domingo, 9 de enero de 2011

Los próximos tres días

Título original: The Next Three Days
Año: 2010
País: EE. UU.

Dirección: Paul Haggis
Guión: Paul Hagáis, basado en el guión de Fred Cavayé & Guillaume Lemans para la película “Pour elle”
Producción: Olivier Delbosc, Paul Hagáis, Marc Missonnier & Michael Nozik
Fotografía: Stéphane Fontaine
Música: Danny Elfman & Alberto Iglesias
Montaje: Jo Francis
Diseño de producción: Laurence Bennett
Dirección artística: Gregory S. Hooper
Decorados: Linda Lee Huston
Vestuario: Abigail Murray
Reparto: Russell Crowe, Elizabeth Banks, Michael Buie, Moran Atias, Remy Nozik, Toby Green, Hitler Green, Jason Beghe, Aisha Hinds, Ty Simpkins, Veronica Brown, Olivia Wilde, Leslie Merrill, Alissa Haggis, Daniel Stern, James Donis, Helen Carey, Brian Dennehy, Rachel Deacon, Glenn Taranto, Derk Cecil, Kaitlyn Wylde, Liam Neeson, Zachary Sondrini, Lauren Haggis, Jonathan Tucker, RZA, Tyrone Giordano, James Ransone, Etta Cox, Barry Bradford, Rick Warner, James Francis Kelly III, Dense Dal Vera, Nazanin Boniadi, Lisa Ann Goldsmith, Kevin Corrigan, Jeff Hochendoner, Lennie James, Allan Steele, Quanria Mali, Trudie Styler, David Flick, Fabio Polanco, Sean Huze, Jonathan Berry, Tamara Gorski, Patrick Brennan, Brenna McDonough, Kathy Fitzgerald, Tom Quinn, Melissa Jackson, Patrick McDade…

agitación contenida, cruzando la línea


Paul Haggis logra con The Next Three Days un relato tremendamente emocionante a través de la descomposición psicológica de John Brennan (Russell Crowe), cuya esposa, Lara (Elizabeth Banks), ha sido encarcelada por un crimen del que se confiesa inocente.

Lástima que el cineasta de origen canadiense no pueda llevarse toda la gloria por dirigirla, además de por haber escrito el guión, al tratarse de un remake del filme francés Pour elle (2008), ópera prima de Fred Cavayé, escrita por él mismo en colaboración de Guillaume Lemans.

Lo que me permite seguir considerando a Paul Haggis mejor guionista cuando escribe para otros como Clint Eastwood o sus incursiones sobre el personaje creado por Ian Fleming en Casino Royale (2006, Martin Campbell) y Quantum of Solace (2008, Marc Forster), que cuando dirige sus guiones propios, dado que encuentro su cine excesivamente deudor de toda su trayectoria televisiva. Algo que no ocurre aquí, pero que intuyo tiene una procedencia más francesa que propia.

Lo que hace que encuentre tan apasionante y absorbente el periplo de este marido entregado no es ni su bondadosa personalidad ni la consideración de que su esposa pueda ser inocente del delito que se le imputa, sino que asistimos a todos y cada uno de los momentos en su peregrinaje hasta el infierno emocional, pues lo vivimos enteramente junto a él, llevándonos de la mano en todos y cada uno de los puntos que hacen fortalecer la decisión que finalmente toma. Menos mal que me enfrenté a la proyección sin haber prestado mucha atención a los tráilers.

Qué duda cabe que la fuerza del relato no hubiera sido la misma sin la portentosa colaboración de Russel Crowe, que lucha siempre en contra de la inverosimilitud de la acción que planea cometer, dotando al relato de una veracidad que le aleja del cine de acción hollywoodiense, para acercarlo a un thriller psicológico de dimensiones morales que guarda muchos aspectos en común con otra de sus grandes interpretaciones, la de El dilema (The Insider, 1999, Michael Mann).

Destaca entre el grupo de secundarios la discreta presencia de Brian Denehy, que no necesita más que un par de frases para trasmitir todo lo que piensa y siente al espectador. En este sentido también hay que señalar la cuidada interpretación de Ty Simpkins como el hijo de la pareja protagonista, traumatizado por la situación de su madre, Luke no acaba de comprender del todo lo que está pasando, pero confía plenamente en las decisiones de su padre.

Otro de los aciertos del desarrollo de la acción (hasta el final) es que no muestra interés ni preocupación alguna por mostrar la culpabilidad o inocencia de la esposa, pues la acción no evoluciona en torno a esa premisa, sino a una decisión propia que toma John ante la desesperación y la degradación psicológica de su esposa en la cárcel. De hecho, puede que el momento más superficial de la película sea realmente la cena en la que son presentados los personajes, aunque quizás sólo sea un artificio para mostrarlos después de una manera mucho más natural, a medida que se inicia su declive.

Quizás hubiera sido mucho más interesante no resolver la historia incluyendo una fastidiosa secuencia aclaratoria, aunque no tenga por qué ser la respuesta certera al crimen cometido, pero está claro que el alienado público estadounidense necesita una explicación que le permita asumir como correctas las decisiones tomadas por algunos personajes, aunque sean ilegales. En ese sentido, sí se pueden percibir las tendencias político-morales de Paul Haggis, pues en su película los buenos cobran, pero los malos siempre acaban pagando.

Probablemente no estuviera diciendo todo esto si hubiera visto la película precedente, Pour elle, pero el caso es que, discrepando ligeramente con otras opiniones, encuentro The Next Three Days, como una película arrebatadoramente emocionante que consigue que se te encoja el corazón, y no en las secuencias más espectaculares, sino en las pequeñas.

Publicado originalmente en EXTRACINE