viernes, 15 de abril de 2011

Confucio


Título original: Kong zi (Confucius)
Año: 2010
País: China

Dirección: Hu Mei
Guión: xxx 
Producción: Han Sanping & Hu Mei
Fotografía: Peter Pau
Música: Su Cong 
Vestuario: Yee Chung Man
Reparto: Chow Yun-Fat, Zhou Xun, Lu Yi, Chen Jianbin, Chen Ran, Qiao Zhenyu, Yao Lu, Ren Quan, Wang Ban, Zhang Kaili, Jiao Huang… 

cine educativo para alumnos descarriados

Teniendo como protagonista a Chow Yun-Fat, nos llega una producción enteramente china, Kong zi (Confucius), quinta película dirigida por Hu Mei, pero primera que llega a occidente, consistiendo en un biopic de Confucio, filósofo chino creador del confucianismo —-que no de la confusión como piensan algunas—- y una de las figuras más influyentes de la historia china.

Casi siempre que recibimos una producción china de esta envergadura llega acompañada de un aura de prestigio y generalizada admiración, más que nada porque suele tratarse de producciones con un gran esfuerzo técnico que alcanzan un alto grado de perfección en cuanto a la dirección de fotografía, su dirección artística o el vestuario, maquillaje y peluquería. Y no voy a negar que en el caso de Kong zi (Confucius), no trascienda la pantalla ese esfuerzo, sin embargo, pareciera que no se trata aquí de un trabajo conjunto.

O el diafragma de Peter Pau no está lo suficiente ajustado a la cantidad de luz con la que rodaron las secuencias, particularmente los planos cortos, o no había nada que hacer con el encargado del maquillaje y peluquería que hace de Chow Yun-Fat un grotesco modelo de alumnos en prácticas. Incapaz de disimular ni la peluca, ni los bigotes ni las barbas, tampoco se percibe al actor nada cómodo bajo la aglomeración de mantas que le sirven de vestuario y que no parecen servir más que para atenuar su caída, cada vez que se arrodilla en el suelo.

A pesar de que Chow Yun-Fat consiguiera el espaldarazo internacional definitivo con Tigre y dragón (Wo hu can ong (Crouching Tiger, Hidden Dragon), 2000, Ang Lee), lo cierto es que en los círculos cinéfilos ya era conocido por su participación en las películas de John Woo, que le permitieran sus primeras incursiones en occidente en títulos como El corruptor (The Corruptor, 1999, James Foley) y Asesinos de reemplazo (The Replacement Killers, 1998, Antonine Fuqua), que sin duda se ajustan con más precisión a las cualidades interpretativas del actor chino, porque lo que es como pensador y filósofo no resulta nada creíble.

Con lo cual me pregunto, ¿recomendaría esta película? No, desde luego si eres lector habitual de ensayos y filosofía, pues ciertamente conocerás la obra y milagros de Confucio, por lo que no necesitas un película de ciento quince minutos cuyo único objetivo es el de impartir una master-class sobre tan ilustre chino. De hecho, pareciera que estamos ante el resurgir de las corrientes totalitarias como el realismo socialista ruso de los años cuarenta o la propia era comunista del cine chino.

Sí que es cierto que si no sabes quien es Confucio, la película puede servirte como una clase de historia, ética y filosofía, pero en el caso de que llegue a interesarte el personaje, acuérdate de buscar información por ti mismo. No te creas todo lo que aparece en la película. La verdad es que como cine-educativo, es una película bastante sencilla porque ni siquiera te hace falta prestar atención a toda ella, cada vez que el sabio vaya a decir una frase importante, la música te lo subrayará. Pero eso sí, lleva cuidado si padeces de diabetes, porque puede darte una importante subida de azúcar.

Publicado originalmente en EXTRACINE