viernes, 13 de agosto de 2010

Exam


Título original: Exam
Año: 2009
Nacionalidad: Reino Unido

Dirección: Stuart Hazeldine
Guión: Stuart Hazeldine, basado en una idea original de Simon Garrity
Producción: Stuart Hazeldine & Gareth Unwin
Música: Stephen Barton & Matthew Cracknell
Fotografía: Tim Wooster
Montaje: Mark Talbot-Butler
Diseño de Producción: Patrick Bill
Dirección Artística: Jason Lee Etienne
Vestuario: Rebecca Gore
Reparto: Adar Beck, Gemma Chan, Nathalie Cox, John Lloyd Fillingham, Chukwudi Iwuji, Luke Mably, Pollyanna McIntosch, Jimi Mistry, Colin Salmon, Chris Carey…

tiempos difíciles, medidas inusuales

Exam, ópera prima de Stuart Hazeldine, y que constituye un prometedor y contundente comienzo para un cineasta que no sólo dirige, sino que también produce y es autor del guión.

Ocho personas de ambos sexos, con un estudiado cariz representativo de diferentes etnias y sexos, se enfrentan a un inusual último examen para conseguir un puesto de trabajo. La acción se desarrolla en una habitación de la que no pueden salir hasta que terminen una prueba que dura 80 minutos, en la que tan sólo deberán contestar una pregunta, aunque siguiendo unas reglas que les obligarán a reflexionar y trazar sus propias estrategias.
La línea de partida puede recordar una película tan espléndida como El método (2005, Marcelo Piñeyro), pero Stuart Hazeldine va más allá, ubicando a sus personajes en un futuro próximo, en el que se han desarrollado nuevas enfermedades. Estamos en una sociedad en la que la selección natural por la que se ha regido hasta este momento la humanidad está abocada a eliminar prejuicios y barreras sexuales, raciales y culturales, a pesar de que algún personaje pueda, todavía, estar preso de este tipo de prejuicios. Una fabulosa metáfora de casi cualquier núcleo urbano contemporáneo y un acertada conclusión de la capacidad autodestructiva del ser humano sea hombre o mujer, blanco o negro, de oriente o de occidente.

El ejercicio de estilo del director británico nos revela a un cineasta inteligente desde el guión mismo en el que, sin trampa ni cartón, nos da la misma información que a los ocho personajes que encierra en esa habitación. Podemos seguir las mismas deducciones de los personajes o buscar nuestras propias respuestas, pero todo está dicho y mostrado, tanto para ellos como para nosotros. Para guiarnos en su periplo hacia la vida laboral, Hazeldine coloca la cámara siempre en función del personaje que marca la acción, a su altura y siguiendo su movimiento, de manera que no veremos a quien no se mueve, ni lo vemos hasta que sus compañeros lo perciben. Nunca sabremos lo que hay al otro lado del espejo, al igual que tampoco lo saben los personajes.

En este tipo de ejercicio, todo el peso de la credibilidad recae en el reparto, que salvo el caso del maestro de ceremonias, Colin Salmon —quien es reconocido por sus apariciones en Alien vs. Predator (2004, Paul W. S. Anderson), Resident Evil (2002, Paul W. S. Anderson), o los títulos Bond Die Another Day (2002, Lee Tamahori), El mundo nunca es suficiente (The World Is Not Enough, 1999, Michael Apted) y El mañana nuca muere (Tomorrow Never Dies, 1997, Roger Spottiswoode)— o el candidato hindú, Jimy Mistril —a quien hemos visto en filmes como RocknRolla (2008, Guy Ritchie), Diamantes de sangre (Blood Diamond, 2006, Edward Zwick), Un toque rosa (Touch of Pink, 2004, Ian Iqbal Rashid) o East is East (1999, Damien O'Donnell), además de participar en la longeva serie británica EstEnders (1985 - ...)—, está compuesto por intérpretes de televisión o con escasa experiencia cinematográfica que, sin embargo, sacan adelante, y con muy buena nota, un reto que fácilmente podría haber caído en el exceso y la exageración, logrando incrementar la credibilidad de la historia y hacernos completamente partícipes del relato y la tensión de la prueba que deben superar.

Publicado originalmente en EXTRACINE