domingo, 24 de febrero de 2013

El vuelo


Título original: Flight
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: Robert Zemeckis
Guión: John Gatins
Producción: Laurie MacDonald, Walter F. Parkes, Jack Rapke, Steve Starkey & Robert Zemeckis  
Fotografía: Don Burgess
Música: Alan Silvestri
Montaje: Jeremiah O'Driscoll
Diseño de producción: Nelson Coates
Dirección artística: David Lazan
Decorados: James Edward Ferrell Jr.
Vestuario: Louise Frogley 
Reparto: Nadine Velazquez, Denzel Washington, Carter Cabassa, Adam C. Edwards, Tamara Tunie, Brian Geraghty, Kelly Reilly, Conor O'Neill, Charlie E. Schmidt, Will Sherrod, Boni Yanagisawa, Adam Tomei, Dane Davenport, John Crow, Bruce Greenwood, E. Roger Mitchell, Ravi Kapoor, John Goodman, Jill Jane Clements, Tommy Kane, James Badge Dale, Don Cheadle, Susie Spear Purcell, Philip Pavel, Piers Morgan, Jim Tilmon, Reverend Charles Z. Gardner, Peter Gerety, Tom Nowicki, Jason Benjamin, Ric Reitz, Timothy Adams, Darius Woods, Ron Caldwell, Dylan Kussman, Bethany Anne Lind, Sharon Blackwood, Pam Smith, Garcelle Beauvais, Justin Martin, Shannon Walshe, Rhoda Griffis, Michael Beasley, Ted Hall, Laila Pruitt, Precious Bright, Melissa Leo, Steve Coultner, Ted Huckabee… 

aterrizaje satisfactoria, a pesar de alguna turbulencia

Después de una década centrado en el cine de animación, Robert Zemeckis, que fuera uno de los alumnos más aventajados de aquellos cineastas que nacieran a la sombra de Steven Spielberg, parece retomar con Flight un tipo de película intimista con tintes épicos en la que aprovecha un acontecimiento a gran escala para explorar la fortaleza interior, como ya hiciera en Contact (1997) y en Náufrado (Cast Away, 2000). A través de un accidente aéreo, la película profundiza en el drama interior de un piloto, plateando propuestas controvertidas acerca del resultado de su gesta si no hubiera estado bajo la influencia del alcohol.

Bautizada en España como El vuelo, estamos ante un título que reposa sobre tres pilares fundamentales: la interpretación de su protagonista, Denzel Washington, nominado como actor principal; la eficacia de su guión, por el que está nominado su autor, John Gatins, igualmente nominado al mejor guión original; y la pericia de su director, Robert Zemeckis, que tiene la capacidad de orientar su cámara al punto de mayor interés para el espectador, sin artificios ni florituras, aunque no por ello está nominado.

Si los pilares son tres, lo cierto es que el peso recae sobre uno sólo de ellos: el personaje interpretado por Denzel Washington. El ganador del Oscar por Tiempos de gloria (Glory, 1989, Edward Zwick) y Día de entrenamiento (Training Day, 2001, Antoine Fuqua) abandona ese registro al que nos había acostumbrado en su larga (y nefasta) colaboración con Tony Scott para volver a interpretar a un ser humano, en lugar de un héroe (o antihéroe). Whip Whitaker puede ser un hombre con muchos defectos, pero eso no impide que tenga sus aciertos. Y esta misma premisa me sirve para defender el texto de John Gatins, por mucho que fuera responsable de una bazofia como Acero puro (Real Steel, 2001, Shawn Levy). En este sentido estaríamos ante un mal guionista, capaz de hacer algo notable, aunque no sobresaliente. El conjunto me sirve para inclinar así la balanza hacia el director de la película, que con un buen texto de base, es capaz de hacer una buena película, o cuanto menos, interesante. Está claro que la teoría de autor no tiene ningún sentido en Hollywood, donde para que una película funcione verdaderamente tienen que darse varias constantes.

Fuera de estos tres elementos lo cierto es que Flight puede resultar una película bastante entretenida y estimulnate, al menos para aquellos que estén más interesados en un dilema moral, que en el cine de entretenimineto. La secuencia del accidente aéreo es realmente espectacular, no tanto por la vistosidad de los planos, sino por el realismo con el que está rodada y la sensación de angustia que verdaderamente transmite. El conflicto interior del protagonista, unido al dilema que plantea en relación al accidente, son lo suficientemente interesantes para mantener la atención del espectador. Y a pesar de que el final pueda resultar previsible, no por eso le resta interés a ua resolución tan emocionante como contundente.

Pero quizás haya una leve descompensación en el ritmo de la película al integrar algún personaje secundario que no aporta realmente mucho a sus dos tramas principales. No quiero desmerecer en absoluto la interpretación de Kelly Reilly, todo lo contrario, resulta harto convincente como heroinómana, pero quizás su personaje distraiga demasiado la atención sin llegar a ser realmente significativo en las decisiones que toma el piloto. Por contraste, resaltar la labor de otros secundarios como Bruce Greenwood, John Goodman o Melissa Leo cuyos personajes resultan en algunos casos excesivamente cortos, pero aportan lo justo y necesario, tanto por sus interpretaciones como por las aportaciones de sus respectivos personajes.

Me da la impresión de que la carrera de Zemeckis ha conseguido mejores resultados cuando ha tenido menos expectativas, como las sagas de Regreso al futuro (Back to the Future, 1985, 1989, 1990), la que iniciara con Tras el corazón verde (Romancing the Stone, 1984) o una delicia como siempre será ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Who Framed Roger Rabbit?, 1988) Pero eso no resta interés a su cine más dramático, que puede resultar interesante. Si a veces te da la impresión de que has pagado por viajar en business, cuando el resultado es más de turista, no creo que puedas negar que el viaje ha resultado considerablemente agradable.

Publicado originalmente en EXTRACINE