martes, 22 de marzo de 2011

The Mechanic

Título original: The Mechanic
Año: 2011
País: EE.UU.

Dirección: Simon West
Guión: Richard Wenk & Lewis John Carlino, basado en una idea original de Lewis John Carlino 
Producción: René Besson, Robert Chartoff, William Chartoff, Rob Cowan, Marcy Drogin, Avi Lerner, John Thompson, David Winkler & Irwin Winkler
Fotografía: Eric Schmidt
Música: Mark Isham 
Montaje: T.G. Herrington & Todd Miller
Diseño de producción: Richard Lassalle
Dirección artística: Jason Hamilton 
Decorados: Leonard R. Spears 
Vestuario: Christopher Lawrence
Reparto: Jason Statham, Ben Foster, Tony Goldwyn, Donald Sutherland, Jeff Chase, Mini Anden, James Logan, Eddie J. Fernandez, Joshua Bridgewater, John McConnell, Christa Campbell, Joel Davis, Mark Nutter, Ardy Brent Carlson, Lara Grice, Lance E. Nichols, J.D. Evermore, Ada Michelle Loridans, Linnzi Zaorski, Dawn Neufeld, Molly Rosenblatt, Bill Scharpf, John Teague, David Leitch, Jen Ortega, LaTeace Towns-Cuellar, Paul Abraham, Katarzyna Wolejnio, Larrel France, Danny Cosmo, Derek Schreck, Choop… 

pierde la trama, pero ganan los personajes

The Mechanic es el último vehículo de acción protagonizado por Jason Statham. Una versión de la película de nombre homónimo que protagonizara, en 1972, Charles Bronson y que si a este le dirigiera Michael Winner, al actor londinense le dirige el también británico Simon West.

No es casualidad que mencione las nacionalidades pues, desconociendo este detalle, durante la proyección, más que estar ante el remake de una película americana, la verdad es que The Mechanic parece evocar las películas de gángsteres protagonizadas por Michael Caine, también en los años setenta. Un aire estimulado por la banda sonora de Mark Isham que también parece recordar, por momentos, los ritmos y compases de la banda sonora de la magnífica Get Carter.

De acuerdo, no he visto la de los años setenta, pero a veces es mejor así para poder valorar en su justa medida la versión, el remake. Que en este caso y prestando atención a lo que he leído sobre su predecesora, las partes que menos funcionan parecen ser, precisamente, las que se han añadido en esta nueva versión. Las que relacionan al que será el aprendiz de Arthur Bishop (Jason Statham), Steve Mckenna (Ben Foster), con el que fuera uno de los contratos que más le cuesta llevar a cabo, el de su amigo y mentor Harry McKenna (Donald Sutherland).

Si la voice over que nos presenta a Arthur como un mercenario que trabaja bajo contrato era innecesaria, la secuencia en la que se explican los motivos por los que debe ejecutar a Harry resulta demasiado evidente. Aún así, lo cierto es que la trama de la película avanza de una manera bastante natural y creíble, facilitando que obviemos las partes previsibles (también hay que hacer un leve esfuerzo para creerse la bajada en caída libre por la cuerda, a pesar del arnés y de que podían haber bajado practicando rappel). Pero si algunas partes del desarrollo de la acción resultan previsibles, lo cierto es que la relación de los personajes no va por la misma línea, permitiendo que el espectador acabe por interesarse con lo que pueda venir.

No es la primera vez que Simon West incluye en una de sus películas personajes gays, ya lo hiciera en Con-Air (1997) —-aunque aquello era más bien una sarasa—- y, ciertamente, me parece muy coherente que en un ambiente tan masculino como el que se produce en las películas de acción, llenas de tantos hombretones duros, exageradamente masculinos, la testosterona haga estragos siendo perfectamente coherente que entre ellos haya algún personaje de orientación homosexual. Tal y como sucede en las violentas películas de Takeshi Kitano, que siempre incluyen personajes homosexuales incorporados dentro de la trama con asombrosa naturalidad. Quizás en estos toques se intuya también el toque del guionista, Richard Wenk, responsable de un auténtico título kitsch, como era Vamp (1986, Richard Wenk), que no sólo escribe sino que también dirige.

No cabe duda de que uno de los aciertos de la película es su reparto, pues a pesar de que los diálogos no estén demasiado pulidos, se agradece la presencia de actores como Ben Foster y, sobre todo, Donald Sutherland. Nada tengo que decir en contra de Jason Statham, la verdad, perfecto en su cometido, resulta mucho más creíble y auténtico que otros héroes de acción con los que compartía cartel, por ejemplo en The Expendables (2010, Sylvester Stallone).

Quizás el aroma europeo que se pretende aportar no sea suficiente para armar un thriller tan místico como fuera El americano (The American, 2010, Anton Corbjin), pero resulta una obra mucho más estimulante que otras de idénticas características.


Publicado originalmente en EXTRACINE