martes, 25 de enero de 2011

Más allá de la vida


Título original: Hereafter
Año: 2010
País: EE.UU.

Dirección: Clint Eastwood
Guión: Peter Morgan
Producción: Clint Eastwood, Kathleen Kennedy & Robert Lorenz
Fotografía: Tom Stern
Música: Clint Eastwood
Montaje: Joel Cox & Gary Roach
Diseño de producción: James J. Murakami
Dirección artística: Tom Brown, Dean Clegg, Anne Seibel, Patrick M. Sullivan Jr. & Frank Walsh
Decorados: Lisa Chugg, Hélène Dubreuil & Gary Fettis
Vestuario: Deborah Hopper
Reparto: Cécile De France, Thierry Neuvic, Cybdi Mayo Davis, Lisa Griffiths, Jessica Griffiths, Ferguson Reid, Derek Sakakura, Richard King, Matt Damon, Charlie Creed-Miles, Frankie MnLaren, George McLaren, Lyndsey Marshal, Rebekah Stanton, Declan Conlon, Marcus Boyea, Franz Drameh, Tax Jacks, Taylor Doherty, Mylène Jampanoï, Stéphane Freiss, Laurent Bateau, Calum Grant, Steve Schirripa, Joe Bellan, Bryce Dallas Howard, Jenifer Lewis, Tom Beard, Andy Gathergood, Helen Wlizabeth, Jean-Yves Berteloot, Niamh Cusack, George Costigan, Claire Price, Surinder Duhra, Sean Buckley, Audrey Brisson, Jess Murphy, Michael Cuckson, Jennifer Thorne, Barry Martin, marthe Keller, Charlie Holliday, John Nielsen...

ahora clint eastwood hace cine francés

Hereafter, la última película de Clint Eastwood es una emotiva película que hablando del etéreo mundo sobrenatural, acaba por reivindicar que lo más importante para el individuo sigue siendo encontrar su estabilidad en nuestro mundo terrenal.
Reivindicar a Clint Eastwood como uno de los grandes cineastas contemporáneos es innecesario a estas alturas. Director de corte más clásico que moderno, tiene la capacidad de impregnar con su visión personal cualquier guión cinematográfico que caiga en sus manos. O lo que es lo mismo, todos los guiones que ha rodado, pues ninguno de ellos ha sido escrito por él. Por ello podemos hablar de un auténtico auteur, según el significado que le atribuyen los franceses, pues da lo mismo que su película trate un tema deportivo o cinematográfico, sea una película de época o contemporánea, hable de amor o hable de guerra, siempre se trata de una película de Clint Eastwood —-por mucho que a él mismo le cueste reconocerlo—-, aunque, como el caso que tratamos, pueda ser una obra menor, algo que siempre será discutible.
Pero es menor, indiscutiblemente, porque el guión no da para más, a pesar de estar escrito por Peter Morgan, nominado al Oscar en dos ocasiones, por El desafío Forst contra nixon (Frost/Nixon, 2008, Ron Howard) y La reina (The Queen, 2006, Stephen Friers), que parece trazar las tres historias principales en función del idioma o acento en el que hablan sus protagonistas, pues si Marie (Cédile De France), parece sacada de cualquier película francesa, los hermanos Jason y Marcus (Frankie McLaren y George Mclaren), parecieran vivir el drama de una película de Mike Leigh, contando la historia de George (Matt Damon), como si nos estuviera hablando del mismísimo hombre elefante —-o no me digan que cuando es perseguido por el niño que le señala como el psíquico no pareciera que fuera a acabar la secuencia gritando aquello de que “Yo también soy un ser humano”.
En cualquier caso, Hereafter, sigue siendo un filme tremendamente interesante que, aunque parta de una cuestión tan subjetiva como lo que pueda haber más allá de la vida terrenal, articula su discurso a partir de unos personajes que no encuentran en el otro, en sus seres cercanos, más que oídos sordos a sus necesidades vitales, cuestionando sus decisiones o haciendo lo contrario de lo que se espera de ellos.
Para que el espectador pueda crear una auténtica empatía con los personajes, el director sacrifica la espectacularidad visual de algunas secuencias, como la del tsunami o la de la explosión en el metro de Londres, al centrar su mirada en las emociones que experimentan los personajes cuando están viviendo unos traumáticos sucesos que cambiarán su percepción de la realidad y su actitud ante la vida.
Dentro del relato no tienen importancia las creencias religiosas de los personajes, pues no se trata de una cuestión de fe, sino vital. Esto queda muy claro en los personajes secundarios que establecen contrapuntos con los protagonistas, al no entender sus decisiones ni necesidades, como Didier (Thierry Neuvic), que no entiende el comportamiento de Marie tras haber sido arrastrada por el tsunami y haber permanecido muerta durante unos minutos, o Billy (Jay Mohr) que considera un don la capacidad de su hermano George, de contactar con los muertos ante el contacto físico con otra persona, cuando para él no es más que una maldición; o la dramática historia de Marcus y Jason, dos hermanos gemelos que no consiguen captar la atención de su madre drogadicta —-qué bonito y significativo es el regalo que le dejan en la mesa de la cocina.
En esta última historia, sin duda la más conseguida en todos los sentidos, los hermanos sí consiguen que otro les escuche, pero es un otro externo, los asistentes sociales, impuestos por una sociedad que vela por los intereses de los desfavorecidos. Probablemente en este caso sean ellos los que no quieren escuchar lo que sin duda sería lo mejor para sí mismos, pero porque supondría estar alejados de su ser más querido: su madre.
La mayor parte de la fuerza de las tres historias que nos cuenta “Hereafter” radica en la sinceridad y sencillez tan características de Clint Eastwood. Pero si el comienzo es realmente fascinante, a medida que avanza el metraje, la fuerza de dos de ellas se va disipando, manteniéndose únicamente toda la atención en la historia del niño y desmereciendo el resultado final al que evolucionan las historias de Marie y George, que acaban devolviéndonos al final de cualquier película americana.
Publicado originalmente en EXTRACINE