cuentas contra la corrupción a la japonesa

Adaptación en imagen real del manga creado por Osamu Tezuka, creador también de los manga detrás de Astroboy (2009, David Bowers) o Metropolis (2001, Rintaro), MW que es, además, el primer largometraje dirigido por Hitoshi Iwamoto tras una larga experiencia en la televisión.

Yuki (Hiroshi Tamaki) y Garai (Takayuki Yamada) son testigos y supervivientes del exterminio por el que son erradicados todos los habitantes de la isla en la que viven de pequeños. Pasado el tiempo, cada uno de ellos afronta su vida desde dos perspectivas diferentes, Garai es un cura que trata de reconciliarse con el pasado y perdonar a los causantes de la matanza, pero Yuki no quiere olvidar, sino castigar.

MW es una película que juega a dos bandas, por un lado es un espectacular vehículo para un argumento en forma de thriller ecológico cargado de acción y rocambolescos giros de guión, pero por otro lado es un filme con un mensaje ético que parece pretender evidenciar la corrupción de gobernantes y altos cargos que manipulan y ocultan la verdad. Hitoshi Iwamoto aprueba sobradamente como director de acción, pero suspende estrepitosamente en clase de ética, por simple y facilón.

La larga primera secuencia de la película ---pasando de largo por la del exterminio de la introducción---, oculta varios giros de guión efectivos, pero interesantes, que hacen subir la adrenalina del espectador, aunque también ponen de manifiesto la falta de seguridad del director al ofrecer las explicaciones de los engaños con los que intenta sorprendernos. En cualquier caso, esta secuencia pone en un listón muy alto las expectativas del resto de la película.

Puede que aguantemos el tirón a causa de una estructura inductiva que sólo nos permitirá saber las causas y consecuencias de los hechos sucedidos a la pareja protagonista, en el pasado, hasta que lleguemos al final de la cinta. Lamentablemente, una puesta en escena excesivamente exagerada, más cerca del melodrama que de la acción desorbitada, con una banda sonora que nuca calla, no sirve mas que para precipitar la pérdida del interés.

Puede resultar, en cualquier caso, un filme entretenido, en el que cabe destacar en su reparto la presencia de Ryo Ishibashi interpretando al policía que intuye los pasos de Yuki y resulta el personaje más sólido de la película, un actor que conocemos de filmes como The Grudge (2004, Takashi Shimizu) y The Grudge 2 (2006, Takashi Shimizu), Suicide Club (Jisatsu sâkuru, 2001, Sion SOno), Brother (2000, Takeshi Kitano), Audition (Ôdishon, 1999, Takashi Miike) o Kids Retur (Kizzu ritân, 1996, Takeshi Kitano) y que sí sabe dar al espectador acción y corazón.

Parece que tendremos que esperar a un nuevo proyecto de animación para volver a disfrutar, en toda su magnitud, del universo de Osamu Tekuza en el cine, o si acaso, esperar una nueva versión del manga que afronte sin miedo todas las características que planteaba el cómic, como la atracción sexual que tiene atrapado a Yuki, que por un lado le impide contrariar a su sociópata "novio", pero por otro es el único que puede hacerlo.

Publicado originalmente en EXTRACINE