domingo, 22 de abril de 2012

Polisse


Título original: Polisse
Año: 2011
País: Francia

Dirección: Maïwenn
Guión: Maïwenn & Emmanuelle Bercot
Producción: Alain Attal  
Fotografía: Pierre Aïm
Música: Stephen Warbeck
Montaje: Laure Gardette 
Diseño de producción: Nicolas de Boiscuillé 
Vestuario: Marité Coutard
Reparto: Jarin Viard, Joey Starr, Marina Foïs, Nicolas Duvauchelle, Maïwenn, Karole Rocher, Emmanuelle Bercot, Frédéric Pierrot, Arnaud Henriet, Naidra Ayadi, Jérémie Elkaïm, Riccardo Scamarcio, Sandrine Kiberlain, Vladimir Yordanoff, Louis-Do de Lencquesaing, Carole Franck, Marcial Di Fronzo Bo, Riton Liebman, Laurent Bateau, Anne Suarez, Anthony Delon, Alain Attal, Maëva Pasqueali, Bine Sarambounou, Audrey Lamy, Sophie Cattani, Laurence Arrouy, Aurélie Braconnier, Nathalie Boutefeu, Chystel Charpentier, Alexandre Carriére, Caroline Attal, François Kraus, Lilou Fogli, Orazio Massaro, Virgil Vernier, Hervé Termine, Albert Igual, Sébastien Farran, Winston Ong, Emmanuel Gayet, Velérie de Monza, Michel Chesneau, Olivier Breton, Jamel Barbouche, Patrick Le Besco, Abdelkader Belkhodja, Amina Annabi, Lou Doillon, Julien Landais, Eric Dupuis, Rabah Loucif, Jérôme Perrot, Arabelle Savu, Jean Fornerod, Arben Bajraktaraj, Alice de Lencquesaing, Malconn Lévana, Gaye Sarambounou, Joseph Créhange, Violante Stillacci, Fiamma Stillacci, Luna Turcat, Carla Guffroy, Manon Tournier, marguerite Machuel, Simone Machuel, Lisa Guibet, Elise Amblard, Denisa Nita, Maïlys Amrous, Nina Rodriguez, Nathan Mamberti, Wendy Nieto, Louis Dussol, Eden Mandereau, Chloé Vaello… 

brutalidad social más que policial

Aunque tenga que contradecir a Nikita Mikhalkov, quien comentaba la buena salud del cine español (quizás no ha visto demasiadas películas españolas recientes), es el cine francés, de entre cualquier otra de las cinematografías europeas, la que goza de mejor salud. Al menos entre los cines de habla no inglesa, pues ya sabemos que el cine británico y hasta el irlandés, se benefician de compartir idioma, reparto y técnicos con el cine hecho en Hollywood, que sigue siendo el que marca la pauta, que no la tendencia. Seguro que habrá muchas películas francesas que sean bodrios tan insufribles como algunas películas españolas (o las made in Hollywood), con la fortuna de que no llegan a estrenarse fuera de sus fronteras. Y de entre las que sí las sobrepasan, me encontré con Polisse, ganadora del premio del jurado en el último festival de Cannes.

Se trata de la tercera película como directora de la también actriz Maïwen, que se reserva uno de los personajes de la película, al igual que lo hace Emmanuelle Bercot, con la que firma el guión. Pero más que una película, su propuesta casi es un ejercicio de reality cinèma, como si de un híbrido entre reality show televisivo se tratara y cine realidad que tiene como objetivo mostrar la vida cotidiana de un grupo de policías de la división de protección de menores que, al contrario de lo que sucedería si estuviéramos en cualquiera de las series estadounidenses que proliferan en las parrillas de televisión, todos ellos tienen los mismos defectos e imperfecciones que aquellos a quienes persiguen.

Al igual que la aproximación visual que realiza Maïwen está totalmente desprovista y desnuda de artificios y elementos añadidos que manipulen al espectador, el relato parece estar construido de manera completamente aleatoria, mostrando un variopinto abanico de situaciones que nos llevan desde la comedia a la tragedia. Seremos nosotros quienes tendremos que decidir sobre lo que está bien o mal, de la misma manera que cada uno de los policías debe sacar sus propias conclusiones de unos casos tan difíciles de demostrar como de creer. Ni siquiera la propia directora se atreve a juzgar ninguno de los casos, de la misma manera que tampoco lo hace con los miembros de la policía a los que sigue incluso en sus vidas cotidianas.

Curiosamente, y aunque en algún momento se alude a la realidad política francesa actual, Polisse no responde a ninguna ideología, a favor ni en contra de la policía, ni de derechas ni de izquierdas. Tan sólo apunta la mirada sobre unos personajes que sí son señalados en función de las políticas que su gobierno ponga en marcha. En ese sentido la apuesta de Maïwen está claramente a favor de las personas e individuos que ejercen esa profesión, pero nunca sobre ideologías políticas, si acaso sociales.

En una propuesta como Polisse era fundamental contar con un grupo de actores que fueran capaces no ya de hacer creíbles sus personajes, sino de hacer que parecieran total y absolutamente reales. Si la propia Maïwen se esconde a la perfección detrás de la fotógrafo que sigue a esta unidad en todas sus operaciones con el objetivo de hacer un reportaje para el ministerio, lo mismo hacen actrices como Karin Viard y Marina Foïs -que ya coincidieran en Cena de amigos  (Le codee a changé, 2009, Danièle Thompson)- en dos de los personajes que mejor desarrollados están. Asimismo, resaltar la magnífica aportación de Joey Starr , anteriormente cantante de hip-hop que se revela como un formidable actor con un personaje tan rotundo como complicado, que quizás sea el que sirve como enlace entre los policías y aquellos a los que tratan de proteger pues en una de las secuencias más demoledoras de la película se sugiere que una vez él pudo haber estado en el otro lado, como se interpreta también del cartel de la película.

Olvídense de superpolicías que reconocen al criminal en cuanto lo tienen delante. No piensen que van a ver a profesionales operando en unas instalaciones megamodernas con las últimas tecnologías a su disposición. Estas señoritas no se planchan el pelo para ir a trabajar. Estos caballeros no visten traje con gafas de sol para ir a detener a nadie. Esto no es la ficción idealizada de los estadounidenses, esto es cine realidad tan polar, que en alguna secuencia se te hiela la sangre.

Por último resaltar que detrás de Polisse se encuentra uno de los más interesantes productores europeos de esta última década, Alain Attal, detrás de títulos como Narco (2004, Gilles Lellouche  Tristan Aurouet), No se lo digas a nadie (Ne le dis à personne, 2006, Guillaume Canet), El concierto (Le concert, 2009, Radu Mihaileanu) o Pequeñas mentiras sin importancia (Les petits mouchoirs, 2010, Guillaume Canet), por lo que deberíamos estar pendientes de próximos estrenos suyos como Populaire, Blood Ties y Möbius, que seguro volverán a traspasar las fronteras francesas.

Publicado originalmente en EXTRACINE