viernes, 30 de noviembre de 2012

Skyfall


Título original: Skyfall
Año: 2012
País: EE.UU. & Reino Unido

Dirección: Sam Mendes
Guión: Neal Purvis, Robert Wade & John Logan, basado en el persoanje creado por Ian Fleming
Producción: Barbara Broccoli & Michael G. Wilson  
Fotografía: Roger Deakins
Música: Thomas Newman
Montaje: Stuart Baird 
Diseño de producción: Dennis Gassner 
Dirección artística: Neal Callow, James Foster, Marc Homes, Paul Inglis, Jason Knox-Johnston & Chrsi Lowe
Decorados: Anna Pinnock
Vestuario: Jany Temime
Reparto: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe, Albert Finney, Ben Whishaw, Rory Rapace, Helen McCrory, Nicholas Woodeson, Bill Buckhurst, Elize du Toit, Ian Bonar, Gordon Milne, Peter Basham, Ben Loyd-Holmes, Tonia Sotiropoulou, Wolf Blitzer, David Gillies, James Li, Kenneth Hazeldine, Orion Lee, Dave Wong, Tank Dong, Roger Luan, Liang Yang, Yennis Cheung, Chooye Bay, Sid Man, Angela Tran, Milorad Kapor, Huw Edwards, Adebayo Bolaji, Elia Lo Tauro, Amir Boutrous, Khan Bonfils, Nocholas Goh, John Hodgkinson, Kurt Egyiawan, Oliver Johnstone, Harry Kershaw, Burt Caesar, Paul Venables, Crispin Letts, Kammy Darweish, Beatrice Curnew, Dominique Anne Jones, Ross Waiton, Jim Conway, Jens Hultén, Michael Pink, Jo Cameron Brown, Anthony O'Donnell, Hannah Stokely, Wayne Gordon, Enoch Frost, Tom Wu, Jake Fairbrother, Christopher Adegboyega, Selva Rasalingam, Joss Skottowe… 

no es la típica película bond

Alguna ventaja tenía que tener contar con un director como Sam Mendes para dirigir una película como Skyfall. Por un lado, el ganador de un Oscar por American Beauty importaba de su propia filmografía colaboradores habituales, como el director de fotografía Roger Deakins o el compositor Thomas Newman, que conseguían dotar a la película de un aspecto visual de por sí inusual en las películas del agente 007. Por otro lado, en lugar de buscar modelos o guapas aspirantes a efímeras estrellas, cuenta con auténticas actrices y actores entre los que sobresale un impresionante Javier Bardem que en una sola secuencia deja en ridículo, no sólo a cualquiera de los actores que han interpretado a los villanos de la serie, sino al mismísimo Daniel Craig.

De entrada: la canción interpretada por Adele suena mucho mejor en los títulos de crédito de la película que en los avances publicitarios que nos adelantaban. Sobre todo después de una espléndida secuencia de acción inicial, no tanto por las peripecias y cabriolas que en ella se realizan, sino por lo bien que las muestra Mendes. No se trata simplemente de que el director de Revolutionary Road trate de hacer una nueva lectura del personaje, sino que su película no se corresponde exactamente con lo que esperamos de una película de James Bond. Aunque progresivamente irán apareciendo todas y cada una de sus señas de identidad, este Bond carece de humor, de los elementos que le asociaban con la ciencia ficción y hasta, si me apuran, de la acción característica. Skyfall es más una película de espías, que simplemente se sirve de las convenciones de sus personajes para avanzar con fluidez en la trama. Y no se sorprendan si en los títulos de crédito encuentran algún guiño al mago del suspense, Alfred Hitchcock, tan de moda últimamente. No sólo porque en su filmografía abundaran los filmes de espionaje, sino porque Skyfall más parece en muchos momentos una película de suspense que otra cosa, aparte de la cita explícita a Rebecca en el final de la película o incluso el recurso del psicoanálisis para algunos personajes, con complejo de Edipo incluido.

El argumento de Skyfall plantea una renovación de las premisas de la serie, pero de una manera mucho más comprometida y profunda, no como en su momento se hiciera con la llegada de Pierce Brosnan al personaje, que poco a poco fue volviendo sobre los mismo clichés de antaño. Aquí la renovación es total, alcanzando incluso los aspectos estéticos de la película. Hay secuencias que recordaré, no por las elaboradas acrobacias de sus personajes, sino por la exquisita luz que les envuelve en determinados momentos. La aportación de Roger Deakins es realmente prodigiosa. Asimismo, desperdigadas a lo largo de la película encontraremos detalles sumamente enriquecedores, como la inclusión del nerd, el encuentro en la National Gallery, o esa deliciosa broma de asesinar a un individuo mientras contempla un Modigliani. Impagable.

Pero lo que definitivamente me sorprende, me impresiona y me deja fascinado de Skyfall es el nivel con el que los actores abordan sus respectivas interpretaciones. Quizás era de esperar en una película que cuenta con la solvente presencia que de por sí aporta Judi Dench, pero que se ve reforzada por las de actores de la talla de Ralph Fiennes o Albert Finney. Sin embargo, las mejores bazas las encontrarán en dos particulares interpretaciones, que resultarán de muy poca presencia para una película que dura dos horas y media. En primer lugar está la fascinante y cautivadora presencia de Bérénice Marlohe, en cuya primera secuencia consigue seducirnos de inmediato. Y no me estoy refiriendo a su belleza, sino a su capacidad para transmitir las contradicciones del personaje y la tensión bajo la que está sometida.

Pero ante quien me quito el sombrero y me arrodillo con reverencia es ante la magnífica aportación de Javier Bardem. No es la calidad con la que Neal Purvis, Robert Wade y John Logan hayan dibujado su personaje, ni la influencia que Sam Mendes pueda haber realizado desde su dirección, es que son todos y cada uno de los singulares matices con los que el actor español enriquece de manera prodigiosa un personaje que en otros zapatos podría haber sido una auténtica caricatura. Todos aquellos que hayan sido testigo de la evolución de su carrera desde los tiempos de Las edades de Lulú y Jamón, Jamón, estoy seguro de que coincidirán conmigo en que su extraordinaria interpretación es responsabilidad enteramente suya, absolutamente personal y genuinamente carismática. Además, su personaje aporta un villano inusual porque no pretende la destrucción del mundo ni es un criminal político ni nada parecido. Lo suyo es personal, como la interpretación de Bardem. Tanto, que incluso sirve para entender y acercarte más a la psicología del propio James Bond, debido a los puntos que ambos tienen en común. Algunos pensarán que estoy exagerando pero, si Penélope Cruz tiene un Oscar por su interpretación en Vicky Cristina Barcelona, o la propia Judi Dench lo tiene por la suya en Shakespeare in Love, no me importaría nada en absoluto que Javier Bardem obtuviera, al menos, una nominación al Oscar. ¡¡Chapeaux, Javier!!

Publicada originalmente en EXTRACINE