martes, 27 de julio de 2010

Cómo entrenar a tu dragón


Título original: How to train your dragon
Año: 2010
Nacionalidad: EE. UU.
Dirección: Dean DeBlois & Chris Sanders
Guión: William Davies, Dean DeBois & chris Sanders
Producción: Bonnie Arnold
Música: John Powell
Montaje: Maryann Brandon & Darren T. Holmes
Diseño de Producción: Kathy Altieri
Dirección Artística: Pierre-Olivier Vincent
Reparto: Jay Baruchel, Gerard Butler, Craig Ferguson, America Ferrera, Jonah Hill, Christopher Mintz-Plasse, T. J. Miller, Kristen Wiig, Robin Atkin Downes, Philip McGrade, Kieron Elliott, Ashley Jensen…

cine en contra de las armas de fuego

La misma semana que se da la noticia por la que el Tribunal Supremo de Estados Unidos sentencia que todos los ciudadanos de su país pueden portar armas, descubro, casi por casualidad, la estimulante Cómo entrenar a tu dragón, una clara apuesta de Dreamworks por transmitir unos valores que visto lo visto, podrían tacharse de antiamericanos al reivindicar la posibilidad de tender la mano al otro y el valor de no utilizar armas y, mucho menos, matar.

Hiccup es un adolescente vikingo que vive con su familia en un típico pueblo costero que tiene la peculiaridad de ser atacado por cientos de dragones. Este hecho condiciona la vida del pueblo en el que todos sus ciudadanos deben convertiré en cazadores de dragones. Pero Hiccup no es un vikingo corriente, es flaco y enclenque, y a pesar de que siempre ha deseado enfrentarse a los dragones con armas ideadas por él mismo, se ha encontrado con la fuerte oposición de su padre que quiere como hijo a un hombretón como él. Una noche, Hiccup desoye las voces de sus mayores y consigue derribar un peligroso dragón tipo furia nocturna. Pero cuando se dispone a matarlo se da cuenta de que no puede, comprobando que no es tan fiero como pareciera en un principio y llegando hasta de aprender de él.
Lo primero que sorprende gratamente de la película dirigida por Dean Deblois y Chris Sanders, codirectores también de Lilo & Stich (2002), es encontrarnos con un antihéroe como protagonista, sobre todo tratándose de una película estadounidense, no ya el ahora popular nerd ---que no lo es---, sino un perfil desfavorecido en la mayoría de filmes comerciales de Hollywood, al no tener una complexión atlética y robusta, tipo deportista, aunque sí tenga, al principio, la actitud guerrera y combativa de cualquier jovencito medio de su país. Lo segundo que sorprende es esa cualidad que en lugar de llevarle a rendirse por no tener esas características físicas, intenta paliarlas con sus cualidades intelectuales.
"Matar a primera vista"
Este es el mensaje que se le transmite a Hiccup en su entrenamiento, siendo justamente lo contrario lo que le llevará a él a cumplir su éxito. Un mensaje no ya propio de esa cultura del rifle, tan popular en tierras del Tío Sam, sino de pandillas, gángsteres y delincuentes comunes, evidenciando cuan cerca esta el primer grupo de estos últimos. La empatía que se produce cuando mira a furia nocturna a los ojos y se da cuenta de que no puede matarle, al tener el dragón al humano tanto miedo como el humano siente por el dragón, se traduce en el inicio una relación en la que la observación del comportamiento del otro es primordial para su comprensión y aceptación.
Aunque en un principio creyera que se trataba de una historia escrita originalmente para el cine, se trata de la adaptación de una de las varias novelas alrededor de Hiccup que escribiera la británica Cressida Cowell, entendiendo así el mensaje no violento de la película —no ya porque se trate de una pluma femenina, sino porque no es norteamericana— y el antihéroe representado en el personaje de Hiccup.
Un filme trepidante, entretenido y divertido que no sólo merece la pena, sino que resulta muy estimulante en una cartelera tan, aparentemente, raquítica de compromiso social, cultural y político. Son fascinantes tanto el proceso de acercamiento a furia nocturna como el aprendizaje en la escuela para aprender a matar dragones. Sorprende la relación padre e hijo, por lo contundente y agresiva que puede llegar a ser, pero resultando por eso tan efectiva en lo que respecta a la evolución de los personajes y a su conclusión.
Puede que toda la secuencia final peque de abusar de aquello que critica, pero a esas alturas, uno ya está atrapado y ensimismado por las aventuras de furia nocturna y Hiccup, por lo que satisfacer el subidón de adrenalina se convierte en la opción más eficaz y satisfactoria. Ya se cuece secuela.
Publicado originalmente en EXTRACINE