domingo, 7 de agosto de 2011

Linterna verde


Título original: Green Lantern
Año: 2011
País: EE.UU.

Dirección: Martin Campbell
Guión: Greg Barlanti, Michael Green, Marc Guggenhei & Michael Goldenberg, según una idea original de Greg Berlanti, Michael Green & Marc Guggenheim
Producción: Greg Berlanti & Donald De Line 
Fotografía: Dion Beebe
Música: James Newton Howard
Montaje: Stuart Baird
Diseño de producción: Grant Major 
Dirección artística: François Audouy, Carl Homer, Andrew L. Jones, Iain McFayden & Scott Plauche
Decorados: Anne Kulijan
Vestuario: Ngila Dickson
Reparto: Ryan Reynolds, Melanie Hebert, Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Jay O. Sanders, Taika Waititi, Angela Bassett, Mike Doyle, Nick Jandl, Dylan James, Gattlin Griffith, Jon Tenney, Leanne Cochran, Temuera Morrison, Jeff Wolfe, Lena Clark, Jenna Craig, Deke Anderson, Griff Furst, Garrett Hines, Ritchie Montgomery, Marcela Duarte Fonseca, Douglas M. Griffin, Armando Leduc, Kenneth Brown Jr., Silas Cooper, Dane Rhodes, LaTonya Norton, Rick Searfoss, Laura Cayouette, Bernard Hocke, Michael Jamorski, Geoffrey Rush, Michael Clarke Duncan, Warren Burton, Salome Jens, Clancy Brown, Warren P. Munster, Tony Owens, Donna Haynes Crehan, Tiffany Morgan, Sharon Morris, Lance E. Nichols… 

volando con la bombilla fundida

Está claro que no se pueden cumplir todas las expectativas de un verano. Si por un lado me entusiasmaba con X-Men: primera generación (X-Men: First Class, 2011, Matthew Vaughn) y Super 8 (2011, J.J. Abrams), dos películas sobre las que en realidad no esperaba nada, más que por sus repartos que sí eran estupendos, por sus directores, pero que al final ambas me fascinaban. En el caso de Green Lantern, que partía de un cineasta más o menos eficaz, como Martin Campbell, del que no esperaba nada bueno ni nada malo, sí guardaba en mi fuero interno que la inclusión en el reparto de actores como Tim Robbins y Paul Sarsgaard fuera un síntoma de calidad.

Me equivocaba. Lo único que el reparto de Green Lantern demuestra es que no basta con tener actores buenos en tu película, sino que necesitas una buena historia. ¡Y ya les vale! Contando con cuatro guionistas que ni siquiera parten de una historia original, sino de una de éxito probado. Podrían haber tenido claro, al menos, el objetivo de lo que querían contar. Porque más que la historia, lo que falla en el guión de Green Lantern es su receptor ¿a quien le cuenta su historia? Porque si es a un público adulto, como los dos filmes mencionados anteriormente, a sus personajes les falta un poquito de madurez y profundizad psicológica; y si es a un público infantil, pues no estoy seguro de que vayan a pasárselo realmente bien, pues la película tiene mucha menos acción de la que se intuye en un principio.

Huelga decir que no entiendo el motivo de incorporar tantas secuencias y giros que aluden a películas como La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977, George Lucas) y Superman (1978, Richard Donner) (y me aburro ya de este leitmotive). Igual no se han dado cuenta y han permanecido ocultas en el subconsciente del equipo de guionistas desde su infancia, a finales de los setenta. Entonces deberían ir a ver Super 8, quizás les ayude a desarrollar ideas. Quizás pensaron que porque las fórmulas funcionaran en las películas mencionadas iban a funcionar aquí. Pero no lo hacen. Fracasan como Superman arrastrado por la kryptonita.

Encima Ryan Reynolds no hace gran cosa por paliar las carencias y deficiencias de su personaje, mas que creerse que él mismo es Superman y no dejar de hacer el idiota. Un idiota que sí está explícito en el carácter de su personaje, Hal Jordan. Es cierto. Pero es que un servidor no encuentra muchos rasgos de empatía a los que asirse, lo que sí tenia con Clark Kent (Christopher Reeve). Pero eso sí que ocurre, precisamente, con el personaje de Peter Sarsgaard, Hector Hammond, versión retorcida de nerd convertido en malo malísimo que deseas que acabe realmente con todos (en un momento dado), cuando el más malo de todos parece, en realidad, su propio padre, Hammon (Tim Robbins). Lo que me vuelve a confirmar el desorden mental de unos guionistas que no acaban de decantarse ni por un filme (anti)patriótico ni por uno alternativo, ni en favor del superhéroe.

Imagino que las relaciones familiares y afectivo-sentimentales de los personajes vendrían dadas desde el origen de la historia, pero, nuevamente, ni guionistas ni director, consiguen hacer creíble que (SPOILER) la piloto (Blake Lively) que flirtea con el piloto descerebrado con traumas infantiles, sea de repente la hija del superior del padre del nerd y que este está enamorado en secreto de ella desde que eran pequeños, y que no siendo correspondido antes de caérsele el pelo, mucho menos vaya a serlo cuando se convierta en un ser deforme y mutante, mientras que el descerebrado consigue un flamante uniforme verde que, como si se hubiera bebido una caja entera de Red-Bull, le da alas. ¿Y que hace Angela Bassett repitiendo su personaje de Contact (1997, Robert Zemeckis)? Debe haberse quedado atrofiada después de un par de temporadas de ER (2008-2009, Charles Crichton).

No dudo en que Green Lantern pueda tener su público, pero la verdad, dista bastante de cualquier otra película de superhéroes, por lo que no te digo nada de cualquier película en general. Y no lo digo por aquello de que se le pida menos a una película basada en un cómic, yo desde luego no lo hago, le pido lo mismo que a  Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939, Victor Fleming). Lo digo, precisamente, porque no he leído el cómic, igual que no leí la novela de Margaret Mitchell, con lo cual no tengo ni idea de si la adaptación está bien o mal hecha. La película es floja por méritos propios, o por la carencia de méritos, más bien. Intuyo que la serie de animación está mucho mejor.

Publicado originalmente en EXTRACINE