lunes, 26 de diciembre de 2011

El topo

Título original: Tinker Tailor Soldier Spy
Año: 2011
País: Reino Unido, Francia & Alemania

Dirección: Tomas Alfredson
Guión: Bridget O'Connor & Peter Straughan, basado en la novela de John Le Carré
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner & Robyn Slovo 
Fotografía: Hoyte Van Hoytema
Música: Alberto Iglesias
Montaje: Dino Jonsäter
Diseño de producción: Maria Djurkovic
Dirección artística: Tom brown & Zsuzsa Kismarty-Lechner
Vestuario: Jacqueline Durran
Reparto: Mark Strong, John Hurt, Zoltán Mucsi, Péter Kálloy Molnár, Ilona Kassai, Imre Csuja, Gary Oldman, Toby Jones, David Dencik, Ciarán Hinds, Colin Firth, Kathy Burke, Benedict Cumberbatch, Stephen Graham, Arthur Nightingale, Simon McBurney, Tom Hardy, Amanda Fairbank-Hynes, Peter O'Connor, Roger Lloyd-Pack, Matyelok Gibbs, Phillip Hill-Pearson, Jamie Thomas King, Stuart Graham, Konstantin Khabenskiy, Sarah Jane Wright, Katrina Vasilieva, Linda Marlowe, William F. Haddock, Erksine Wylie, Philip Martin Brown, Tomasz Kowalski, Svetlana Khodchenkova, Alexandra Salafranca, Denis Khoroshko, Oleg Dzhabrailov, Gillian Stevenson, Nick Hopper, Laura Carmichael, Rupert Procter, John Le Carré, Michael Sarne, Chritian McKay, Jean-Claude Jay, Tom Stuart… 

la confirmación de un extraordinario cineasta europeo

Si el cineasta sueco Tomas Alfredson nos deslumbrara en 2008 con una película como Lat den rätte komma in (Let the Right once In), que le sirviera como flamante presentación en el mercado internacional, tres años después demuestra con la brillante Tinker Tailor Soldier Spy que su resplandor no era efímero y que llegaba para instalarse como uno de los más interesantes cineastas europeos. A través de un complejo puzzle repleto de saltos temporales, consigue confeccionar un relato aparentemente complicado, pero que se desarrolla con una sencillez visual que facilita enormemente su comprensión.

