viernes, 12 de agosto de 2011

Stella


Título original: Stella
Año: 2008
País: Francia

Dirección: Sylvie Verheyde
Guión: Sylvie Verheyde
Producción: Bruno Berthemy
Fotografía: Nicolas Gaurin
Montaje: Christel Dewynter
Reparto: Léora Barbara, Mélissa Rodriguès, Laëtitia Guerard, Karole Rocher, Benjamin Biolay, Guillaume Depardieu, Johan Libéreau, Jeannick Gravelines, Velérie Stroh, Thierry Neivic, Anne Benoît, Christophe Bourseiller, Nicolas Janny, Christel Dewynter, Yolaine-Anne Gliott, Clémence Lassalas, Laura Martin, Inès Ferrer, Maxence Thorey, William Wayolle, Marceau Gorce, Axel Torque, Jacky Roure, Farid Djouassi, Karim Canama, Bruno Guillot, Walter Shnorkell, Ema Chicotot, Dominique Derose, Marie Hennerez, Miguel Benasayag, Marc Bodziac, Thomas Grézaud… 

una niña desprotegida, pero fuerte

Ganadora del premio al mejor guión en los Festivales internacionales de Ghent y Gijón en 2008, se estrena ahora en España la película francesa, Stella, tercer largometraje de Sylvie Verheyde, y primera para su joven y fabulosa protagonista: Léora Barbara. Lo cierto es que el retraso en su estreno apenas se aprecia en el contenido de la película pues estamos hablando de un título que desarrollándose a finales de los setenta, se suma a la larga lista de películas galas interesadas en la infancia y, particularmente, en la educación.

Puede que Stella (Léora Barbara) tenga la chaqueta con cuello de conejo más bonita de su escuela, pero aunque le proteja del frío no va a protegerle contra un entorno familiar en el que sus propios padres parecen ser su mayor enemigo, no porque no la quieran, sino porque no se dan cuenta de que lo que vale para ellos, no vale precisamente para su hija. Sin embargo, Stella es una niña fuerte y sabe encontrar aquellos apoyos positivos que se cruzan en su camino y agarrarse a ellos, especialmente cuando se trata de Gladys (Mélissa Rodriguès), que se convierte en su mejor amiga y aliada.

A pesar de que si me dispusiese a relatar todas y cada una de las peripecias y vicisitudes por las que pasa Stella, daría la sensación de que estamos ante un filme trágico y deprimente, el desenfadado tono con el que está narrada la historia y, sobre todo, la apuesta optimista por la fuerza personal del individuo, capaz de superar las adversidades por encima de su entorno familiar, hacen de Stella una propuesta agradecida y reconfortante.

Sin duda, planea por Stella el fantasma de François Truffaut y sus cuatrocientos golpes (Les quatre-cents coups, 1959), no sólo por el tema que trata, sino por el paralelismo con algunas situaciones de la película, las características de algunos personajes y la alusión a Balzac. Igualmente, la estética de Stella se ciñe claramente a las premisas de la nouvelle vague, huyendo de la estética y favoreciendo la búsqueda de la realidad y la identificación con el personaje a través de un discurso intimista en el que la propia Stella servirá de guía y narradora a través de una voice over que no sólo no molesta, sino que ayuda a entender su punto de vista y la manera en la que se enfrenta y supera esa piedras que le ponen por delante.

Quizás Stella no sería tan impactante si no contara con la sorprendente y fascinante interpretación de Léora Barbara en la que hasta el momento es su primera y única incursión cinematográfica. Lo cierto es que todos sus compañeros de reparto infantiles están muy logrados, particularmente Mélissa Rodriguès como su amiga Gladys y Laëtitia Guerard como Geneviève. En lo que respecta al reparto adulto, lo cierto es que Karole Rocher consigue ser realmente odiosa como una madre absolutamente descarada y despreocupada por su hija, al igual que Benjamin Biolay pero como un padre débil y un marido nulo.

Lo que también proporciona Stella es la oportunidad de ver una de las últimas interpretaciones del fallecido Guillaume Depardieu, en un personaje que aunque en un principio parezca que vaya a tener una mayor importancia en el desarrollo de la trama, sí consigue transmitir ese apoyo del que carece Stella antes de entrar en sociedad.

Publicado originalmente en EXTRACINE