domingo, 4 de agosto de 2013

Rebelde (War Witch)


Título original: Rebelle (War witch)
Año: 2013
País: Canadá

Dirección: Kim Nguyen
Guión: Kim Nguyen
Producción: Pierre Even & Marie-Claude Poulin  
Fotografía: Nicolas Bolduc
Montaje: Richard Comeau 
Dirección artística: Emmanuel Frechette
Decorados: Josée Arsenault
Vestuario: Eric Poirier
Reparto: Rachel Mwanza, Alain Lino Mic Eli Bastien, Serge Kanyinda, Mizinga Mwinga, Ralph Prosper, Jean Kabuya, Diane Uwamahoro, Jupiter Bokondji, Starlette mathata, Alex Herabo, Dole Malabou, Karim Bamaraki, Sephora Françoise, Jonathan Kombe, Marie Dilou, Gauna Gau, Renate wembo, Alexi Sabwé, Nicolas Fransolet, Kazadi Zadio, Bonaventure Kabamba, Angèle Okito, Agnes Mujinga, Moïse Ilunga, Jordan N'Tunga, Diplome Amekindra, Papa Michel… 

ante todo vivir, sobre todo buscar la felicidad

No puedo evitar resaltar lo curioso que me resulta haber encontrado este año dos auténticas sorpresas en las películas nominadas al premio Oscar, con muchas cosas en común. Por un lado estaba Beasts of the Southern Wild, la extraordinaria ópera prima de Benh Zeitlin que contaba con la joven Quvenzhané Wallis como protagonista, y por otro estaba Rebelle (War Witch), cuarto largometraje del canadiense Kim Nguyen, que también tenía a una joven protagonista, Rachel Mwanza, igual de expresiva y conmovedora. Que amabas se fueran de vacío no impide que hayan dejado su huella en nuestro corazón. Y si no hubo Oscar para ninguna de las dos, la canadiense sí conseguiría alzarse con los máximos galardones en los Canadian Screen Awards, incluyendo los de mejor guión y dirección para Nguyen, así como el de mejor película, reconocimientos que venían anticipados desde el momento en que conseguía el Premio Especial del Jurado Ecuménico en el Festival de Berlín, así como el Oso de Plata a la mejor actriz para su protagonista.

Si hacemos cuenta del argumento de War Witch, título internacional de la película (Rebelde en España), quizás nos sintamos ligeramente predispuestos para un crudo relato sobre los efectos de la guerra en estos adolescentes obligados a matar para vivir. Algunos incluso prefieran ir a ver otra cosa, porque ciertamente la película no está exenta de algunos momentos terriblemente duros, pero al estar todo el relato cubierto de una mirada tan (aparentemente) despreocupada como parecen estar los protagonistas sobre su suerte, todo se digiere con un impacto más moderado. La intención de Nguyen no parece ser tanto la de sorprender al espectador con un relato sórdido y truculento, sino emocionar con la manera en la que Komona se enfrenta a sus angustiantes circunstancias. Además está esa dimensión metafórica sobre brujas y fantasmas, que facilitan que Rebelle adquiera el tono de una conmovedora fábula que tiene como propósito primordial transmitir las ganas de vivir, a pesar de las circunstancias, y buscar la felicidad, a costa de superar todo tipo de traumas y pruebas.

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