domingo, 5 de mayo de 2013

The last stand


Título original: The last stand
Año: 2013
País: EE.UU.

Dirección: Kim Jee-woon
Guión: Andrew Knauer, Jeffrey Nachmanoff & George Nolfi
Producción: Lorenzo di Bonaventura  
Fotografía: Kim Ji-yong
Música: Mowg
Montaje: Steven Kemper
Diseño de producción: Franco-Giacomo Carbone
Dirección artística: James F. Oberlander
Decorados: Carla Curry
Vestuario: Michele Michel 
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Forest Whitaker, Titos Menchaca, Peter Stormare, Richard Dillard, Eduardo Noriega, Luis Guzmán, Sonny Landham, Jaimie Alexander, Mathew Greer, Johnny Knoxville, Chris Browning, Zach Gilford, Christiana Leucas, Harry Dean Stanton, Genesis Rodriguez, Daniel Henney, Rio Alexander, John atrick Amedori, James Burnett, David Midthunter, Tait Fletcher, Kriten Rakes, Jeff Sanders, Rodrigo Santoro, Jermaine Washington, Melissa Molinaro, Eddie J. Fernandez, David House, Diana R. Lupo, David Kilde, Kearon Lehman, Billy Blair, Mario Moreno, Kent Kirkpatrick, Dieter Rauter, Louis Brems, Elias Gallegos, Gregory Leiker, Don Ambabo, Terry Dale Parks, Ross Kelly, Ryan Jason Cook, Kevin Wiggins, Louis Geary, Allan Padelford, Tim Booth, Cliff Fleming… 

un fabuloso anuncio de trajes

Mucho se había especulado con el regreso de Arnold Schwarzenegger al cine después de su excedencia debido a sus compromisos políticos. Lo más probable es que a muchos les tuviera sin cuidado y estuvieran más interesados en echar un vistazo a lo que le permitían hacer al cineasta surcoreano Kim Jee-woon en Hollywood, después de una película tan espléndida y controvertida como I saw the Devil. Y no dudo que habrá algunos que incluso quisieran comprobar por sí mismos el resultado de ese duelo entre Arny y Eduardo Noriega, que irrumpe de manera oficial en la industria estadounidense después de participar en filmes como Che Gevara y Vantage Point. Si bien es cierto que el resultado quizás no esté a la altura de lo que se esperaba, también es verdad que The Last Stand resulta una película entretenida, con impactantes secuencias de acción y sus agradecidos momentos de humor. Todo ello salpicado con algún que otro toque gore que hará las delicias del público más entregado. Aunque no puedo evitar la sensación de que hubiera podido llegar a más, a mucho más.

De entrada, y como ha pasado con muchos otros cineastas "extranjeros", da la impresión de que Kim Jee-woon no ha podido dar rienda suelta a toda su creatividad. Si en muchas secuencias mantienen un fascinante equilibrio entre espectacularidad visual y minuciosidad estética, no parece que toda la película esté resuelta bajo el mismo baremo. Hay una evidente diferencia formal entre los planos en los que aparece el protagonista con los demás, lo que me lleva a afirmar que quizás Arnold Schwarzenegger vaya a repetir el sistema instaurado por Sara Montiel, que se empeñaba en dirigir ella misma sus propios planos. Lo que quiero decir es que si la presentación de Ray Owens (Arnold Schwarzenegger) responde a las necesidades del ex gobernador de California, encuentro mucho más interesante la presentación de Gabriel Cortez (Eduardo Noriega), lo que me lleva a intuir que la libertad creativa de Jee-woon ha sido indiscutiblemente coartada.

El resto de personajes de The Last Stand no están, ni de lejos, retratados con la fuerza psicológica de las películas previas de Ji-woon. Algo que no debería sorprendernos cuando resulta que estamos ante una producción de Lorenzo di Bonaventura, responsable de la franquicia Transformer y peliculillas de tres al cuarto como G.I. Joe, Salt o Man on a Ledge. ¿Que también lo es de otras como The Devil Inside o R.E.D.? Bueno, está claro que hay directores con más personalidad que su productor, o que, como el sucedía a Kim Jee-woon, no estén "lost in translation" y puedan hacer valer sus ideas sin la necesidad de un intérprete de inglés.

Esta distancia lingüística también parece plasmada en los integrantes del reparto, a mitad de camino entre un intento de legalizar al inmigrante, integrando a actores y actrices de procedencia española, como Eduardo Noriega, y Latinoamericana, como Luis Guzmán, Rodrigo Santoro o Génesis Rodriguez; reincorporando presencias que tuviera su relevancia en los años ochenta, como Sonny Landham -que coincidera con Arny en Predator- y Harry Dean Stanton -imagino que rescatado por su intervención en Alien más que por Paris Texas-; además de la reivindicación de especialistas de acción reconvertidos en actores, como es el caso de Johnny Knoxville -al que muchos les sonará de gamberras fílmicas como Jackass. Por último, desconozco a qué se debe la presencia de Peter Stormare, que poco a poco va demostrando que en Fargo se interpretaba a sí mismo, y sin dar más rodeos: creo que Forest Whitaker debería cambiar de agente. ¡Pero ya!

A pesar de todo, The Last Stand consigue ser una película amena. Un tanto liviana en lo que a su trama se refiere, que resulta en muchos momentos excesivamente previsible -y eso que necesitaron a tres guionistas-, pero satisfactoria en lo que a su rendimiento como producto de entretenimiento se refiere. Lo único malo es que la olvidas en el mismo momento en que se encienden las luces de la sala. Cine palomitero con intenciones estéticas que no consigue trascender pero que, si acaso, ha servido para que Kim Ji-woon pueda pasar una temporada en Hollywood ganando dinero. Sinceramente espero que, con las mismas, haga sus maletas y se vuelva a hacer cine en Corea del Sur, que le sale francamente bien. Por otro lado, Eduardo Noriega sí cumple a la perfección lo encomendado, encarnando a un antagonista a la altura del protagonista y, me atrevo a decir, resultando mucho menos superficial de lo que otros actores en papeles similares. ¡Y qué me cuentas de lo bien que le queda el traje!

Publicado originalmente en EXTRACINE