martes, 10 de agosto de 2010

The Runaways


Título original: The Runaways
Año: 2010
Nacionalidad: EE.UU.
Dirección: Floria Sigismondi
Guión: Floria Sigismondi, basado en la ovela autobiográfica de Cherie Currie
Producción: Art Linson & Bill Pohlad
Fotografía: Benoît Debie
Montaje: Richard Chew
Diseño de Producción: Eugenio Caballero
Decorados: Fontaine Beauchamp Hebb
Vestuario: Carol Beadle
Reparto: Kristen Stewart, Dakota Fanning, Michael Shannon, Stella Maeve, Scout Taylor-Compton, Alia Shawkat, Riley Keough, Johnny Lewis, Tatum O0Neal, Brett Cullen, Hannah Marks, Jill Andre, Ray Porter, Kiaya Snow, Allie Grant, Brendan Sexton III, Shammy Dee, Aaron Parker Mouser, Peggy Stewart, Robert Romanus, Jay Thames, Masami Kosaka, Masayuki Yonezawa, Hiroshi Sakata, P. D. Mani, Mickey Petralia, Julia Mondi, Nick Eversman, Keir O'Donnell, Lisa Long, J. R. Nutt, Alejandro Patino, John S. Konesky, Time Winters, Adam Silver, Koji Wada…
la ternura de la salvaje insolencia adolescente

Basada en la novela autobiográfica de Cherie Currie, The Runawys no solo cuenta la historia de la primera banda de rock compuesta enteramente por mujeres, sino la del largo camino de una de ellas, Joan Jett, quien se emancipara definitivamente con la conocida canción I love rock ‘n roll y la amistad que las uniera a pesar de sus diferencias.

Joan Jett (Kristen Stewart) está determinada a dedicarse profesionalmente al rock ‘n roll, encuentra un manager, Kim Fowley (Michael Shannon), que aprecia su determinación y con la excusa de formar la primera banda de rock femenina le apoya y ayuda a conseguir su objetivo. Juntos descubren a Cherie Currie (Dakota Fanning) que aprovechando su oferta, se une convierte en la solista vocal del grupo. A base de ensayos y consejos de Kim, no sólo acerca de su música, sino también en su actitud y comportamiento, comienzan a ver materializados sus deseos. Pero este temprano éxito, siendo sólo adolescentes, y el despiadado abuso de Kim, terminará por pasarles factura haciendo a algunas de ellas madurar y afianzarse en su camino, y provocando la caída definitiva de aquellas cuya vocación era sólo superficial.

Sorprende gratamente encontrarse con un filme tan sincero como inteligente que no intenta manipular al espectador, sino que plantea conflictos y cuestiones sobre la legitimidad de convertir a un grupo de adolescentes en estrellas de rock; la autenticidad de lo masculino o lo femenino detrás de un grupo de mujeres, no ligada en muchos casos al género de la persona, sino al público al que va dirigida la acción que se realiza; la legitimidad de un sistema comercial dirigido, única y exclusivamente, a un público masculino, basado en la exposición del cuerpo femenino —si bien es cierto que en la actualidad sucede lo mismo con el cuerpo masculino—; o simplemente si lo que lanza un sello discográfico es un producto o un artista.

Para conseguir una reconstrucción histórica de una época se necesitan tres factores fundamentales: vestuario, Carol Beadle proporciona un magnífico vestuario, coronado por un estupendo trabajo de maquillaje y peluquería, fruto no sólo de la documentación del período o de las protagonistas reales, sino de una perfecta adaptación a las protagonistas de la película; un diseño de producción acorde con ese vestuario, siendo en este caso el trabajo de Eugenio Caballero —que realizara los de Rabia (2009, Sebastián Cordero), Rudo y cursi, (2008, Carlos Cuarón) o El laberinto del fauno (2006, Guillermo del Toro)— estupendo en todos los sentidos, en los decorados, en las localizaciones, en el atrezzo…; pero todo ello no tendría sentido si la fotografía no consiguiera captar la esencia del período retratado, resultando el trabajo de Benoît Debie —cuyo trabaja pudimos apreciar en Irreversible (2002, Gaspar Noé) o New York, I love you (2009, VV. AA.)— una estupenda aproximación a la luz de los años setenta, cargada de tonos amarillos, muy parecidos a las fotografías que cualquiera debe tener por su casa.

No puedo dejar de resaltar el magnífico trabajo de las dos protagonistas Kristen Stewart y Dakota Fanning, integrantes ambas del reparto de la controvertida saga Crepúsculo (Twilight, 2008, Catherine Hardwicke), y que sorprende con unas interpretaciones completamente viscerales que, por su veracidad del retrato, recuerdan a las adolescentes de Criaturas celestiales (Heavenly Creatures, 1994, Peter Jackson). Su dedicación a los personajes es tal que incluso ambas interpretan algunos de los temas de la película, habiendo sido elogiadas por la propia Joan Jett, quien creía estar escuchando una de sus grabaciones, cuando en realidad estaba escuchando a su alter ego en la pantalla. A ellas dos se suma la formidable interpretación de Riley Keough, como Marie Currie, la hermana de Cherie, que juega un papel muy importante en ese despertar de Cherie de la burbuja en la que se había encerrado.

"Los hombres no quieren ver a las mujeres en ningún lugar a menos que sea en sus cocinas o en sus rodillas. Y mucho menos en un escenario tocando una guitarra"

El encarnizado oportunismo del manager de The Runaways sorprende en una época en la que se supone que la industria musical no había alcanzado las cotas de producción actual, por lo que no puedo ni imaginarme lo salvaje que debe ser en la industria musical actual. La crítica que el filme realiza, no sólo sobre los adultos —pocas dudas me caben de que podríamos encontrar ejemplos de un manager a la Kim en versión femenina— que se aprovechan de la inocencia de jóvenes aspirantes a estrellas de rock o de pop, sino sobre las mismas aspirantes que con tal de conseguir su objetivo son capaces de cualquier cosa, aunque sea denigrante para su propia feminidad, representado en el personaje de Cherie, quien paga cara su indiferencia. Por otro lado, Joan Jett, demuestra que siendo mujer, profesional y tenaz, siempre se puede conseguir el mismo objetivo sin necesidad de vender tu cuerpo al diablo y sirviendo, en este caso sí, de ejemplo a seguir por otras mujeres y adolescentes.

"Publicita la música, no tu entrepierna"

No puede dejarse de lado la magnífica labor de, aquí si, una mujer, Floria Sigismondi, la guionista y directora del filme, que realiza con esta su primera incursión en el largometraje después de una exitosa carrera como creadora de videoclips para, entre otros, The White Strippes, The Cure, Christina Aguilera, Sigur Ros o David Bowie —figura emulada e idolatrada por Cherie en la película—, y que demuestra conocer los entresijos de la industria musical, además de la complicada psicología femenina en su pubertad.

En este retrato de adolescentes a las que les roban su inocencia, no parece casual la breve presencia de Tatum O’Neal como la madre de Cherie, quien protagonizara Luna de papel (Paper Moon, 1973, Peter Bogdanovich), con tan sólo diez años, junto a su propio padre, Ryan O’Neal. Una interpretación por la que consiguiera un Oscar a la mejor interpretación de reparto, y que igual que Cherie, cayera después en la drogadicción, de la que se recuperara para incorporarse laboralmente a la televisión.

Publicado originalmente en EXTRACINE