jueves, 4 de marzo de 2010

Precious

Título original: Precious: based on the novel Push by Sapphire
Año: 2009
Nacionalidad: EE.UU.
Dirección: Lee Daniels
Guión: Geoffrey Fletcher, basado en una novela de Sapphire
Producción: Lee Daniels, Gary Magness & Sarah Siegel-Magness
Fotografía: Andrew Dunn
Música: Mario Grigorov
Montaje: Joe Klotz
Diseño de producción: Roshelle Berliner
Dirección artístico: Matteo De Cosmo
Decorados: Kelley Burney
Vestuario: Marina Draghici
Reparto: Gabourey Sidibe, Mo’Nique, Paula Patton, Mariah Carey, Sherri Shepherd, Lenny Kravitz, Stephanie Andujar, Chyna Layne, Amina Robinson, Xosha Roquemore, Angelic Zambrana, Aunt Dot, Grace Hightower, Barret Helms, Kimberly Russell, Bill Sage, Susan Taylor, Kendall Toombs, Alexander Toombs, Cory Davis, Rochelle McNaughton, Roy Anthony Tarell Harvey, Abigail Savage, Rodney ‘Bear’ Jackson, Sapphire...
optimismo negro o neorrealismo norteamericano
Qué reconfortante encontrar una pequeña película que te divierte y te emociona. Sin sensiblerías ni sentimentalismos. Una emoción que se acentúa cuando uno llega virgen de información al patio de butacas. En el caso de Precious, ni había visto el trailer ni tenía más información que la lista de premios que había recibido en prestigiosos festivales de cine independiente como Sundance Film Festival, en donde además del premio de la crítica se llevó también el del público, igual que hiciera en el Chicago International Film Festival, Toronto International Film Festival o en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, por mencionar algunos... y, por supuesto, su escalada hacia la preciada estatuilla de los premios de la academia norteamericana: el Oscar, algo reconfortante en un año tan lleno de filmes belicosos, no porque traten el tema de la guerra, sino porque son títulos que la promueven.
Uno puede pensar que estamos ante una gran película, y no es que no lo sea, que lo es, pero se trata, más bien, de una película pequeña, modesta, sin grandes pretensiones más allá de emocionar. Una película que engaña a primera vista pues lo que pudiera parecer una tragedia con adolescente obesa negra que vive atrapada en el sueño de una barbie rubia anoréxica y superficial, que también lo es, se transforma en un contundente drama vital y optimista, al estilo de aquel optimismo crítico que popularizara Frank Capra por los años treinta, casualmente, otra época de crisis. Y es que el espíritu de Precious (el personaje) se apodera del espectador estimulándole a superar la adversidad y salir adelante. 
Las interpretaciones de Gabourey Sibide y Mo’Nique sorprenden por una abrumadora sinceridad y espontaneidad que nos mete de lleno en una historia dura y cruda, pero sin sentimentalismo alguno. Quizás el hecho de que el título original incluya la novela en la que se basa, en lugar de reforzar el manido “basado en una historia real”, nos ayuda a alejarnos de la tesitura emocional del telefilme y del melodrama afectado y folletinesco. Contribuye el uso de determinados recursos como equívocos, elipsis y metonimias que nos ayudan a entender ciertas situaciones con brevedad, sin repetir ni reforzar ideas ni abusar de secuencias morbosas. Además, el objetivo del filme no consiste en volcarse en la denuncia social de una humillante realidad, sino en mostrar los mecanismos psicológicos de unos personajes para superar la adversidad, en la reivindicación de la educación, de la ayuda psicológica y social, en la importancia de escuchar, de entender, de comprender.  
Sorprende la presencia de intérpretes tan populares como Mariah Carey o Lenny Kravitz entre los actores de reparto. Confieso que ni sabía que ellos intervenían en la película ni pude reconocerlos durante la proyección, sólo cuando vi sus nombres en los títulos de crédito me percaté de su presencia. Mariah Carey hace un trabajo compacto y contundente que me convierte en uno de sus más fervientes admiradores, como actriz. Cabe pensar que la presencia de ambos en el reparto contribuya a realzar el mecanismo de evasión al que Precious recurre en los momentos de humillación, pues cualquier adolescente hubiese querido que alguien como Mariah hubiese escuchado sus problemas o que Lenny hubiese sido su enfermero... aunque puede que este sea en realidad mi sueño. De hecho, también podemos encontrar un parecido razonable entre Paula Patton, la profesora, y Halle Berry... todos hemos querido tener una amiga como Tormenta, aunque supongo que ese deben ser también cosas mias. 
Sean o no deliberados estas alusiones a personajes conocidos, sí hay una advertencia en Precious (la película) acerca de los peligros de la sociedad actual que confunde globalización con pérdida de identidad, publicidad con vender a toda costa, popularidad con éxito. Cuando Precious se refleja en un espejo la imagen que le devuelve no es la suya, sino la de una joven blanca y rubia, sin duda el prototipo del éxito americano, quizás por ello Lee Daniels haga una reivindicación de la raza, ya no la negra, sino cualquier raza que no sea la blanca -valga esa broma de Precious a Mrs. Weiss (Carey), cuando le pregunta de qué color es ella-, porque entre los negros, sean hombres o mujeres, más claros o más oscuros, también hay héroes y heroínas, e incluso pueden llegar a presidentes. Se agradece que el discurso no sea agresivo, ni racista, como el de otros cineastas de color como Spike Lee, al contrario, es un discurso conciliador que incita a superar el pasado y mirar al futuro con esperanza y desde una situación de igualdad. Una igualdad que incluye a otros colectivos que también han sido pisoteados y humillados en tiempos pretéritos -y no tan pretéritos, como también denuncia implícitamente la película- como la mujer o la homosexualidad, ambos colectivos perfectamente integrados y representados en el conjunto del filme.
Por último, querría comentar esa tímida tendencia a mirar al cine europeo -en la que también se incluye en cine español (dejémonos también de estúpidos complejos)- que parece haber en un sector del cine americano. Si en Up in the air (2009, Jason Reitman), por recurrir a otro título comentado en este blog, se incluye una alusión explícita a Amelie (Le fabuleux destin d’Amélie Poulain, 2001, Jean-Pierre Jeunnet); en Precious se hace una alusión implícita a Bailar en la oscuridad (Dancer in the dark, 2000, Lars von Trier). Se trata, evidentemente, del método evasivo que utiliza Precious para soportar la humillación, que en un caso concreto de la película le lleva a convertirse en la protagonista de otro título europeo: Dos mujeres (La ciociara, 1960, Vittorio De Sica). Una elección que si bien alude neorrealismo y, por extensión, a la denuncia social, conocer el argumento de la película nos aclara la ironía de que se trate de otro título con madre e hija y violación incluida, aunque la diferente actitud en la que las madres se enfrentan a los sucesos conduce cada filme por su propio camino. El realismo al que pretende llegar Lee Daniels le lleva a hacer que sus protagonistas se imaginen revivir esta secuencia tal y como están viendo la película, en su versión original, consiguiendo un efecto deliciosamente cómico al hablar, igual que Sofia Loren y Eleonora Brown, en italiano.