martes, 17 de agosto de 2010

London river


Título original: London River
Año: 2009
Nacionalidad: Reino Unido
Dirección: Rachid Bouchareb
Guión: Rachid Bouchareb, Zoé Galeron & Olivier Lorelle
Producción: Rachid Bouchareb & Jean Bréhat
Fotografía: Jérôme Alméras
Música: Armand Amar
Montaje: Yannick Kergoat
Diseño de Producción: Jean-Marc Tran
Dirección Artística: Jean-Marc Tran Tan Ba
Reparto: Brenda Blethyn, Sotigui Kouyaté, Francis Magee, Sami Bouajila, Roschdy Zem, Marc Baylis, Bernard Blancan, Aurélie Eltvedt, Diveen Henry, Gurdepak Chaggar…

racismo escondido

Ganadora del Oso de Plata al mejor actor en la Berlinale, London River es un estupendo relato de cómo las religiones parecen conseguir lo opuesto a lo que predican.

Elisabeth Sommers (Brenda Blethyn) es una viuda de guerra protestante, que queda muy sorprendida cuando ve por televisión los atentados sucedidos el 7 de julio de 2005 en Londres. Ante la inexplicable ausencia de llamadas por parte de su hija, Elisabeth emprende viaje a Londres para encontrarla, temiendo lo peor. Ousmane (Sotigui Kouyaté), musulmán afincado en Francia, emprende el mismo viaje con la intención de encontrar a su hijo, al que no había visto desde que era un niño. Ambos están destinados a encontrarse, pues sus respectivos hijos compartían algo más que piso.

En los años noventa se pone en práctica una medida considerada como racismo positivo, que se aplica siempre en el momento en que coinciden varios aspirantes a un puesto laboral en igualdad de condiciones, siempre se contrata aquel que pertenece a una minoría étnica. Esta ley permite que en ciudades como Londres, en la que se desarrolla el relato, tenga un panorama étnico-cultural tan variado, y en el que todos viven en aparente armonía. Esta situación está perfectamente reflejada en la película, así como la sutil arrogancia británica y la falsa corrección política que llevan a Elisabeth a tratar a todas las personas con las que se encuentra, ya sean negros, moros, asiáticos o hispanos como si fueran realmente sus conciudadanos… hasta que pierde la paciencia y aparece su verdadero ser, su naturaleza escondida.

Rachid Bouchareb utiliza para su película un tono naturalista muy cercano al British Social Realism que practican cineastas como Stephen Frears, Ken Loach, y sobre todo, Mike Leigh ---de hecho la inclusión de Brenda Blethyn en el reparto bien parece una alusión a este último y su Secretos y mentiras (Secrets & Lies, 1996, Mike Leigh). Además, pareciera que deliberadamente no incluyera los títulos de crédito al principio de la película, para que el espectador no caiga en los mismos prejuicios en los que cae su protagonista, Elisabeth, arrastrandonos por su relato como si pensáramos que es uno de los cineastas británicos mencionados y no un francés de origen musulmán. Ya desde la primera secuencia establece que la diferencia no parte del individuo, sino del grupo, del colectivo religioso, que en el caso de Elisabeth se muestra tan hostil como los que promueven el atentado.

"¿Quien habla árabe?"

Uno de los recursos que la película utiliza con gran acierto es la deixis, que nos obliga a imaginarnos la historia de los hijos de Elisabeth y Ousmane, este mismo ejercicio de imaginación nos lleva a ir sacando nuestras conjeturas, antes de que aparezcan en el relato, cayendo, probablemente, en los mismos errores que Elisabeth. Todas las posibilidades son válidas y se manejan. En cualquier caso, este no sería el asunto principal de la película, sino la relación entre los mundos que representan Elisabeth y Ousmane y la transformación de los dos personajes.

No sé si es una cuestión cultural, pero dado que en España sufrir atentados es algo, lamentablemente, habitual y, de hecho, los atentados de Londres parecen la continuación de los que sucedieran en Madrid el 11 de marzo del año anterior, me llama la atención la falta de atención por parte de las autoridades ante dos personas cuyos familiares están desaparecidos desde el mismo día del atentado. Igual puede estar provocado por la falta de información por parte del director, quien es de origen francés, pero en España, una situación así, parece sería difícil que se produjese, aunque sólo sea por la alarma social ante el desamparo al que se ven sometidos los protagonistas de London River.

Mención aparte merece la estupenda banda sonora compuesta por Armand Armar ---en la que se percibe una fuerte influencia de Philip Glass---, colaborador de Bouchareb en Days of glory (Indigènes, 2006) y cuyas composiciones podemos escuchar también en la reciente El concierto (Le conert, 2009, Radu Mihaileanu), acompaña perfectamente el deambular de los personajes en su desesperada búsqueda por las calles de Londres.

Pero lo que realmente es difícil de olvidar son las interpretaciones de Brenda Blethyn y de Sotigui Kouyaté. La de ella por la perfección en la que transmite todas las emociones internas por las que pasa: sus miedos, sus temores, sus prejuicios… Pero es cierto que el trabajo de él impresiona por una deslumbrante sencillez, que tan sólo con su presencia es capaz de comunicar: su cara, su aspecto, su apariencia, su mirada, hablan por sí mismas. Quizás por eso, su personaje nos transmite mucha más confianza que Elisabeth, y no comprendamos la actitud de ella en algunos momentos.

Que nadie piense que esta es una película dramática en un sentido sensacionalista por utilizar como fondo los atentados de Londres, todo lo contrario, es una película extremadamente sensible y si emociona no es por el artificio de fotografía, música, montaje y los recursos que se puedan haber utilizado, sino porque se perciben los sentimientos de los personajes.

Publicado originalmente en EXTRACINE