domingo, 22 de mayo de 2011

Sin identidad


Título original: Unknown
Año: 2011
País: Reino Unido, Alemania, Framcia, Canada, Japón y EE.UU.

Dirección: Jamue Collet-Serra
Guión: Oliver Butcher & Stephen cornwell, basado en una novela de Didier Van Cauwelaert
Producción: Leonard Goldberg, Andrew Rona & Joel Silver
Música: John Ottman & Alexander Rudd
Fotografía: Flavio Martínez Labiano
Montaje: Timothy Alverson
Diseño de producción: Richard Bridgland
Dirección artística: Stephen Dobric, Anja Müller, Andreas Olshausen & Cornelia Ott
Decorados: Berhard Henrich
Vestuario: Ruth Meyers
Reparto: Liam Neeson, Diane Kruger, January Jones, Aidan Quinn, Bruno Ganz, Frank Langella, Sebastian Koch, Olivier Schneider, Stipe Erceg, Mido Hamada, Clint Dyer, karl Markovics, Eva Löbau, Helen Wiebensohn, Merle Wiebensohn, Adnan Maral, Torsten Michaelis, Rainer Sellien, Petra Hartung, Michael Baral, Sanny Van Heteren, Ricardo Dürner, Marlon Putzke, Herbert Olschok, Karla Trippel, Petra Schmidt-Schaller, Annabelle Mandeng, Janina Flieger, Fritz Roth, Heike Hanold-Lynch, Mattias Weisenhöfer, Kida Khodr Ramadan, Peter becker, Vladimir Pavic, Oliver Stolz, Olivier Lange, Sebastian Stielke… 

palomitas de thermomix

Esperaba con interés el estreno de Unknown, la última película de Jaume Collet-Serra, cineasta de origen español pero que iniciara su carrera en el cine estadounidense con filmes como La huérfana (Orfan, 2009) o La casa de cera (House of Wax, 2005). Y aunque la película resulta exactamente aquello que promete, ese es también su principal defecto. Pues sí es un thriller de género que si bien utiliza con acierto los clichés establecidos, logra mantener la atención del espectador, remontando con un giro apropiado cada vez que se vuelve peligrosamente previsible, pero que no consigue en ningún momento salir, precisamente, del cliché.

Sus fuentes temáticas y visuales son excesivamente claras y obvias, habiendo demasiadas coincidencias con filmes de Roman Polanski y Alfred Hitchcock, como Frenético (Frantic, 1988, Roman Polanski), en la que también hay llegada a ciudad europea de una pareja en un taxi que van directos a su hotel, confusión de maleta, joven que ayuda al protagonista sin entrar en posibilidades amorosas dado que está casado y ama a su mujer, secuencia en el apartamento de ella con llegada de matones mientras él esta en la ducha, huída por los tejados de la ciudad o MacGuffin con bomba; lo que enlaza con otra de sus fuentes más obvias: El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much, 1956, Alfred Hithcock), de la que toman prestado el atentado contras una figura pública, aunque luego era otra cosa; así como ligeros apuntes de Con la muerte en los talones (North By Northwest, 1959, Alfred Hitchcock) o El escritor (The Writer, 2010, Roman Polanski), que no voy a comentar para no destripar la película, pero que acaban por convertirla en una especie de conglomerado de películas pasadas por la thermomix.

Lástima que se pase en el tiempo de cocción pues, como digo, la película está resuelta con eficacia, aunque quizás abusa demasiado de una esperada involucración por parte del espectador en la credibilidad de algunas secuencias que, si casi no pasan el primer visionado, dudo que en el segundo se resuelvan mejor. Lo que también resulta agridulce es la intención de no querer quedarse en el mero thriller aprovechando la inclusión de personajes con un pasado que les relaciona con los nazis, o con el hecho de que el altruista que se esconde detrás de todo el MacGuffin sea musulmán y los malos de la película —-lo expreso así con la intención de no desvelar detalles—- sean de raza caucásica y hasta rubios. Detalles inútiles pues no consiguen realmente despertar ningún tipo de debate posterior a la película más allá de si ha resultado más o menos entretenida, algo que no sucedía con ninguna de las películas de las que toma elementos “prestados”.

No sería justo que toda la responsabilidad sobre el bajo rendimiento de Unknown reciaga en Jaume Collet-Serra, sino que también tendríamos que pedir cuentas a unos inexpertos guionistas como Oliver Butcher y Stephen Cornwell, responsables de tensar en exceso las situaciones. Eso sí, se agradece un interesante reparto, que incluye presencias como las de Diane Kruger, Aidan Quinn, Frank Langella y Bruno Ganz —-en lo que parece una cita a El cielo sobre Berlín (Der Himmel uber Berlin, 1987, Wim Wenders) si tenemos en cuenta que además coinciden algunos de los motivos visuales de la mítica película de Wim Wenders—-, que secundan estupendamente a Liam Neeson, logrando que, a pesar de todos los peros expresados, se pueda completar el visitando de la película con cierta expectación, y todo a pesar de que se tenga la impresión de haber visto un filme que, igual que su protagonista, carece de total y absoluta indemnidad.

Publicado originalmente en EXTRACINE