sábado, 25 de mayo de 2013

El extraño amor de Martha Ivers


Título original: The strange love of Martha Ivers
Año: 1946
País: EE.UU.

Dirección: Lewis Milestone
Guión: Robert Rossen, basado en un relato de John Patrick
Producción: Hal B. Wallis  
Fotografía: Victor Milner
Música: Miklés Rózsa
Montaje: Archie marshek
Dirección artística: Hans Dreir & John Meehan
Decorados: Sam Comer & Jerry Welch
Vestuario: Edith Head 
Reparto: Barbara Stanwyck, Van Heflin, Lizabeth Scott, Kirk Douglas, Judith Anderson, Roman Bohnen, Darryl Hickman, Janis Wilson, Ann Doran, Frank Orth, James Flavin, Mickey Kuhn, Charles D. Brown… 

el dinero no da la felicidad

Martha Ivers es una mujer rica, elegante e inteligente. Sabe lo que quiere y lo obtiene cuando se le antoja. Pero también es una mujer fuerte y manipuladora que esconde trapos sucios. Es posible que el dinero le proporcione la vida que desea, pero no le servirá para conseguir aquello que más desea. El extraño amor de Martha Ivers es una conmovedora película que si comienza pareciendo una historia de adolescentes, para transformarse en un drama romántico con tintes psicoanalíticos, enmarcado dentro de la estética de los film noir posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Una historia en la que todas las tornas se vuelven del revés y en la que los malos despiertan tu empatía, aunque no apruebes su conducta. Ni los malos son tan malos, o lo son por un motivo. Ni los buenos son tan buenos, de hecho son capaces de equivocarse y hasta pagarlo con la cárcel. 

Uno de los grandes aciertos de El extraño amor de Martha Ivers es la sincronía entre reparto. Porque los actores juveniles que interpretan a Sam, Walter y Martha, sirven como perfecta presentación de lo que serán después Barbara Stanwyck, Van Heflin y Kirk Douglas en su debut cinematográfico. Me fascina encontrarme con Judith Anderson en un personaje con el que pareciera pagar lo mal que nos lo hizo pasar con aquella ama de llaves de Rebecca. Y me quedo boquiabierto con la extraordinaria presencia de Lizabeth Scott, que pareciera una versión hollywoodiense de Sara Montiel, pero mucho más notable que la manchega. 

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