domingo, 11 de noviembre de 2012

Lo imposible


Título original: The Impossible
Año: 2012
País: España

Dirección: Juan Antonio Bayona ahora J.A. Bayona
Guión: Sergio G. Sánchez
Producción: Belén Atienza, Álvaro Augustín, Ghislain Barrois, Enríque López Lavigne  
Fotografía: Óscar Faura
Música: Fernando Velázquez
Montaje: Elena Ruiz & Bernat Vilaplana 
Diseño de producción: Eugenio Caballero 
Dirección artística: Dídac Bono & Marina Pozanco
Decorados: Pilar Revuelta
Vestuario: Anna Bingemann, Sparka Lee Hall & Maria Reyes
Reparto: Ewan McGregor, Naomi Watts, Geraldine Chaplin, Tom Holland, Marta Etura, Sönke Möhring, Dominic Power, Oaklee Pendergast, Samuel Joslin, Olivia Jackson, Ploy Jindachote, Bruce Blain, Philippe Dirand, Laura Power, Nicola Harrison, Gitte Witt, Natalie Lorence, Teo Quintavalle, Oak Keerati, Byron Gibson, Johan Sundberg, Celicia Arnold, Russell Geoffrey Banks, Jan Roland Sundberg, Vanesa de la Haza, Chrsitopher Alan Byrd, George Baker, Henry Reed, Georgina L. Baert, Lancelot Kwok, Oli Pasoe… 

quien sabe dónde en thailandia

En su segunda película como director, J.A. Bayona hace del pleonasmo y la manipulación sus señas de identidad. The Impossible parece erigirse como un original ejemplo de la extraña correspondencia que se establece últimamente entre cine y televisión. Cuando muchos afirman que actualmente les interesan más las series de televisión que las películas de noventa minutos, este cineasta internacional (ya ni catalán ni español), convierte su película en algo parecido a aquel programa televisivo que presentara Paco Lobatón en la Radio Televisión Española de los años noventa. Más que articular un filme de catástrofes, su película acaba siendo lo que hubiera sido una edición especial de Quien sabe dónde en Thailandia.

La manipulación y el pleonasmo comienzan antes incluso de que empiece la película, en los mismísimos títulos de crédito cuando se nos advierte que vamos a ver una historia verdadera, subrayando y resaltando esa condición de la historia. Si es tan verdadera y se trata de la historia de una familia española ¿por qué hablan en inglés? ¡Ah, si! Porque lo que interesa no debe ser realmente contar una historia, sino que la vea la mayor cantidad de gente posible. Y como ni España ni Thailandia deben ser suficientes para las aspiraciones artísticas (que no económicas) de Bayona y sus productores, se centra en el típico modelo de familia anglosajona.

Digo yo que será anglosajona porque hablan en inglés y son más rubios que una princesa Disney de los cuentos clásicos, porque la única alusión que tenemos al lugar del que proceden es Japón. Y nipones, claramente, no son. Además se guardan muy mucho de decir cual es el país del que proceden utilizando cualquier eufemismo sencillo como volver al trabajo, al hogar o a casa (y no me parece una alusión a E.T.: The Extra-Terrestrial). Deben ser asturianos, donde abunda la gente rubia, pero me confunde la imagen final de la auténtica familia de María Belón, cuyo periplo se retrata.

Dicho esto, me llama verdaderamente la atención que J.A. Bayona no abandone en su discurso los efectos (y defectos) del cine de terror y suspense. Muestra el océano y las primeras imágenes de los personajes en el agua como si en cualquier momento fuera a atacarles el Tiburón de Steven Spielberg. Cuando reaparece el padre no muestra su cara, como si fuera a haber alguna sorpresa en tratarse de él. Organiza los encuentros y desencuentros de los personajes como si se tratara de secuencias de un filme de acción y espionaje. Y lo cierto es que una de las secuencias del hospital podría desarrollarse de la misma manera en la nave Nostromo, con momento chestburster incluido.

Quizás el momento más emotivo y verdadero me resulta la llamada de Henry (Ewan McGregor) a Brian (que nunca sabremos si es el padre de él o el de ella). Uno de los pocos momentos auténticos de la película y que consigue emocionar por la sensibilidad con la que está retratado. Decir que todos los actores están muy bien logrados y defendidos, desde Naomi Watts hasta McGregor, incluyendo a los jóvenes actores que hacen de sus hijos. Aquí el problema es J.A. Bayona, que parece disfrutar con el disfemismo, maltratando a sus personajes en extremo, para mayor quiebra emocional del espectador. Algo que contrasta con las primeras personas con las que se encuentran Maria y Lucas, después de Daniel, me refiero a los primeros tailandeses que les ayudan, que aparecen recién peinados, con la cara lavada y la camisa planchada y sin rastro alguno del tsunami. Cuanto menos curioso.

Si alguien me dice que en realidad la película es efectiva porque da lo que promete, le diría que tampoco es exactamente así. Lo que ofrece The Impossible me lo transmitió con mucho mayor impacto, cualquiera de los reportajes periodísticos que del triste suceso se retransmitieron por la televisión. Sinceramente, no acierto a entender lo que J.A. Bayona nos quiere contar ¿los peligros de pasar la nochebuena en un país extranjero? al fin y al cabo ella no quería venir; ¿o a lo mejor la película es una crítica contra esos abominables Resorts donde veranea la gente económicamente solvente? En esta caso sería una paradoja que utilizara a actores internacionales buscando un reclamo económico mayor para sí mismo.

No entiendo este espíritu de la telerealidad que se está apoderando de algunos cineastas, ¿quizás será que de pequeños vieron demasiada televisión y poco o casi nada de cine (sólo Steven Spielberg y Alien)? En cualquier caso, la verdad es que me sorprende mucho que la película haya tenido buenas críticas o que incluso haya sido incluida en las secciones oficiales de algún festival. Lo digo porque seguro que no hubieran sido tan considerados con programas de televisión como el de Paco Lobatón (que seguro pocos intelectuales veían), como tampoco con otros tipo Sorpresa, sorpresa o El diario de Patricia o de Ana o de quien les de la gana, pero que tanto se parecen a lo que transmite The Impossible.

Lo imposible hubiera sido verdaderamente que un guionista como Sergio G. Sánchez, autor igualmente del tramposo guión de El orfanato, hubiera conseguido contar algo más interesante con este material. Lo imposible hubiera sido que J.A. Bayona (ya nunca Juan Antonio, seguramente para disimular el origen de su nombre al público internacional) hubiera conseguido emocionar por lo que cuenta, no por cómo lo cuenta. Seguro que muchos estarán pensando que soy insensible por estar criticando de esta manera lo que le pasó a una familia real, pero es que yo no estoy hablando de lo que les pasó, sino de cómo lo plasma Bayona en una película de FICCIÓN.

Publicado originalmente en EXTRACINE