sábado, 14 de agosto de 2010

Slovenian girl


Título original: A call girl: Slovenka
Año: 2009
Nacionalidad: Eslovenia

Dirección: Damjan Kozole
Guión: Damjam Kozole, Matevz Luzar & Ognjen Svilicic
Producción: Danijel Hovecar
Fotografía: Ales Belak
Música: Silence
Montaje: Jurij Moskon & andrija Zafranovic
Diseño de Producción: Maja Moravec
Vestuario: Zora Stancic
Reparto: Nina Ivanisin, Peter Musevski, Primoz Pirnat, Marusa Kink, Uros Furst, Dejan Spasic, Aljosa Kovacic, Ales Valic, Marjuta Slamic, Ivo Godnic, Cedric Brelet von Sydow, Valter Dragan, Danijel Malalan, Philip James Burt, Maja Sever, Alenka Kraiger, Drago Milinovic, Minca Lorenci, Primoz Petkovsek, Igor Leonardi, Dusan Moravec…

la prostituta que salió del frío

Desde del este nos llega Slovenian Girl, un filme sencillo pero emocionante que nos regala una espléndida interpretación de la debutante Nina Ivanisin.

Aleksandra (Nina Ivanisin) tiene dos móviles, a uno contesta con su nombre, pero al otro lo hace como Slovenka. El mismo año que Eslovenia preside la Unión Europea, Slovenka se encuentra en una habitación de hotel con un cliente que, tras haber ingerido dos viagras, fallece de un ataque al corazón. Slovenka se lleva su dinero después de haber llamado a la policía. Periodicamente, Aleksandra regresa a su pequeño pueblo natal a visitar a su padre, Edo (Peter Musevski), y esconderse de los peligros que conlleva su forma de vida en Liubliana.

Dirigida de manera austera, seca y desgarrada por Damjan Kozole, la película se apoya en la entregada interpretación de Nina Ivanisin, en un personaje complejo y contradictorio que se comporta como aquello que más odia, su propia madre, a la que considera fría, calculadora y avariciosa, justamente lo que ella misma es. Por otro lado, Peter Musevski, absolutamente perfecto en su interpretación de Edo, equilibra la carencia de sentimientos de Aleksandra, con un personaje tan simpático como entrañable que sabe mentir dentro de la película, mientras le dice la verdad al espectador.

Alertado por la continua interrupción de las delegaciones políticas a lo largo de la película, no descarto que la actividad a la que se somete voluntariamente Aleksandra, simbolice la propia prostitución a la que puede haber llevado a Eslovenia su ingreso en la Unión Europea, pero me temo que me faltan conocimientos sobre su cultura social y política como para hacer una valoración coherente, aunque la repetición del recurso de la delegación por las calles de Liubliana me llama la atención y me hace inclinarme por una lectura política, tampoco debe ser causal que el primer encuentro de Slovenka, el que muere en la habitación del hotel, es, precisamente, un político.

Quizás el mensaje de Damjan Kozole siga el deambular de la protagonista clamando por un retorno a los valores locales, igual que el grupo de música que hubiera formado su padre y que no llegara a ningún sitio a causa del surgimiento de la cultura punk a la que ni él ni sus colegas tuvieran acceso en su momento, o no pudieran reciclarse a tiempo, pero volver a tocar en su grupo les fortalece les proporciona un gran incremento de su autoestima. En este sentido, la obsesión de la protagonista por estudiar inglés podría simbolizar la alienación de la cultura anglosajona que aplasta y apaga las expresiones locales y minoritarias.

En cualquier caso, la película funciona perfectamente sin ninguna lectura metafórica o crítica, simplemente tratando de entender el comportamiento de Aleksandra y su desencuentro consigo misma. Quizás haya un leve tono autocomplaciente y victimista, no por parte sólo del personaje, sino en el tono general de la película, que parece sorprenderse del camino elegido por Aleksandra cuando prostitución, anuncios por palabras y jóvenes que escogen el camino fácil con tal de alcanzar las metas que se han marcado, las hay dentro y fuera de la Comunidad Europea, hoy, ayer y mañana.

Publicado originalmente en EXTRACINE