miércoles, 13 de abril de 2011

Tournée (On Tour)


Título original: Tournée
Año: 2010
País: Francia

Dirección: Mathieu Amalric
Guión: Mathieu Amalric, Philippe Di Folco, marcelo Novais Teles, Raphaëlle Valbrune & Tom Frank
Producción: Yael Fogiel & Laetitia Gonzalez
Fotografía: Christophe Beaucarne
Montaje: Annette Dutertre
Dirección Artística: Stéphane Taillasson
Vestuario: Delphine Jaffart
Reparto: Miranda Colclasure, Suzane Ramsey, Dirty Martini, Julie Atlas Muz, Angela de Lorenzo, Alexander Craven, Mathieu Amalric, Damien Odoul, Ulisse Klotz, Simon Roth, Joseph Roth, Aurélia Petit, Antoine Gouy, Pierre Grimblat, Jean-Toussaint Bernard, Anne Benoît, Florence Ben Sadoun, Erwan Ribard, Julie Ferrier, Franzo Curcio, André S. Labarthe, Jean-Franóis Marquet, Laurent Roth, Alexia Crisp-Jones, Hélène Houël, Feriel, Erick Lenoir, Xavier Pottier… 

una gira sin fundamento

Avalada por el premio al mejor director en el pasado Festival de Cannes, nos llega Tournée, la tercera película como director de Mathieu Amalric, más conocido en su faceta como actor en filmes como Adele y el misterio de la momia (Les aventures extraordianires d’Adèle Blanc-Sec, 2010, Luc Besson) o Les herbes folles (2009, Alain Resnais), aunque más por su participación en filmes estadounidenses como Quantum of Solace (2008, Marc Forster), La escafandra y la mariposa (Le scaphandre et le papillon, 2007, Julian Schnabel) o Munich (2007, Steven Spielberg).

Pareciera que Mathieu Amalric padeciera el síndrome de Kenneth Brannagh, es decir, un incontrolable impulso que le lleva a colocarse en el mayor número posible de planos de la película, siendo preferible que sean primeros planos y centrando toda la atención del relato en su personaje, Joachim Zand, el productor de una exuberante compañía dedicada al new burlesque, pretexto que aprovecha para volver a su patria, Francia, de la que se fuera dejando muchas cuentas pendientes.

Si la interpretación de Almaric resulta un tanto sobreactuada en su desmesurado intento por sobresalir de entre el grupo de actrices que forman el cuadro artístico de este espectáculo, y que sí se entregan en cuerpo y alma a la película, lo cierto es que la naturalidad y simpatía de estas últimas hace que la suya sea una interpretación que raya el patetismo. Hasta los dos niños que interpretan a sus hijos son más naturales y trasmiten mucho mejor las dudas y tormentos por los que viven estos desconcertados personajes.

Viendo el cartel de la película —-en el que Almaric vuelve a colocarse en el centro—- y leyendo en el dossier de prensa que vamos a ver un espectáculo lleno de mujeres voluptuosas, uno no puede dejar de pensar que va a encontrarse con algún guiño o referencia al cine de Federico Fellini. Pero no sólo no es así, sino que pareciera que el director trata de evitarlo deliberadamente. Tampoco es que pueda decir que me disguste esta estética, más cercana al cinema vérité que al de la nouvelle vague, pero echo de menos una intención, una propuesta por parte del relato que no sea mostrar todos y cada uno de los números protagonizados por este sin par grupo de artistas del vodevil.

¿Donde quedaron las notas de Collette —-que algunos conocerán por ser la autora de las novelas que inspiraron filmes como Gigi (1958, Vincente Minnelli) o, más recientemente, Chéri (2009, Stephen frears)—- que dejara publicadas en un periódico y en las que reflejara su vida como actriz de pantomima, un poco escandalosa, y que se supone sirvieron de base para la gestación del proyecto?

Lo cierto es que lo único por lo que realmente merece la pena ver Tournée es por asomarse a la intimidad de unos personajes tan fascinantes como desaprovechados, tanto los personajes como las actrices que los interpretan, que son realmente fabulosas. Bueno, y si eres drag-queen o te dedicas al transformismo, ni te cuento las cosas que vas a aprender. ¿Mi favorita? Dirty Martini, sin lugar a dudas.

Publicada originalmente en EXTRACINE