sábado, 31 de diciembre de 2011

Drive


Título original: Drive
Año: 2011
País: EE. UU.

Dirección: Nicholas Winding Refn
Guión: Hossein Amini, basado en una novela de James Sallis
Producción: Michel Litvak, John Palermo, Marc Platt, Gigi Protzker & Adam Siegel
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Música: Cliff Martinez
Montaje: Matthew Newman
Diseño de producción: Beth Mickle
Dirección artística: Christopher Tandon
Decorados: Lisa K. Sessions
Vestuario: Erin Benach
Reparto: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks, Oscar Isaac, Christina Hendricks, Ron Perlman, Kaden Leos, Jeff Wolfe, James Biberi, Russ Tamblyn, Joe Bucaro III, Tiara Parker, Tim Trella, Jim Hart, Tina Huang, Andy San Dimas, John Pyper-Ferguson, Craig Baxley Jr. Kenny Richards, Joe Pingue, Dieter 'Dietman' Busch, Chris Muto, Rachel Belle, Cesar Garcia, Steve Knoll, Mara LaFontaine, Teonee Thrash, Ralph Lawler… 

cine de género à la auteur y gracias david lynch por existir

No es de extrañar que el jurado del festival de Cannes señalara por encima de todas las cualidades que podamos encontrar en Drive, la de su director, Nicolas Winding Refn, que nos ofrece una obra extremadamente cuidada visualmente con una espléndida banda sonora de Cliff Martinez, que sintoniza a la perfección con la fotografía Newton Thomas Sigel. Quizás sean excesivas las alabanzas de algunos que garantizaban que se trataba de “la película de acción que estabas deseando ver”, impulsados quizás porque tenga más de una secuencia vertiginosa, pero nada más lejos del propósito de su director, que se centra en todo momento en sus románticos personajes.

Resulta un tanto curioso que inicialmente ninguno de los principales artífices de la película fuera la primera opción pues si Nicolas Winding Refn remplazaba a Neil Marshall -responsable de títulos bastante flojos como The Descent (2005) o Centurion (2010)-, el personaje de Carey Mulligan iba a ser interpretado por una actriz hispana y el de Ryan Gosling iba a tener las facciones de Hugh Jackman. Está claro que hemos salido ganado en el intercambio de directores pues el cineasta danés impregna con su estilo visual todas y cada una de las imágenes de Drive, en consonancia con unos personajes fuertes, pero heridos, dotándoles de una melancolía que entronca la película dentro de la categoría romántico fatalista de otras obras escritas por Hossein Amini, como Jude (1996, Michael Winterbottom) o Las alas de la paloma (The Wings of a Dove, 1997, Iain Softley).

Si la inclusión de Carey Mulligan enriquece el relato al hacer que su matrimonio pase de ser hispano a ser interracial, además de la indiscutible calidad de la actriz que aporta una profundidad acorde con el tono de la película, no estoy igualmente seguro con lo que respecta a Ryan Gosling. La misma cara de palo que tiene en el primer plano de la película es el que tendrá durante toda la película, haciendo que su personaje nos caiga bien más por sus actos, que por su propia interpretación. Que el peso de la película caiga en su personaje perjudica, en cierta manera, el acabado global de la película, que quizás se vea parcialmente perjudicado por un ritmo peligrosamente pausado, a pesar de las carreras. Menos mal que las presencias de Bryan Cranston, Ron Perlman y Albert Brooks equilibran la balanza en favor de la película, porque no diría que es una cuestión de guión ni de personajes, sino de carisma e interpretación.

Si a lo largo de la película encontraremos magníficos ejemplos de unas secuencias de acción estilizadas y asombrosamente orquestadas, así como espeluznantes momentos que entroncan con el más terrorífico cine negro, quizás los mejores momentos de las películas sean los románticos, como ese emocionante beso en el ascensor. La suma de todos estos elementos hace que Drive casi sea una especie de homenaje al cine de género, pero desde una óptica europea o de autor, enriqueciendo el relato de una manera prodigiosa. Es inevitable aludir al homenaje que el cineasta danés hace sobre uno de los más destacados cineastas estadounidenses, fuera por completo de la industria de Hollywood: David Lynch. Desde la primera opción para la banda sonora, que fuera Angelo Badalamenti, hasta la chaqueta que luce durante toda la película el protagonista, prima directa de la que luciera Nicolas Cage en Wild at Heart, película con la que además guarda muchos muchos muchos lugares comunes, además de con Lost highway. Y es que qué hay que ver lo bien que le ha venido al cine posmoderno la influencia de la magnífica obra de David Lynch.

Publicado originalmente en EXTRACINE