sábado, 14 de abril de 2012

Extraterrestre

Título original: Extraterrestre
Año: 2011
País: España

Dirección: Nacho Vigalondo
Guión: Nacho Vigalondo
Producción: Nahikari Ipiña & Nacho Vigalondo  
Fotografía: Jon D. Domínguez
Música: Jorge Magaz
Dirección artística: Idoia Esteban
Vestuario: Ana María Holgueras
Reparto: Michelle Jenner, Julián Villagrán, Carlos Areces, Miguel Noguera, Raúl Cimas… 

los bichos raros somos nosotros

Si Chronicle venía a representar una manera nueva y refrescante de afrontar las películas de superhéroes, y Attack the Block aportaba lo mismo con lo que respecta a invasiones extraterrestres, podríamos decir que Nacho Vigalondo hace de Extraterrestre su versión castiza en lo que respecta a esta última variante. Como si de un ovni se tratara, su segundo largometraje, tras la magnífica Los cronocrímenes (2008), ha estado surcando diferentes festivales internacionales, como Toronto, San Sebastián, Sitges, Fantastic Fest o Morbido Film Fest, hasta su estreno en salas comerciales. Tan sólo un discreto premio en Austin Fantastic Fest, para su protagonista, Julián Villagrán, es lo que ha conseguido en ese periplo, pero es que estamos hablando de una película tan extraordinariamente sencilla en su planteamiento, desarrollo de su argumento y puesta en escena, que muchos no habrán terminado de asimilar hacia dónde les quería llevar su director.

De hecho, no me cabe duda de la proyección internacional que tendrá Extraterrestre. No sólo porque Nacho Vigalondo ya sea una figura internacional gracias a su ópera prima -de la que Steven Zaillian ya está realizando una adaptación para realizar una versión estadounidense-, sino porque entre los productores ejecutivos de Extraterrestre podemos encontrar nombres vinculados al cine español más exportable. Desde Enrique López Lavigne que ha participado en muchos de los proyectos de Julio Medem (Vacas, La ardilla roja, Los amantes del círculo polar, Lucía y el sexo y Caótica Ana), Juan Carlos Fresnadillo (Intacto, 28 Weeks Later, Intruders) o Juan Antonio Bayona (The Impossible); hasta Garrett Basch, involucrado a filmes recientes como American Gangster, Moneyball o The Girl with the Dragon Tattoo, cuya última producción ha sido The Cold Light of Day, rodada en España con reparto internacional.

Asimismo, tomar conciencia de la vinculación que han tenido la mayoría de los artífices de Extraterrestre con el mundo televisivo, puede dar una pista certera de la dirección de los dardos que se lanzan. Desde el propio Nacho Vigalondo, que comenzara su trayectoria profesional como guionista de Gran Hermano, pasando después por programas de humor como Agitación + IVA o Muchachada Nui, serie esta última en la que también participaron productores ejecutivos más castizos que los anteriores, como Koldo Serra y Borja Cobeaga, pasando por un reparto eminentemente televisivo entre el que figuran Carlos Areces -insoportable y delicioso como nunca- y Raúl Cimas, que también participaran en Muchachada Nui, o Julián Villagrán, que pasara por series como El síndrome de Ulises, y la fascinante Michelle Jenner, conocida para todos gracias a la serie Los hombres de Paco y destinada a tener una espléndida carrera cinematográfica, que me atrevería a vaticinar que llegará a ser internacional.

Todo este preámbulo no sirve más que para reforzar y explicar mi punto de vista personal sobre Extraterrestre. Por un lado porque el punto de vista es un elemento esencial en el planteamiento de la historia pues Nacho Vigalondo propone un juego similar al de Rashomon (1950), salvo que si en la película de Akira Kurosawa conocíamos la historia desde el punto de vista de un personaje, que era quien revelaba los diferentes puntos de vista de los demás, aquí es el espectador quien es testigo directo de cómo y cuando cada personaje va desarrollando su propia teoría de lo que está sucediendo. Y por otro lado porque la televisión parece ser realmente la verdadera amenaza de la civilización contemporánea, capaz de alienar al espectador, convencerle de su propia realidad y de cómo debe vivirla, así como de anestesiarle con productos de entretenimiento vacuos e intrascendentes que van minando poco a poco su raciocinio, impidiéndole desarrollar ideas propias y mermando su capacidad crítica.

Puede que mi interpretación de a entender que estamos ante un título ambicioso y pretencioso. Todo lo contrario. Extraterrestre es una película genuinamente deliciosa en la que Vigalondo saca el máximo partido a elementos como una moneda de dos euros, un bote de melocotones, una pelota de tenis o el dibujito de una taza gigante con ruedas. Más cercana a la comedia romántica que al cine de evasión y entretenimiento en el que siempre han figurado las invasiones extraterrestres, el punto de vista de Nacho Vigalondo parte de que los bichos raros no serían los invasores, sino nosotros mismos, que ya estamos invadidos.

Publicado originalmente en EXTRACINE