lunes, 14 de marzo de 2011

El amor y otras cosas imposibles


Título original: Love and Other Impossible Pursuits
Año: 2009
País: EE.UU.

Dirección: Don Roos
Guión: Don Roos, basado en una novela de Ayelet Waldman
Producción: Carol Cuddy & Marc Platt
Fotografía: Steve Yedlin
Música: John Swihart
Montaje: David Codron
Diseño de producción: Michael Shaw
Dirección artística: Nithya Shrinivasan
Decorados: Carol Silverman
Vestuario: Peggy A. Schnitzer
Reparto: Natalie Portman, Lisa Kudrow, Lauren Ambrose, Anthony Rapp, Chralie Tahan, Scott Cohen, Elizabeth Marvel, Daisy Tahan, Debra Monk, Michael Christofer, Mary joy, Marcia Miller, Tom stratford, Maria Dizzia, Mona Lerche, Kendra Kassebaum, Doug Williford, Mark Gerrard, Jordan Simmons… 

heridas abiertas, emociones expuestas

Entre los pocos deportes que realmente me gustan y practico de vez en cuando se encuentra entrar en una sala de cine sin saber nada de lo que se va a proyectar. Se tropieza uno con sorpresas inesperadas como este Love and Other Impossible Pursuits, protagonizado por la ya oscarizada Natalie Portman, que pareciendo una comedia romántica, resulta ser un intenso e interesante drama romántico.

Un drama sobre los sentimientos de una mujer, Emilia (Natalie Portman) pero más que los que le unen a su marido Jack (Scott Cohen), los que que desarrolla con aquellas personas con las que se ve forzada a compartir su vida, debido a esa relación. En este caso la lucha que mantiene con el hijo de Jack, William (Charlie Tahan), y con su ex-esposa, Carolyne (Lisa Kudrow), a la que Jack abandonó para estar con ella convirtiéndola en la otra —-precisamente título con el que también se ha promocionado la película, The Other Woman. Asimismo, Jack debe asimilar las relaciones emocionales que ella incorpora a la relación, que son los que hereda de el matrimonio fallido entre sus propios padres.

No habiendo visto las otras tres películas dirigidas por Don Roos, como Lo opuesto al sexo (The Opposite of Sex, 1998), Algo que contar (Bounce, 2000) o Un final feliz (Happy Endings, 2005), sí estoy familiarizado con algunos de los guiones que escribiera para otros, como Mujer blanca soltera busca... (Single White Female, 1992, Barbet Schroeder), Por encima de todo (Love Field, 1992, Jonathan Kapplan) o Sólo ellas... los chicos a un lado (Boys on the Side, 1995, Herbert Ross). Filmes cuya trama gira en torno al universo femenino, y en los que los sentimientos son más importantes que las acciones. Fórmula que desarrolla igualmente en su cuarto largometraje como director en el que adoptando una estética sencilla, apoyada en un estilo sobrio, sobresalen indiscutiblemente las interpretaciones de los protagonistas.

Aunque la película está realizada con anterioridad a Cisne negro (Black Swan, 2010, Darren Aronofsky), sorprende realmente no encontrar absolutamente nada en la interpretación de Natalie Portman que recuerde a Nina Sayers, ni a cualquier otro personaje que haya interpretado con anterioridad. Igualmente, resulta prodigiosa la interpretación de Charlie Tahan, su verdadero antagonista en la película, que consigue que le odiemos al principio para parecernos la más tierna e indefensa de las criaturas en la parte final de la película. Pero para sorpresa la de Lisa Kudrow, que habiendo sacado de nosotros las más espontáneas de las carcajadas, nos ofrece aquí un personaje insoportable y odioso, que aunque no le faltan motivos para estar enojada, acaba siendo más mala que la madrastra de Blancanieves.

La estructura inductiva de la historia, que no nos permite conocer toda la información sobre aquellos hechos que han ido esculpiendo las relaciones de los personajes tal y como las vemos, facilita la comprensión de su comportamiento a medida que avanza la historia, terminando por encajar los pequeños detalles cuanto más cerca estamos del final y motivo por el que prefiero no adelantar ningún detalle de la trama, a pesar de que alguno puede haber visto ya el confuso tráiler, que aunque sí adelanta información, no la expone de la misma manera en la que se desarrolla la película.

Destacar el uso de la banda sonora, en la que destaca la canción de Belle & Sebastian, Waiting for the Moon to Rise, una canción que al igual que la película, facilita que florezcan los sentimientos sin caer en ningún momento en la sensiblería.

Publicado originalmente en EXTRACINE