lunes, 24 de diciembre de 2012

Una bala en la cabeza (Headshot)


Título original: Headshot
Año: 2011
País: Tailandia & Francia

Dirección: Pen-Ek Ratanaruang
Guión: Pen-Ek Ratanaruang, basado en una novela de Win Lyovarin
Producción: Raymond Phathanavirangoon & Pawas Saeatchaiyamet  
Fotografía: Chankit Chamnivikaipong
Música: Vichaya Vatanasapt
Montaje: Patamanadda Yukol 
Diseño de producción: Wittaya Chaimongkol 
Vestuario: Visa Kongka
Reparto: Nopachai Chaiyanam, Sirin Horwang, Chanokporn Sayoungkul, Apisit Opasaimlikit, Kiat Punpiputt, Theeradanai Suwannahom, Nadim Xavier Salhani… 

el sentimiento trágico de la vida de un sicario

Entre las muchas ventajas que tienen los festivales de cine, está la posibilidad de descubrir algún que otro cineasta, que por pertenecer a cinematografías no excesivamente exportables, tienen la posibilidad de alcanzar mayor proyección internacional. Es el caso del director tailandés Pen-Ek Ratanaruang que ya se llevara premio en el festival de Berlín con Ruang talok 69 (6ixtynin9 - Seis nueve) o que también fuera premiado en Venecia con Ruang rak ni nid mahasan (Last life in the Universe - Vidas truncadas), presenta ahora en Sitges su película Headshot, que se alzara antes con cinco premios de la Academia de Cine de Thailandia.

Diseñada en forma de retruécano que confiere a la película de una curiosa forma en espiral, a base de saltos temporales hacia atrás y hacia delante, Headshot parte desde la secuencia que le da título a la película, cuando Tul (Nopachai Chaiyanam), que trabaja como sicario, ejecuta a un político en la puerta de su casa, recibiendo un disparo en la cabeza de uno de sus guardaespaldas. Tras permanecer en coma durante tres meses, despierta con una peculiar secuela visual que le obliga a plantearse los actos que le han llevado de ser un policía incorruptible a convertirse en asesino a sueldo, y que le llevarán después a convertirse en algo muy diferente tratando de abandonar esa forma de vida.

Si el planteamiento inicial de Headshot no parece ser muy original y, en cierta medida, la evolución inicial del relato puede resultar relativamente predecible, lo cierto es que Pen-Ek Ratanaruang, autor también del guión, no hace otra cosa que servirse de los clichés del género para despistar finalmente al espectador Para ello se sirve de una cámara naturalista pero muy precisa en la que evita el tono sensacionalista que hubiera resultado de hacer un uso estético de la violencia. Al contrario, las secuencias de acción son sucias, turbias y algo confusas dotando al relato deuda inusitada credibilidad y aportando ese tono existencialista que desprende su protagonista.

Aunque tenga la capacidad de pasar de un tono dramático al cómico, en ningún momento permite que se vea a sus personajes como si fueran estereotipos. Al profundizar en el desarrollo psicológico de sus personajes, también consigue que el espectador desarrolle con su protagonista la misma empatía que despierta entre otros personajes. Una labor a la que contribuyen muy favorablemente las magníficas aportaciones de Chanokporn Sayoungkul y Sirin Horwang, en los dos únicos personajes femeninos de la película, siendo particularmente definitiva la fabulosa interpretación de Nopachai Chaiyanam, que también fuera premiado en los premios de la Academia tailandesa de cinematografía.

Con o sin premio en Sitges 2012, Headshot tiene la capacidad de dejar su huella en el espectador. Casi como si de una película impresionista se tratara y mucho más heredera del cine polar francés que del negro estadounidense. Headshot consigue que te involucres con sus personajes independientemente de las razones por las que culminan sus actos, guiándote por sus entresijos emocionales hasta que consigue que tú mismo sientas, percibas y lamentes ese tiro en la cabeza.

Publicado originalmente en EXTRACINE