martes, 10 de agosto de 2010

Daybreakers


Título original: Daybreakers
Año: 2009
Nacionalidad: EE.UU. & Australia
Dirección: Michael Spierig & Peter Spierig
Guión: Michael Spierig & Peter Spierig
Producción: Chris Brown, Bryan Furst & Sean Furst
Fotografía: Ben Nott
Música: Christopher Gordon
Montaje: Matt Villa
Diseño de Producción: Feorge Liddle
Dirección Artística: Bill Booth
Decorados: Matthew Putland
Vestuario: George Liddle
Reparto: Harriet Minto-Day, Jay Laga'aia, Sahaj Dumpleton, Allan Todd, Gabriella Di Labio, Ben Siermer, Peter Welman, Ethan Hawke, Callum McLean, Jarrad Pon, Victoria Williams, Zoe White, Aolani Roy, Tiffany Lamb, Chris Brown, Kirsten Cameron, Sam Neill, Carl Rush, Paul Sonkkila, Vince Colosimo, Todd Levi, Wayne Smith, Berni Chin, Kevin Zwierzchaczewski, Joel Spreadborough, Lisa Cunningham, Amanda Buchanan, Claudia Karvan, Mungo McKay, Emma Randall, Charlotte Wilson, Rohan Smith, Michael Dorman, Bryan Probets, John Gibson, Robyn Moore, Troy MacKinder, Willem Dafoe, Christopher Kirby, Glen Martn, Isabel Lucas, Des Coroy, Michella Atkinson, David Vallon, Candice Storey, Simon Burvill-Holmes, Anne Bennetts, Kellie Vella, Scott McQade, Jack Bradford, Jason Chin, Konrad Whitten, Mark Finden…
cuando el vampirismo fluye por la sangre

Dirigida por los hermanos Michael y Peter Spierig, producida también por otros hermanos, Bryan y Sean Furst, Daybreakers es una película fallida tanto como película metafórica sobre la sociedad actual, como filme de acción o terror.

Se ubica temporalmente en el año 2019. El mundo en el que se desarrolla Daybreakers ha sido contaminado por una plaga que ha convertido a los humanos en vampiros, convirtiéndoles en la especie dominante, que utiliza a los humanos como meros receptores de los que conseguir su alimento vital: la sangre. Pero por muchas ventajas que pueda tener la inmortalidad, algunos humanos no están dispuestos a dejarse convertir, ni algunos vampiros a vivir como tales. Edward Dalton (Ethan Hawke) quien fue convertido en vampiro por su propio hermano, Frankie (Michael Dorman), sin su consentimiento, trabajo como hematólogo para Charles Bromley (Sam Neill), quien dirige una empresa farmacéutica que se ha propuesto encontrar un sucedáneo que pueda reemplazar a la sangre humana, pero un accidente casual permite que entre en contacto con los pocos humanos que todavía permanecen en la clandestinidad.

Este es el punto de partida de una película que teniendo una factura visual muy estética y contemporánea, termina siendo un filme clásico y absolutamente convencional, que desaprovecha las pocas premisas interesantes que propone, como la relación entre los dos hermanos, la del padre y su hija y el dilema de convertirse en vampiros o permanecer como humanos, en favor de una acción que tampoco llega a ser ni interesante ni espectacular.

«La vida es una mierda y encima no mueres» 

Pronunciada por Edward, esta frase no sólo resume el espíritu de su personaje, sino también el de este espectador acerca de la propia película, que ni contiene metáforas, ni conflictos, ni acciones, ni nada. El mayor suspense se produce en la cita que le proponen a Edward de día debajo del árbol soleado; el montaje en paralelo que intenta caldear el ambiente cuando están probando la reversión a humano de Edward no engaña a nadie y otras muchas situaciones se resuelven de la manera más burda y sencilla, sin explicaciones ni insinuaciones, sólo porque sí. La verdad es que ni siquiera se molestan en explicar qué o cómo se ha producido la plaga que les ha convertido a todos en vampiro, pero claro, a quién le importa. Lo que está claro es que el hecho de que los guionistas y directores sean dos, no contribuye a enriquecer ni el guión ni la concepión visual del filme, y que sean hermanos tampoco.

Tan sólo las interpretaciones de Ethan Hawke y, sobre todo, la del siempre siniestro Willem Dafoe, consiguen ayudar a completar el visitando del filme, aunque son los únicos que aportan algo más que físico a sus personajes, porque lo que es Sam Niell, no es capaz ni de intimidarnos con un villano de poses, gestos y muecas, nada que ver con aquel siniestro Damien de El final del conflicto (The Final Conflict, 1981, Graham Baker), por el que probablemente se haya ganado su lugar en la película. Otro tanto podría decir del trabajo de Michael Dorman, que resuelve con histrionismo y maquillaje su falta de recursos.

Encuentro sumamente graciosa y tierna la cita a Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977, Steven Spielberg), en el prólogo de la película, cuando la vampiro suicida sale para enfrentarse a la luz del amanecer. La secuencia de los títulos de crédito también es muy interesante, así como la secuencia que presenta este nuevo mundo nocturno que, desde luego, contienen referencias a títulos míticos como Blade Runner (1982, Ridley Scott), Brazil (1985, Terry Gilliam) y, más que a Matrix (The Matrix, 1999, Andy & Lana Wachowski), a aquella cuyo guión se decía habían copiado los ---también hermanos--- Wachowski, Dark City (1998, Alex Proyas). Los hermanos gemelos han caído, también, en la obviedad de recurrir a un diseño de producción que recuerda a Gattaca (1997, Andrew Niccol), también protagonizada por Hawke, igual que toda la parte de la resistencia humana evoca a la famosa serie V (1983, Kenneth Johnson), con la salvedad de que la serie era mucho, mucho, mucho más interesante, a pesar de contar con menos medios y presupuesto, lo que no les faltaba era imaginación.

Quizás algunos encuentren arriesgado que mencione la influencia del cine del Este, me refiero a las incursiones de Timur Bekmambetov y sus estupendas Guardianes de la noche (Nochnoi Dozor, 2004) y Guardianes del día (Dnevnoy Dozor, 2006), pero ya me dirán algo si al final nos encontramos con una secuela que se llame Night Fuckers.

Eso sí, de las pocas películas en las que la policía aparece, antes incluso de que se le necesite.

Publicado originalmente en EXTRACINE