miércoles, 15 de diciembre de 2010

Megamind


Título original: Megamind
Año: 2010
País: EE.UU.

Dirección: Tom McGrath
Guión: Alan J. Schoolcraft & Brent Simons
Producción: Lara Breay & Denise Nolan Cascino
Música: Lorne Balfe & Hans Zimmer
Montaje: Michael Andrews
Diseño de producción: David James
Reparto: Will Ferrer, Brad Pitt, Tina Fey, Jonah Hill, David Cross, Justin Theroux, Ben Stiller, Jessica Schulte, Tom McGrath, Emily Nordwind, J.K.Simons, Ella Olivia Stiller, Quin Dempsey Stiller, Brian Hopkins, Christopher Knights, Mike Mitchell, Jasper Johannes Andrews, Jack Blessing, Stephen Kearin…

ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos

Megamind, la última producción de Dreamworks, dirigida por Tom McGrath, es una película mucho menos inocente de lo que parece a primera vista que, bajo la apariencia de una vuelta de tuerca que convierte al villano en héroe y viceversa, esconde dos interesantes críticas: una sobre la sociedad actual y su excesiva manipulación por los medios de comunicación y otra, mucho más interesante, sobre las actuaciones del gobierno estadounidense que, tradicionalmente, se considera a sí mismo, en el bando de los buenos.

No me cabe ninguna duda de que el deterioro de la ética y responsabilidad que impera en los medios de comunicación españoles, debe ser la misma que en la mayoría de los países occidentales que tan pronto consideran héroe a un individuo un día, como son capaces de hundirlo en la miseria al día siguiente. A la primera de cambio. Por un desliz, un único fallo de conducta. La manipulación ejercida por el cuarto poder lleva a la sociedad a un estado de alienación que no le permite tomar decisiones por sí misma, aceptando aquello que se le cuenta como real. Sin cuestionarlo.

Aunque desde mi punto de vista, la auténtica crítica que subyace en el relato es la que vendría a cuestionar las decisiones tomadas por el presidente de los Estados Unidos de América tras los atentados del 11-S. En una metáfora en la que el ex presidente George W. Bush estaría más cerca de Megamind (Will Ferrer) que de Metroman (Brad Pitt), pues él mismo fuera quien patrocinara y entrenara Osama Bin Laden —-siguiendo las premisas propagadas por Michael Moore en su premiado documental, Fahrenheit 9/11 (2004)—-, que se volviera después en su contra, tal y como le sucede a Megamind con Titan (Jonah Hill). De hecho, no me parece nada fortuita la elección de Superman como base de partida, dada su relación con la ciudad de Nueva York, camuflada bajo el nombre de Metrópolis.

A pesar de que estética y técnicamente la película esté muy lograda, puede que el guión escrito por Alan J. Schoolcraft Brent Simons avance con un poco de torpeza, siendo la presentación de los personajes demasiado estereotipada y la manera en la que se desarrolla la historia excesivamente convencional. (...) La película no consigue atraparme desde el primer momento, siendo demasiado evidentes los giros de guión que favorecen la previsión del relato, algo que le quita alge de fuerza pero que va superando progresivamente, a medida que avanza la historia.

Tampoco le viene nada bien, ese toque tan antediluviano que le confiere la selección musical que recurre a temas de trasnochado rock and roll para acompañar las andanzas de Megamind. No es que no me gusten los temas seleccionados, es que tampoco veo que sean adecuados para una historia que se desarrolla en un tiempo indeterminado, ni en los años en los que evoluciona ese estilo musical ni en los que están compuestos los temas, tampoco existe una vinculación por parte de los personajes con el rock.

Esto me lleva a determinar que se trata, única y exclusivamente del gusto personal de los creadores de la película, a no ser que pretendan identificar el mal con el rock, y el bien con el pop. Algo que se reivindica en ese homenaje final a Michael Jackson, del que seguro a él, le habría encantado.


Publicado originalmente en EXTRACINE