domingo, 11 de noviembre de 2012

La isla de los olvidados


Título original: Kongen av Bastøy
Año: 2010
País: Noruega, Francia, Suecia & Polonia
Fecha de estreno: 17/12/10
Título en España: La isla de los olvidados

Dirección: Marius Holst
Guión: Dennis Magnusson & Eric Schmid, basado en un argumento de Mette M. Bølstad & Lars Saabye Christensen
Producción: Karin Julsrund  
Fotografía: John Andreas Andersen
Música: Johan Söderqvist
Montaje: Michal Leszczylowski 
Diseño de producción: Janusz Sosnowski 
Dirección artística: Kristine Wilhelmsen
Vestuario: Katjia Watkins
Reparto: Stellan Skarsgard, Benjamin Helstad, Kristoffer Joner, Trond Nilssen, Morten Løvstad, Daniel Berg, Odin Gineson Brøderud, Magnar Botten, Magnus Langlete, Markus, Agnar Jeger Holst, Tommy Jakob Haland, Richard Safin, Frank-Thomas Andersen, Martin Slaatto, Ellen Dorrit Petersen, Ragnhild Vannebo, Per Gørvell, Kirsti Asskildt, Julian Karlsson… 

todo lo que te puede montar un noruego en una isla

Sin pasar por festivales, aunque avalada por tres premios de la academia noruega, incluyendo el de mejor película, y probablemente por la presencia en su reparto de Stellan Skarsgard, llega a las carteleras españolas la producción noruega Kongen av Bastøy (King of Devil’s Island). Primera de las películas dirigidas por Marius Holst que se estrena en España, a pesar de que anteriores filmes sustos fueran premiados en festivales como Berlín o incluso en el Cinema Jove, en 1995, con Ti kniver i hjertet. Algunas veces se puede simbolizar los traumas de una nación entera con un sólo episodio de su historia (o con dos), pero es que los sucesos narrados en La isla de los olvidados parecen una cara opuesta a lo que sucedía hace un par de años en otra isla noruega.

Con una fotografía tan gélida como el paisaje que retrata, y a mitad de camino entre un drama carcelario y una película sobre internados juveniles, la película es un intenso drama que consigue conmover con mínimos recursos. No se trata tanto de si lo que has hecho antes está bien o mal, o de lo que tienes que hacer para sobrevivir en un entrojo tan hostil, ni tan siquiera en cómo conseguir soportar la falta de libertad. El dilema que Marcus Holst plantea en su película está más encaminado a la reinserción del individuo y al error de pensar que porque haya cometido una mala acción, por una equivocación muchas veces incitada por sus circunstancias, un reo es una mala persona, un ser despreciable que debe ser apartado de la sociedad.

Resulta irónico que sea el director de este centro para menores quien no quiera utilizar métodos crueles, cuando lo más cruel no son las acciones, sino las actitudes. Con una palabra, con un reproche, con una idea se puede causar más daño que con una acción física, por deplorable que sea. Echar la vista hacia otro lado cuando tienes conocimiento de que ha sucedido algo terrible, no es mejor que culpabilizar a quien lo ha denunciado, en lugar de al que ha cometido la atrocidad. Por eso la película consigue efectos tan impactantes y emotivos en aquel espectador que se deje llevar por las emociones y el sentimiento de impotencia ante lo que les sucede a estos jóvenes. Aunque sean delincuentes.

Además de que el guión de la película consigue sugerir en muchos momentos sin que nos adelantemos al verdadero conflicto posterior, la mayor responsabilidad del contundente efecto de La isla de los olvidados la tienen sus actores protagonistas. Si los dos actores adultos, Stellan Skarsgard y Kristoffer Joner, están espléndidos en sus interpretaciones, mucho más sobresalientes están Benjamin Helstad y Trond Nilssen en sus respectivos personajes. Quizás incluso la interpretación de los primeros sea algo más plana en comparación con la profundidad de los retratos que los adolescentes hacen de unos jóvenes, que aunque hayan tenido una vida breve y conflictiva, consiguen transmitir sus ganas de vivir y esa necesidad por sus errores.

Una película que demuestra la poderosa influencia de los otros en el individuo, tanto por aquello malo que te pueden transmitir como por las cosas buenas que aportan. Finalmente, entre tanto hielo y frío, Marius Holst consigue contarnos una historia de personajes ardientes que dentro de toda la tragedia que les rodea, consiguen transmitir un mensaje optimista, estimulante y muy reconfortante.

Publicado originalmente en EXTRACINE