lunes, 26 de diciembre de 2011

No tengas miedo de la oscuridad


Título original: Don't Be Afraid of the Dark
Año: 2011
País: EE. UU., México & Australia

Dirección: Troy Nixey
Guión: Guillermo del Toro & Matthew Robbins, basado en un guión previo de Nigel Mckeand
Producción: Mark Johnson & Guillermo del Toro
Fotografía: Oliver Stapleton
Música: Marco Beltrami & Buck Sanders
Montaje: Jill Bilcock
Diseño de producción: Roger Ford
Dirección artística: Lucinda Thomson
Decorados: Kerrie Brown
Vestuario: Wendy Chuck
Reparto: Bruce Gleeson, Edwina Ritchard, Garry McDonald, Bailee Madison, Carolyn Shakespeare-Allen, Katie Holmes, Guy Pearce, Jack Thompson, Julia Blake, David Tocci, Lance Drisdale, Nicholas Bell, Libby Gott, James Mackay, Emelia Burns, Alan Dale, Trudy Hellier, Terry Kenwrick...

la fábula de la madrastra buena

Apadrinado por Guillermo del Toro, debuta en la dirección cinematográfica Troy Nixey con Don’t Be Afriad of the Dark. Un remake de una película realizada en los años setenta para la pequeña pantalla que tiene todos los ingredientes de cualquiera de los títulos realizados anteriormente por el cineasta mexicano, quien es, además, responsable de la adaptación junto a Matthew Robbins, con quien ya colaborara en el guión de Mimic. Quizás por ello la personalidad o posible responsabilidad del director, pase totalmente desapercibida en la película, o al menos tendremos que esperar a su segundo título para decidir verdaderamente si las virtudes o defectos de su ópera prima se deben a él o a su mentor.

Las virtudes son claras, nos encontramos con una película perfectamente ubicada en una estética gótica que incluye a unos pequeños seres fantásticos que bien podrían haberse escapado de El laberinto del fauno. Puede que el planteamiento del argumento sea clásico y previsible, pero quizás sea sólo una excusa para facilitar una identificación rápida con los personajes. Quizás sea esa celeridad vaya en contra del relato, precipitando demasiado ciertas actitudes de los personajes, pero sin que lleguen a desarrollarse de una manera natural o creíble. Curiosamente, la película guarda más de un punto en común con The New Daughter, que de alguna manera también tenía su vínculo con Guillermo del Toro al estar protagonizada por Ivana Baquero. Pero cuando en la pelciual de Luis Berdejo podíamos seguir el desarrollo de la acción a dos niveles, uno real y otro metafórico, en Don’t Be Afraid of the Dark, sólo hay un plano posible en el que la fantasía se apodera de la realidad.

El trabajo de Bailee Madison como Jesse es formidable. Sin duda le viene muy bien al personaje que la actriz tenga esa cara siniestra, como si fuera una vieja atrapada en un cuerpo de niña. Pero las acciones del personaje son bastante inverosímiles, casi más fantásticas que los pequeños personajillos que viven en la oscuridad. ¿No toma decisiones demasiado maduras para una niña de su edad? Podría entender la aversión que su personaje siente hacia su madrastra, pero no soy capaz de explicarme su destreza con la llave inglesa.

Por otro lado, pareciera que jugaran con la antipatía que el público parece sentir en la vida real hacia Katie Holmes para incorporarlo a su personaje. En este sentido debo decir que ella es la que mejor parada sale en la película, pues a medida que avanza la historia se va ganando al público, tanto por las acciones de su personaje, que es el más creíble de la película, como por su capacidad como actriz, que es lo mejor de la película. Es curioso que estando casada en la vida real con Tom Cruise, bajo el que siempre se ha proyectado la sombra de la homosexualidad, tenga como marido en la ficción a Guy Pearce, un actor que siempre parece homosexual, lo sea o no. Y mucho más cuando interpreta tan pésimamente a un padre de familia de lo más improbable e insoportable, no ya por las decisiones que toma su personaje, sino porque es incapaz de hacerlas parecer creíbles. Si hasta cuando comparte secuencia con Katie Holmes se nota que se limita a repetir el texto sin escuchar ni reaccionar ante lo que le dice su compañera de plano.

Quizás todos estos defectos se disipen una vez se terminan de presentar personajes y situaciones y se ha desarrollado la premisa de la película, que no revelaré, aunque tampoco encierra gran misterio pues estamos ante una película fantástica en la que no hay explicación lógica para los sucesos que ocurren. Debemos tomarlos tal cual se muestran, sin esperar una explicación racional. El problema es que para cuando llega el momento de disfrutar con el terror, las criaturitas y el festival de efectos especiales, un servidor ya no es capaz de sentir nada por unos personajes que han terminado por sacarme de la película, e incluso ponerme a favor de la oscuridad.

publicado originalmente en EXTRACINE