viernes, 15 de abril de 2011

Potiche, mujeres al poder


Título original: Potiche
Año: 2010
País: Francia

Dirección: François Ozon
Guión: François Ozon, basado en una obra de Pierre Barillet & Jean-Pierre Grédy 
Producción: Eric Altmeyer & Nicolas Altmeyer
Música: Philippe Rombi 
Montaje: Laure Gardette
Diseño de producción: Katia Wyszkop
Vestuario: Pascaline Chavanne
Reparto: Catherine Deneuve, Gérard Depardieu, Fabrice Luchini, Karin Viard, Judith Godrèche, Jérémie Renier, Sergi López, Évelyne Dandry, Bruno Lochet, Elodie Frépé, Gauties About, Jean-Baptiste Shelmerdine, Noam Charlier, Martin De Myttenaere, Yannick Schmitz, Christine Desodt, Jean-Louis Leclercq, Alexandre Chaidron, Anne Carpriau, Nathalie Laroche, John Flanders, Pierre Barillet, Sandrine Laroche, Muriel Hobé, Jacqueline Delmarche, Denyse Schwab, Catherine Déry, Yvan Coene, Hervé Dubois… 

el florero que rebosa


François Ozon retoma en Potiche el tono cómico y kitsch de 8 mujeres (8 femmes, 2002), salvo que bajo esa apariencia de inocente vodevil, se esconden alusiones a la situación política de la actualidad francesa.

Suzanne Pujol (Catherine Deneuve) es una ama de casa sumisa, eficiente y comprensiva con las infidelidades de su marido (Fabrice Luchini). Feliz en su casa burguesa repleta de todas las comodidades que una mujer (de su clase) pueda desear, el secuestro de su marido por parte de los trabajadores de la fábrica de paraguas que dirige, aunque estuviera fundada por el padre de Suzanne, obligan a ésta a tomar el mando de la fábrica, convirtiéndola en un renovado negocio que además de conseguir aumentar su rendimiento comercial, también vela por los intereses de sus trabajadores.

Es una lástima que no todas las mujeres que han alcanzado puestos de responsabilidad no sena como Suzanne, una auténtica mujer moderna, que permanecía aletargada en su “cómoda” situación de mujer florero pero que cuando toma el mando de su vida sabe conservar su feminidad. Esta imagen contrasta con la de su hija, Joëlle (Judith Godrèche), que siendo joven y mujer trabajadora, se desvela más tradicional que su madre, y al contrario que ella, no toma sus decisiones desde el punto de vista de una mujer, sino del de un hombre, acabando por ser más machista que su propio padre.
Deliciosa tanto la banda sonora de Philippe Rombi, como las canciones que nos ubican en la década de los setenta. Impagable el guiño a Fiebre del sábado noche (Saturday Night Fever, 1977, John Badham) y aunque la reconstrucción de la época pueda parecer un tanto acartonada, la verdad es que funciona a la perfección debido a la procedencia teatral del texto y las interpretaciones un tanto exageradas de los personajes, aunque no por eso dejan de ser verosímiles.

Destacar el magnífico trabajo de Catherine Deneuve, en un personaje que no se parece en nada a cualquiera de los que, un servidor, le haya visto interpretar anteriormente. Divertida, graciosa, terrenal y absolutamente encantadora. Perfectamente secundada por todos sus compañeros de reparto, en especial por Gerard Depardieu que interpreta a un comunista que fuera su amante de juventud (bueno, uno de ellos), haciendo a su vez un guiño a películas como El último metro (Le dernier métro, 1980, François Truffaut), o, particularmente, el trabajo de Karin Viard, la secretaria de su marido que vive engañada creyendo que ceder a los impulsos sexuales de su jefe puede colocarle en una posición laboral superior. Deliciosa la breve intervención de Sergi López.

Apoyo la propuesta del subtítulo de la película en su título en España, Potiche, las mujeres al poder, pero siempre que, como Suzanne, conserven intacta su feminidad sin enseñar escote ni acortar su falda y, sobre todo, que no se pongan a hacer política pensando como si fueran hombres, como hacen tantas mujeres del panorama político internacional.

Publicado originalmente en EXTRACINE