lunes, 14 de marzo de 2011

Winter's bone


Título original: Winter's bone
Año: 2010
País: EE.UU.

Dirección: Debra Granik
Guión: Debra Granik & Anne Rosellini, basado en una novela de Daniel Woodrell 
Producción: Alix Madigan & Anne Rosellini
Fotografía: Michael McDonough
Música: Dickon Hinchliffe 
Montaje: Affonso Gonçalves
Diseño de producción: Mark White
Decorados: Rebecca Brown 
Vestuario: Rebecca Hofherr
Reparto: Jennifer Lawrence, Isaiah Stone, Ashlee Thompson, Valerie Richards, Shelley Waggener, Garret Dillahunt, William White, Ramona Blair, Lauren Sweetser, Andrew Burnley, Philip Burnley, Isaac Skidmore, Cody Brown, Cinnamon Schultz, John Hauwkes, Casey MacLaren, Kevin Breznahan, Dale Dickey, Sheryl Lee, Marideth Sisco, Tate Taylor, Ronnie Hall, Beth Domann, Charlotte Jeane Lucas, Raymond Vaughan Jr., Russell Schalk… 

lo que hubiera sido de Laura Palmer

Una cosa es conseguir el Gran Premio del Jurado en el festival de Sundance, pero otra cosa es encontrarse una película como Winter’s bone compitiendo al Oscar a la Mejor Película. No dudo que a muchos pueda parecerles demasiado, sin embargo no puedo más que asombrarme (y alegrarme) por el hecho de que la academia de Hollywood haya tenido la valentía de nominar una película que más que dramática es terrorífica, y que saca a relucir el lado más oscuro y sórdido de los Estados Unidos de América.

Parece mentira que Ree (Jennifer Lawrence) viva en el país de los sueños y las oportunidades, pues más pareciera que habita en un perdido paraje tercermundista del que el gobierno se avergüenza, mirando hacia otro lado, mientras una adolescente se ve forzada a abandonar sus estudios para hacerse cargo de su familia al tener una madre enferma, un padre evadido de la justicia y dos hermanos pequeños a los que cuidar.
Pero lo que más miedo me produce de Winter’s bone no es lo que vemos en ella, sino todo lo que no vemos. Igual que Debra Granik, directora de la película, utiliza el recurso de la deixis para fomentar nuestra imaginación acerca del padre de Ree, al que nunca veremos, intuyo que muchos de los episodios que nos muestra a lo largo de su película tienen la intención de forzar también nuestra imaginación para que interpretemos todo lo que no está en la película. ¿Son estos los que se alistan en el ejército para ir a combatir a Iraq? ¿Son esos los fervientes defensores del uso de las armas? ¿Son estos los que tanto hablan de los valores familiares?
Debra Granik nos ofrece un duro retrato de lo que se oculta en lo más profundo de los Estados Unidos, para lo que utiliza una estética tan dura y áspera, como lo son sus personajes. Y a pesar de que el personaje principal sea una mujer, y que la mayoría de personajes sean mujeres también, evidencia que todas ellas están son víctimas de un machismo ancestral que les lleva a salvaguardar y proteger celosamente a sus hombres, más como si fueran una especie animal más que como si fueran personas racionales.
Resalta en la película la interpretación de todos y cada uno de los miembros del reparto, sorprendiendo que muchos de ellos no sean realmente actores profesionales. Lo que no me sorprende es encontrarme con la presencia de Sheryl Lee, que interpretara hace treinta años al cadáver más famoso y exquisito de la televisión, porque antes de que aparezca en pantalla se pueden reconocer a los herederos más desafortunados de la famosa Twin Peaks (1990-1991, David Lynch & Mark Frost). A pesar de que la serie de David Lynch estuviera cargada de glamour y exotismo, también se percibía claramente la endogamia y la violencia de puertas a dentro que se respira entre los personajes de Winter’s bone, una obra contenida, pero explosiva.

Publicada originalmente en EXTRACINE