lunes, 14 de noviembre de 2011

Detrás de las paredes


Título original: Dream House
Año: 2011
País: EE. UU.

Dirección: Jim Sheridan
Guión: David Loucka
Producción: Daniel Bobker, Ehren Kruger, David C. Robinson & James G. Robinson 
Fotografía: Caleb Deschanel
Música: John Debney
Montaje: Glen Scantlebury & Barbara Tulliver
Diseño de producción: Carol Spier
Dirección artística: Elinor Rose Galbraith
Decorados: Peter P. Nicolakakos
Vestuario: Delphine White
Reparto: Daniel Craig, Naomi Watts, Rachel Weisz, Elias Koteas, marton Csokas, Taylor Geare, Claire Geare, Rachel G. Fox, Jane Alexander, Brian Murray, Bernadette Quigley, Sarah Gadon, Gregory Smith, Mark Wilson, David Huband, Martin Roach, Jean Yoon, Lynne Griffin, Jonathan Potts, Marlee Otto, Nigel Henry, Bryon Mumford, Joe Pingue, Ryan Blakely, Karen Glave, David Fox… 

terapia del más allá

 Mal. Respondiendo a la pregunta sobre el posible resultado de Dream House, la última película dirigida por Jim Sheridan y de la que el cineasta de origen irlandés solicitara infructuosamente al Sindicato de Directores de los Estados Unidos (DGA) que su nombre no figurara como director del montaje que se exhibe de la película. Algo que no me extraña en absoluto pues el resultado final es francamente decepcionante, aunque no creo que el cineasta vaya a necesitar ninguna terapia, pues salta a la vista que no es responsabilidad suya.

De entrada llama la atención encontrarnos con un montaje más cercano al cliché del género de terror y suspense que al desarrollo de una historia de personajes a la que nos tiene acostumbrados el director de películas como Mi pie izquierdo (My Left Foot: The Story of Christy Brown, 1989), En el nombre del padre (In the Name of the Father, 1993), En América (In America, 2002) o Hermanos (Brothers, 2009). En Dream House nos encontramos con una lista de estereotipos como una pandilla de góticos desfasados, una casa llena de fantasmas, niñas asesinadas por su padre y cosas mucho peores que nos remiten irremediablemente a títulos como (para los que alberguen expectativas sobre la película, aviso que leer las referencias puede funcionar como SPOILER) EL resplandor (The Shining, 1980, Stanley Kubrick), Terror en Amytiville (The Amityville Horror, 1979, Stuart Rosenberg), Suspense (The Innocents, 1961, Jack Clayton) o, lo peor de todo, The Others (2001), además de encontrar alguna fatídica alusión a Shutter Island (2010, Martin Scorsese).

Sin embargo, tras una primera media hora de obviedades y aburrimiento, con el primer giro argumental, si bien es previsible, lo cierto es que se abre la oportunidad de descubrir una nueva película que pudiéramos calificar más de drama que de terror. Como si de una interesante variante del género se tratara, pareciera que estuviéramos ante una película de terror intimista que, me atrevo a decir, debe ser el camino por el que a Jim Sheridan le hubiera gustado llevarnos y que prometía ser realmente interesante. Un camino sobre el que no daré detalles para no fastidiar, aún más, el visionado de la película.

Lástima que los productores de Dream House, responsables del desaguisado junto con la poca imaginación del guionista David Loucka, defrauden nuevamente con un segundo giro argumental, típico made in Hollywood para alegría de pocos, pues no hay espectacularidad ni sorpresa ni nada que no podamos nuevamente predecir. Lo que debería haber quedado detrás de las paredes es este nuevo montaje insalvable en el que todo queda recurrido a un típico y tópico thiller con vagas reminiscencias a Vertigo (1958, Alfred Hitchcock), mientras subían por la carretera de Mulholland Drive (2001, David Lynch), que para algo habían contratado a Naomi Watts.

Si las interpretaciones de Daniel Craig, Rachel Weisz o la propia Naomi Watts no resultan destacables, no es porque ellos no lo hagan bien, sino porque no tenían nada que hacer. Quizás Daniel Craig sea el peor parado, dejando que salgan a relucir reflejos de macarra en un personaje que no pareciera tenerlos y ecos de su interpretación de 007. Aunque lo más lamentable de todo es el gran desperdicio que hacen de un actor tan estupendo e infravalorado como Elias Koteas. Está bien que los productores de Hollywood sepan mucho de economía, pero ¿no deberían también saber un poquito de cine?

Publicado originalmente en EXTRACINE