Contribuyen a la eficacia del relato no ya la espléndida labor del equipo artístico que consigue una asombrosa reconstrucción de los años de la guerra fría sin ningún toque kitsch, sino la fabulosa aproximación lumínica de su director de fotografía, Hoyte van Hoytema, que si ya fuera su colaborador en Lat den rätte komma in (Let the Right One In), también este ha saltado al panorama internacional pues fuera el director de fotografía de The Fighter, lo que demuestra su capacidad para adaptarse a la historia que está fotografiando. Si para la película de vampiros utilizara una luz directa de muy alta temperatura que proporcionaba una frialdad que te helaba la sangre, en la película de boxeadores hacía uso de una luz absolutamente naturalista que nos acercaba a la intimidad de tan contradictorios personajes, utilizando para su película de espías una luz difusa con una muy baja temperatura de color que proporciona una textura lumínica que nos llevaría a pensar que incluso estamos viendo una película realizada en los años setenta, si no fuera porque los miembros de su fabuloso reparto nos sitúan en nuestro tiempo.
Consciente de que la guerra fría no debe ser un tema muy popular entre los espectadores actuales, y teniendo en cuenta la riqueza de lecturas e interpretaciones que se desprendía de su anterior filme, también podemos abordar un análisis de Tinker Tailor Soldier Spy desde varios puntos de vista. Tomando como punto de partida la primera y última -en realidad la segunda y la penúltima- secuencia de la película -que no desvelaré- considero que, si bien la trama de espionaje y la investigación llevada a acabo por George Smily (Gary Oldman), es absolutamente emocionante, el interés de Tomas Alfredson no radica exactamente en la resolución del conflicto, sino en la manera en la que afecta a sus personajes. De esta manera nos encontramos con un relato extremadamente racional, por cuyos poros tratan de escaparse los sentimientos de unos personajes que, debido a sus peligrosas actividades, están sometidos a ejercer un exhaustivo control sobre sus debilidades emocionales.
No creo que John Le Carré pueda tener mucha queja de las adaptaciones que se han realizado hasta la fecha de su obra: El jardinero fiel (The Constant Gardener, 2005, Fernando Meirelles), La casa Rusia (The Russia House, 1990, Fred Schepisi), La chica del tambor (The Little Drummer Girl, 1984, George Roy Hill), El espía que surgió del frío (The Spy Who Came in from the Cold, 1965, Martin Ritt), incluso la propia Tinker Tailor Soldier Spy había sido adaptada anteriormente, aunque para la televisión y con un espléndido Alec Guiness. Y ese es quizás, desde mi punto de vista, la única pega de la película, pues si cuando Alec Guiness era capaz de transmitir una extraordinaria inteligencia con su frío y racional comportamiento, ese ejercicio de contención realizado por Gary Oldman tan sólo le lleva a representar a un individuo vulgar y ordinario con una vida aburrida, rutinaria y anodina que ni siente ni padece y que dista bastante de ser un consumado estratega, quizás por eso me parece aterrador el último plano de la película.
Menos mal que soy capaz de abstraerme de este sentimiento hacia Oldman para poder disfrutar de la extraordinaria labor del resto del reparto, desde el maravilloso e inigualable John Hurt, capaz de transmitir a la perfección aquello que Gary Oldman no alcanza a entender (desde un punto de vista actoral), hasta Tom Hardy en una interpretación mucho más intensa que la que ofrecía en Inception, pasando por los siempre efectivos Toby Jones, Ciarán Hinds y Colin Firth.
Sorprenden gratamente la incorporación de actores que suelen pasar desapercibidos y que realizan espléndidas interpretaciones de personajes secundarios, pero vitales, como la que de Peter Guillam hace Benedict Cumberbatch -que participaba en Amazing Grace (2006, Michael Apted), Expiación. Más allá de la pasión (Atonement, 2007, Joe Wright), Las hermanas Bolena (The Other Boleyn Girl, 2008, Justin Chadwick) o The Wistleblower (2010, Larysa Kondracki) y al que veremos próximamente en War Horse y las dos entregas de The Hobbit-, la de Toby Esterhase que realiza David Denick -que participaba en Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatear kvinnor, 2009), la adaptación sueca dirigida por Niels Arden Oplev de las novelas de Stig Larsson, así como en la serie televisiva y que volverá a participar en la versión estadounidense, The Girl with the Dragon Tattoo, que dirige David Fincher-, o la que de Jim Prideaux hace Mark Strong -que ha participado en muchas de las películas de Guy Ritchie, así como en producciones recientes como Robin Hood (2010, Ridley Scott), Kick-Ass (2010, Matthew Vaughn), Camino a la libertad (The Way Back, 2010, Peter Weir) o Green Lantern (2011, Martin Campbell).
Pero casi todavía resulta más reconfortante la eficacia de algunos miembros del reparto con papeles mucho más pequeños pero igualmente solventes como Konstantin Khabenskiy -que muchos recordarán de la biología de Timur Bekmanbetov, Guardianes de la noche (Nochnoy dozor, 2004) y Guardianes del día (Dnevnoy dozor, 2006)-; la británica Kathy Burke, cuyo personaje abre las primeras pistas sobre la homosexualidad de algunos personajes y se revela como un curioso alter ego europeo de Kathy Bates; o la espléndida Svetlana Khodchenkova, que consigue conmover al espectador con su breve intervención, que curiosamente se inicia con una secuencia que rinde un claro homenaje a una de las obras maestras de Alfred Hitchcock: La ventana indiscreta (Rear Window, 1954).
En oposición a filmes estadounidenses de idéntico corte, señalar también la coherencia de Tomas Alfredson al contar con un reparto completamente europeo, con nacionalidades y acentos tan variadas como las de los personajes de Tinker Tailor Soldier Spy, en lo que es, sin duda, la confirmación de un extraordinario cineasta europeo.


Publicado originalmente en EXTRACINE