martes, 17 de abril de 2012

Tan fuerte, tan cerca

Título original: Incredibly Loud & Extremely Close
Año: 2011
País: EE.UU.

Dirección: Stephen Daldry
Guión: Eric Roth, basado en la novela de Jonathan Safran Foer
Producción: Scott Rudin  
Fotografía: Chris Menges
Música: Alexandre Desplat
Montaje: Claire Simpson 
Diseño de producción: K.K. Barrett 
Dirección artística: Peter Rogness
Decorados: George DeTitta Jr
Vestuario: Ann Roth
Reparto: Tom Hanks, Thoman Horn, Sandra Bullock, Zoe Caldwell, Dennis Hearn, Paul Klementowicz, Julian Tepper, Caleb Reynolds, John Goodman, Max von Sydow, Stephen Henderson, Lorna Pruce, Viola Davis, Jeffrey Wright, Hazelle Goodman, Bernadette Drayton, David Latham, Marty Krzywonos, Jim Norton, Carmen M. Herlihy, Ryka Dottavio, Chloe Roe, Diane Cheng, Gregory Korostishevsky, Adrian Martinez, Marco Verna, Brandon Jeffers, Martin E. Brens, Gustavo Brens, Brooke Bloom, Rene Ojeda, Madison Arnold, Henry Morales.Ballet, Bryse Gregory, William Youmans, Kit Flanagan, Jenson Smith, Ray Iannicelli, Miquel Jarquin-Moreland, Benjamin McCracken, Malachi Weir, John Joseph Gallagher, sam K. Kaufman, Stephen Kunken, Kim Rideout, Chloe Elaine Scharf, Eva Kaminsky, Chris Hardwick, Kate Levy, Stephanie Kurtzuba, Catherine Curtain, Lola Pashalisnki, Clayton James Mackay, Bailey Grey… 

el melodrama terapéutico

Por sí misma, Extremely Loud & Incredibly Close es un melodrama interesante que huye de la sensiblería excesiva y el sensacionalismo sentimental, resultando además muy terapéutico. No hace falta que tu padre haya fallecido en el 11-S para haber pasado por alguna experiencia similar. Y no es que lo diga yo, es que es una de las premisas de la propia película, como se desprende de la resolución de la trama de la llave. Pero si tenemos en cuenta que detrás de ella se encuentra un guionista y un director como Eric Roth y Stephen Daldry, quizás hubiéramos esperado algo mejor.

A pesar de no tener una trama argumental consistente, Extramely Loud & Incredibly Close engancha al espectador gracias a unos personajes muy bien construidos, que se mueven en un mundo diseñado con tanto gusto como credibilidad, desde el diseño de producción de K.K. Barrett, que ya se preocupara de espacios exquisitos en los filmes de Spike Jonze y Sophia Coppola; hasta la fabulosa banda sonora de Alexandre Desplat, con ecos a la que Philip Glass compusiera para Las horas (The Hours, 2002); incluyendo la estupenda fotografía de Chris Menges, que ya colaborara con Daldry en El lector (The Reader, 2008), así como también lo hiciera Claire Simpson, responsable del montaje de la película.

Me quito el sombrero ante la interpretación del joven Thomas Horn como Oskar Schell, un niño inteligente -casi un nerd en toda regla-, pero con problemas psicológicos que sus padres combaten con comprensión y cariño en lugar de con médicos y terapeutas. Si sus padres en la ficción, Tom Hanks y Sandra Bullock, están como se espera de ellos -resaltando quizás la interpretación de ella-, también están estupendas las otras dos parejas de la película, la que forman la maravillosa Viola Davis y Jeffrey Wright, así como la de los veteranos Max von Sydow y Zoe Calswell, una actriz de actividad increíblemente intermitente pero extraordinariamente consistente, que tan sólo ha participado en filmes como La rosa púrpura del Cairo (The Purple Rose of Cairo, 1985, Woody Allen) y Reencarnación (Birht, 2004, Jonathan Glazer), aparte de incursiones televisivas y poner voz a un personaje de Lilo & Stitch (2002, Dean DeBlois & Chris Sanders).

Sin embargo, por extremadamente fuerte que lo digan y por muy cerca que estén de conseguir sus objetivos, la película deja una sensación de que podría haber sido más y de que llega un poco tarde. Al menos un servidor esperaba más de la cuarta película de Stephen Daldry, director de filmes como Billy Elliot (2000), The Hours o The Reader, así como de un guionista como Eric Roth, que si ya había practicado el melodrama con mejor o peor fortuna en filmes como Mr. Jones (1993, Mike Figgis) o El hombre que susurraba a los caballos (The Horse Whisperer, 1998, Robert Redford), también había sido capaz de desarrollar guiones tan elaborados y complejos como los de El dilema (The Insider, 1999, Michael Mann), Forrest Gump (1994, Robert Zemeckis), El buen pastor (The Good Shepherd, 2006, Robert De Niro) o El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008, David Fincher), además de haberse acercado anteriormente al 11-S, aunque fuera desde lejos, en un filme tan arriesgado como Munich (2005, Steven Spielberg).

Si bien no creo que haya ninguna discusión sobre la superioridad de Extremely Loud & Incredibly Close frente a aquella patética muestra de patriotismo recalcitrante que fuera World Trade Center (2006, Oliver Stone), parece que la propuesta llega un poco tarde. O si acaso, que el pretexto del trauma pesa demasiado sobre el verdadero tema de la película, al tratarse de un acontecimiento tan fácilmente reconocible en todo el mundo para hablar sobre los traumas y la necesidad de hablar de ellos para poder llegar a superarlos verdaderamente, que es el auténtico tema de la película y no específicamente los atentados del 11-S. De hecho, el trauma de Oskar no es muy diferente del de cualquier otro de los personajes que visita en su periplo buscando una cerradura. En cualquier caso, el tema de la película resulta perfectamente coherente con la filmografía de Daldry que siempre ha girado en torno a los dramas y traumas emocionales de sus personajes y los problemas tenían para superarlos.

Se agradece que la película eluda la demonización de cualquier colectivo social o cultural, responsabilizando del que fuera para el protagonista “el peor día” a nada ni a nadie, más que al azar, como explica muy bien a Oskar su propia madre. Muy positivo es también el mensaje que obliga al personaje a buscar en sí mismo la respuesta a sus propios problemas y no en los demás, así como a perdonar y olvidar, algo que quizás se deba a que tanto director como la mayor parte del equipo son europeos, que no vivieron en primera persona el trauma del 11-S, pero sí desde luego muchos otros.

Publicado originalmente en EXTRACINE