viernes, 4 de noviembre de 2011

Another Year


Título original: Another Year
Año: 2010
País: Reino Unido

Dirección: Mike Leigh
Guión: Mike Leigh
Producción: Georgina Lowe 
Fotografía: Dick Pope
Música: Gary Yershon
Montaje: Jon Gregory
Diseño de producción: Simon Beresford
Dirección artística: Andrew Rothschild
Decorados: Sophia Chowdhury
Vestuario: Jacqueline Durran
Reparto: Jim Broadbent, Ruth Sheen, Lesley Manville, Oliver Maltman, Peter Wright, David Bradley, Martin Savage, Karina Fernandez, Michele Austin, Philip Davis, Imelda Staunton, Stuart McQuarrie, Eileen Davies, Mary Jo Randle, Ben Roberts, David Hobbs, Badi Uzzaman, Meneka Das, Ralph Ineson, Edna Soré, Gary Powell, Lisa McDonald… 

otro año envidiando la felicidad ajena

El cine de Mike Leigh siempre es una estupenda oportunidad para conocer de primera mano la realidad de los británicos. Particularmente la de los mitificados londinenses que siempre asociamos a una urbe multicultural y racial, sobre todo los consumidores de música pop. Curiosamente, debajo de esa imagen estereotipada, el universo cinematográfico de Mike Leigh se ha encargado de mostrarnos una realidad muy diferente en la que siempre pareciera que el londinense vive en perenne depresión, por lo que no me extraña en absoluto que acaben todos repartidos entre la Costa Blanca y la Costa del Sol. Al final va a resultar que la burbuja económica fue una manera de aliviar las enfermedades psicológicas de los británicos.

Como no podía ser de otra manera, en Another Year la depresión forma parte del discurso de un relato que vuelve a ser coral. Pero en esta ocasión, y probablemente siguiendo la estela de Happy, una historia sobre la felicidad (Happy-Go-Lucky, 2008), Mike Leigh desarrolla su historia desde un punto de vista diferente, alertando de alguna manera, sobre la necesidad de buscar una salida, de arreglar un problema que, de otra manera, convivirá año tras año con nosotros. Si estéticamente lo cierto es que no recurre, como es habitual en su cinematográfica, a grandes artilugios, sí parte de un brillante y estupendo guión, que como en la mayoría de sus relatos vuelve a ser coral, que fuera además nominado al Oscar, y en el que la clave no está en el desarrollo de las acciones, sino en una muy precisa construcción de los personajes.

Por un lado tenemos a Gerry (Ruth Sheen) y su marido, Tom (Jim Broadbent), una terapeuta y un geólogo que han vivido casados y en armonía consigo mismos durante los últimos veinte o treinta años. Por otro lado tenemos a Mary (Lesley Manville), una compañera de trabajo de Gerry por la que esta siente debilidad, sobre todo debido a su fragilidad. A pesar de que su trabajo como terapeuta le permite darse cuenta de los síntomas que se desprenden del comportamiento de su amiga, quizás Gerry no acabe de entender que detrás de esa amistad pudiera haber algo más que una necesidad afectiva, una envidia por todo aquello que ella tiene y que su amiga no es capaz de conseguir.

El drama de Another Year está perfectamente reflejado en la primera secuencia de la película en la que una mujer, espléndidamente interpretada por Imelda Staunton, acude al médico porque tiene problemas para dormir. Ante las diferentes preguntas de su doctora, la paciente se cansa y pregunta si no podría darle, sin más, las pastillas para dormir. A lo que la médico le responde que eso le ayudaría a dormir, pero no solucionaría su problema. Y eso mismo es lo que veremos después en el comportamiento de Mary. Por mucho que se haga la ilusión de que vive una vida feliz porque tiene su casa, su jardín o su trabajo, con la tercera copa aflora la realidad de la infelicidad y los desesperados deseos de por aquello que no tiene, que es justamente lo que sí tiene Gerry. Por mucho que ella quiera tener la vida de su amiga, nunca podrá conseguirlo si no pone solución a los problemas que tiene.

Si tanto Ruth Sheen, colaborara habitual del cineasta británico, como Jim Broadbent bordan a la perfección sus personajes, la que está absolutamente impresionante es Lesley Manville en la composición de Mary. La amiga paria, la colgada de la que no puedes o no quieres deshacerte por la compasión que despierta en ti. Lo que es de agradecer es que, aunque el discurso gire en torno a este personaje enfermo, el relato no sea deprimente, sino que tenga un cariz optimista que insuflan Tom y Gerry -la broma sobre sus nombres es apuntada por uno de los personajes.

Además de sugerir posibilidades para un desarrollo posterior, Another Year deja una ventana abierta, no llegando a ser ni siquiera, una película triste, a pesar de que tenga varios momentos que así lo sean. Al contrario, es una recarga de optimismo y ganas de vivir que te anima a solucionar cualquier problema que puedas tener para que no perezcas, un año más, en la línea descendente que marca la depresión.

Publicado originalmente en EXTRACINE