jueves, 12 de agosto de 2010

Predators


Título original: Predators
Año: 2010
Nacionalidad: EE.UU.

Dirección: Nimród Antal
Guión: Alex Litvak & Michael Finch, basado en los personajes creados por Jim Thomas & John Thomas
Producción: Elizabeth Avellan, John Davis & Robert Rodriguez
Fotografía: Gyula Pados
Música: John Debney
Montaje: Dan Zimmerman
Diseño de Producción: Caylah Eddleblute & steve Joyner
Decorados: David Hack
Vestuario: Nina Proctor
Reparto: Adrien brody, Topher Grace, Alice Braga, Walton Goggins, Oleg Taktarov, Laurence Fishburne, Danny Trejo, Louis Ozawa Changchien, Mahershalalhashbaz Ali, Carey Jones, Brian Steele, Derek Mears…

insert coin and play again

Producida por Robert Rodriguez a través de su propia compañía, Troublemaker Studios, y siendo el mexicano no sólo responsable de la elección de Nimród Antal para dirigirla, sino también el promotor inicial del proyecto, Predators se plantea como un nuevo inicio que si bien tiene un comienzo contundente, no consigue mantener el mismo interés durante todo el metraje.

Un individuo (Adrien Brody) cae del cielo. En su descenso despierta y activa el paracaídas que lleva puesto, salvando su vida en los últimos segundos antes de llegar al suelo. Al igual que él, otras personas son arrojadas desde un extraño aeroplano. Desorientados, no se conocen entre ellos, ni saben dónde están ni cómo llegaron allí, se agrupan y comienzan a investigar su entorno hasta que se dan cuenta de que ni siquiera están en la Tierra, aunque ese no será su único problema.

Contradiciendo a Robert Rodriguez, quien dice basarse más en Predator (1987, John McTiernan) que en su secuela o sus variantes a partir de Alien vs. Predators (2004, Paul W. S. Anderson), pareciera que Predators se acercase más a esta última que a la primera, al plantearse como una nueva partida, un nuevo comienzo, pero no como el de un reboot cinematográfico —como se dice actualmente—, sino como una nueva edición de un videojuego. Visualmente, muchas secuencias se acercan a este planteamiento viviendo el espectador, como si de un machinima se tratase, la partida de Antal, que siguiera los parámetros del juego tal y como lo ve Rodríguez.

El alejamiento de su original y el entorno socio-político en el que estuviera realizada —el final de la era Reagan, que permitía y fomentaba la proliferación de títulos con un fondo bélico siempre a mayor gloria del poderoso gobierno estadounidense—, facilitan la asimilación de esta nueva entrega que evita cualquier alusión a la política contemporáneo en beneficio de una ficción atemporal. De hecho, no sabemos la época en la que se desarrolla la acción, antes, después o ahora, cualquier ubicación temporal es posible, y si acaso, parece recurrir a los principios de unificación terrícola propuestos por Star Treck (1966-1969) al incluir un curioso abanico de etnias y nacionalidades (de mercenarios, eso sí) que necesitan unirse para luchar contra un enemigo común.

El juego de las influencias, tan característico del cine actual, también nos acerca al universo Cube (1997, Vincenzo Natali), al reclutar de la misma manera a un grupo de individuos para ubicarlos en un entorno hostil, en el que tendrán que descubrir por sí mismos, cuál es el objetivo del juego y lo que deben hacer para sobrevivir, dado que parece tienen pocas oportunidades de salir de ahí. Las referencias nos llevan también a un título muy anterior, El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932, Irving Pichel & Ernest B. Schoedsack), un interesante título de aventuras de los años treinta en el que unos náufragos llegan a una isla en la que son víctimas de una cruel cacería en la que ellos se convierten en la presa de un aburrido multimillonario. Si a alguno le parece un título demasiado lejano en el tiempo debo recordar que ya fue objeto de revisión en los años noventa en Blanco humano (Hard Target, 1993, John Woo), que actualizaba la misma historia.

Sin duda es todo un acierto la elección del reparto, desde Adrian Brody en el personaje protagonista, un perfil físico que se aleja del típico cachas de cine de acción y que, junto con la presencia de Lawrence Fishburne y, sobre todo la brasileña Alice Braga, en el único papel femenino del reparto, confieren al conjunto de la película un tono alejado del típico producto de acción. Lástima que al contrario de cualquiera de sus precuelas o primas de serie, los personajes no sólo asimilan en cuestión de segundos que están en un planeta extraterrestre, sino que tampoco se sorprenden ni ante los perros de sus cazadores ni ante los cazadores mismos restando verosimilitud a la acción.

Deliberado o no, esta sorpresa por la naturaleza extraterrestre de los seres confiere al resto de la(s) serie(s) un tono terrorífico, pero que se descarta aquí en beneficio del puro cine de acción. Aunque mucho me temo, que ni siquiera así consigue llegar a ensombrecer a su original, a pesar del tiempo y de las posibilidades tecnológicas actuales, pues contiene mucha menos acción y sangre, convirtiendo Predators, desde mi punto de vista, en un producto prescindible que, aunque pueda resultar más o menos entretenido, se olvida en el momento en el que se encienden las luces de la sala.

Publicado originalmente en EXTRACINE