sábado, 7 de agosto de 2010

La última estación


Título original: The last station
Año: 2009
Nacionalidad: Alemania, Rusia & Reino Unido
Dirección: Michael Hoffman
Guión: Michael Hoffman, basado en la novela de Jay Parini
Producción: Bonnie Arnold & Chris Curling
Fotografía: Sebastian Edschmid
Música: Sergei Yevtushenko
Montaje: Patricia Rommel
Diseño de Producción: Patrizia von Brandenstein
Dirección Artística: SAndreas Olshausen & erwin Prib
Decorados: Mark Rosinski & Heike Wolf
Vestuario: Monika Jacobs
Reparto: James McAvoy, Helen Mirren, Christopher Plummer, Paul Giamatti, Anne-Marie Duff, Kerry Condon, Patrick Kennedy, John Sessions, David Masterson, Tomas Spencer, Nenad Lucic, Maximilian Gärtner, Christian Gaul, Wolfgang Häntsch…
realismo versus romanticismo

Cuando se cumplen 100 años de la muerte de León Tolstoy, Michael Hoffman nos sorprende con The Last Station al abordar temas tan controvertidos como el derecho de autor o la prensa sensacionalista, a la vez que nos conmueve con la intensa historia de amor entre Tolstoy y su mujer.

Valentin (James McAvoy) es contratado por Vladimir Chertkov (Paul Giamatti) como secretario personal de León Tolstoy (Christopher Plummer), con la intención de que recoja en un cuaderno todo lo que suceda durante su estancia con el mítico escritor ruso y, en especial, su relación con su esposa, la condesa Sofya Tolstaya (Helen Mirren). Una vez en casa del escritor percibirá que las cosas no son tal y como le había explicado Chertkov, además de recibir un segundo encargo, esta vez por parte de la propia condesa, para que haga exactamente lo mismo, plasmar todo lo que vea por escrito.

"Escribe lo que veas, lo que él sea"

Gozando con el beneplácito de la familia Tolstoy, Michel Hoffman, escribe y dirige esta adaptación de la novela de Jay Parini, en la que si bien destaca el texto y el desarrollo de la historia sobre la aproximación visual que realiza el director, son los personajes los que consiguen arrebatarnos en una historia tan realista como romántica, tan comprometida como polémica.

Aunque todo el relato gira en torno a las figuras del escritor y la condesa, la importancia de muchos de los personajes como Valentin, Chertkov o, incluso, Masha (Kerry Condon) y Sasha Tolstoy (Anne-Marie Duff), casi podríamos decir que se trata de una película coral, emulando el estilo del cine ruso que se desarrollara poco después de la muerte del escritor, propiciado por la Revolución Rusa de 1917.

"Yo digo muchas cosas, tú que dices, ¿qué opinas tú?"

Siguiendo esta premisa en la que Valentin tendrá que escribir dos diarios, desde diferentes puntos de vista, pues queda claro que las intenciones de sus mentores son opuestas, el tono de la película se caracteriza por un enunciado apelativo en un intento porque el espectador se forme su opinión propia sobre las relaciones entre todos los personajes y sobre los temas tan controvertidos que se debaten como el derecho de autor que, evidentemente, nada tienen que ver la actividad que realizan en la actualidad algunas, denominadas, asociaciones sin ánimo de lucro, que curiosamente, parecen más identificadas con las maneras de Chertkov que con las de la condesa, y que pareciera que están más interesadas en la desaparición de las expresiones artísticas que en su expansión.

"¿Porqué deberíamos sacar provecho de mi trabajo, cuya meta es que llegue al pueblo?"

Otro tema interesante es el de la prensa que, si bien parece tan rosa como la actual, por lo menos a principios de siglo XX se interesa por personalidades de gran talla humana y cultural, como los que trata la película.

Una idea expuesta con destreza es la que muestra que los pensamientos no se corresponden con las emociones, las ideas con los actos. El mismo Tolstoy advierte que otros son más tolstoyanos que él mismo, pues se toman demasiado en serio palabras que dice sólo por decir, sin reflexionar. En este sentido el personaje de Valentin es clave pues es en el que más claramente muestra que termina sobrepasado por las emociones que le invaden, irremediablemente, a pesar de que había llegado con un firme propósito de no ceder a las tentaciones de la carne. Pero como bien se dice en la película:

"Amar y ser amado es la única realidad del mundo"

Las nominaciones a los Oscar de este último año se hacen eco de las excelencias del reparto, pero es que es realmente excepcional, Paul Giamatti y Christopher Plummer son siempre actores efectivos y resolutos que encarnan a la perfección “una extraña pareja”. Puede que destaquen un poco más James McAvoy o Kerry Condon, sobre todo porque sus personajes son más agradecidos, más simpáticos y cercanos al público. Pero la que consigue emocionar, arrebatar y arrancar de nosotros auténticas lágrimas de pasión y emoción es la maravillosa interpretación de Helen Mirren, que consigue demostrar por qué el escritor estaba enamorado de la condesa.

Publicado originalmente en EXTRACINE