sábado, 25 de septiembre de 2010

Connocerás al hombre de tus sueños

Título original: You will meet a tall dark stranger
Año: 2010
País: España & EE.UU.
Dirección:  Woody Allen
Guión: Woody Allen
Producción: Letty Aronson, Jaume Roures & Stephen tenenbaum
Fotografía: Vilmos Zsigmond
Montaje: Alisa Lepselter
Diseño de producción: Jim Clay
Dirección artística: Dominic Masters
Decorados: John Bush
Vestuario: Beatrix Aruna Pasztor

Reparto: Gemma Jones, Pauline Collins, Anthony Hopkins, Rupert Frazer, Kelly Harrinson, Naomi Watts, Josh Brolin, Freida Pinto, Eleanor Gecks, Antonio Banderas, Ewen Bremmer, Christian McKay, Philip Glenister, Jonathan Ryland, Pearce Quigley, Neil Jackson, Lynda Baron, Fenella Woolgar, Robert Portal, Lucy Punch, Jim Piddock, Celia Imrie, Roger Ashton-Griffiths, Anna Friel, Theo James, Christopher Fulford, Johnny Harris, Alex MacQueen, Anupam Kher, Meera Syal, Joanna David, Geoffrey Hutchings, Natalie Walker, Shaheen Khan, Amanda Lawrence, Zak Orth

y todo lo que quieras creer

Qué duda cabe que todo nuevo estreno de Woody Allen siempre se espera con espectación, deseando comprobar qué tiene que aportar a un universo artístico perfectametne definido y que casi forma parte de la memoria colectiva de medio mundo. You Will Meet a Tall Dark Stranger no iba a ser una excepción y, aunque para algunos pueda parecer más de lo mismo, no puedo evitar destacar que la película ofrece un punto de vista inusual en su filmografía, que aunque no sea la primera vez que alguno de sus personajes alude al tema, sí es la primera vez que lo retrata desde un punto de vista total y abiertamente positivo. Me refiero a la clarividencia y el esoterismo.

Aunque You Will Meet a Tall Dark Stranger pueda tener sus momentos divertidos —-todos ellos proporcionados por Charmaine (Lucy Punch), considero la película un drama en torno a un núcleo familiar que se desmorona, principalmente porque ninguno de sus miembros encuentra un equilibrio con lo que él piensa de sí mismo y lo que los demás piensas sobre ellos, provocando esa inseguridad que les lleva a cometer actos impulsivos y perjudiciales para sí mismos. Debo confesar que esa misma inseguridad la aprecio también en el propio Woody Allen que necesita un narrador que no sólo introduce a los personajes —-si todo fuera eso—-, sino que además se empeña en explicar lo que, la mayoría de las veces, está perfectamente claro en las imágenes que presenciamos.

Dentro de la vorágine de neurosis que lleva a los personajes a desear todo aquello que no tienen, o que no pueden recuperar: la juventud y el hijo perdido, la creatividad y la vecina de enfrente, la reafirmación profesional y el favor sexual de su jefe…; el único personaje que parece encontrar la paz, el equilibrio espiritual y asimilar los acontecimientos tal y cómo le llegan es Helena (Gemma Jones) —-que parece interpretar el polo opuesto al que interpretara la maravillosa Geraldine Page en Interiores (Interiors, 1978)—-, haciendo, justamente, lo que todos los demás personajes condenan irremediablemente: consultando a una clarividente, pero acertando con cada uno de sus consejos y decisiones, para desesperación de los demás.

No es la primera vez que Allen utiliza este tema, ya aparece en Maridos y mujeres (Husbands and Wifes, 1992), aunque para resaltar el bajo nivel cultural de Sam (Lysette Anthony) o, cuanto menos, para ridiculizarla en una fiesta, pues una señora le sugiere que debería conversar con su criada, con la que comparte las mismas creencias. Anteriormente, siempre que había aparecido el tema, lo hace para resaltar un aspecto erroneo de un personaje o su carencia de criterio . Pero, precisamente Husbands and wifes es un punto de inflexión, pues ya en la siguiente, Misterioso asesinato en Manhattan (Manhattan Murder Mystery, 1993), la historia de la pelcula se desarrolla a partir de las intuiciones de Carol Lipton (Diane Keaton), descabelladas desde el punto de vista de su marido.

En Balas sobre Broadway (Bullets Over Broadway, 1994) la maravillosa Helen Sinclair (Diane Wiest), está siempre atenta al signo astrológico de la gente que le rodea, en Poderosa Afrodita (Mighty Aphrodite, 1995) la capcidad psicológica de Linda Ash (Mira Sorvino) es mucho más certera que cualquiera de los otros cultos personajes que parecen saber tanto. Pero la apuesta más sorprendente llega en Scoop, (2006) en la que Sid Waterman (Woody Allen) es un farsante clarividente que acierta en sus predicciones con respecto a Sondra (Scarlett Johansson).

No es que con You Will Meet a Tall Dark stranger Woody Allen quiera decirnos que deja de lado el exintencialismo filosófico por el esoterismo más desaforado, pero sí parece indicar que puede ser tan válido un punto de vista como el otro, siempre que el individuo pueda alcanzar su equilibro con cualquiera de las disciplinas, de la misma manera que mucha gente se vuelve budista después de haber sido educada en la fé católica, o que recurre a un psicoanalista u otro en función de los resultados que obtiene —-como le sucedía a Alvy Sinclair (Woody Allen) en Annie Hall (1977), cuando Annie (Diane Keaton) conseguía de su psicoanalista en unos días lo que él no había podido conseguir en años de terapia.

La factura de la película, como es habitual en Woody Allen, se coloca en un estándar siempre por encima de la media, consiguiendo unas estupendas interpretaciones de todo el reparto, estando especialmente afortunados Anthony Hopkins y Lucy Punch, aunque sin despreciar las interpretaciones que ofrecen Gemma Jones, Josh Brolin y Freida Pinto. No puedo decir lo mismo de Naomi Watts, quien aparece un tando sobreactuada o de Antonio Banderas, aunque claro, lo de este último nunca lo he entendido.

Publicado originalmente es EXTRACINE