jueves, 28 de junio de 2012

Sombras tenebrosas


Título original: Dark shadows
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: Tim Burton
Guión: Seth Grahame-Smith, según argumento de John August & Seth Grahame-Smith, basado en la serie creada por Dan Curtis
Producción: Christi Dembrowski, Johnny Depp, David Kennedy, Graham King & Richard D. Zanuck  
Fotografía: Bruno Delbonel
Música: Danny Elfman
Montaje: Chris Lebenzon 
Diseño de producción: Rick Heinrichs 
Dirección artística: Neal Callow, Dean Clegg, Chrsitian Huband, Jason Knox-Johnston, Chris Lowe & Phil Sims
Decorados: John Bush
Vestuario: Colleen Atwood
Reparto: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham Carter, Eva Green, Jackie EaarleHaley, Johnny Lee Miller, Bella Heathcote, Clhöe Grace Moretz, Gulliver McGrath, Ray Shirley, Christopher Lee, Alice Cooper, Ivan Kaye, Susanna Cappellaro, Josephine Butler, William Hope, Shane Rimmer, Michael Shannon, Harry Taylor, Glenn Mexted, Guy Flanagan, Nigel Whitmey, Philip Bulcock, Sophie Kennedy Clark, Hannah Murray, Victoria Bewick, Sean Mahon, Alexia Osborne, Richard Hollis, Felicity Brangan, Michael Anthony Brown, Charlotte Spencer, Gabriel Freilich, Justn Tracy, Thomas Grube, Jeff Mash, Raffey Cassidy, Jonathan Frid, Kathryn Leigh Scott, Lara Parker, David Selby, Janine Craig, Adelle Young, Dminika Van Santen, Josephine McGrail… 

lujo gótico, pero en plexiglas y cartón piedra

Resulta irónico que cuando determinados cineastas alcanzan un auténtico estatus dentro de la industria audiovisual, en lugar de utilizar ese reconocimiento para arriesgarse artísticamente y hacer aquello que antes ni se habrían planteado, caen rendidos ante las mieles del éxito y el vil metal, abocando su obra artística a un continuo ejercicio de autocomplacencia. Esto es lo que, desde mi punto de vista, le ha sucedido al cine de Tim Burton en los últimos años. Dark Shadows tiene todos los ingredientes que la certifican como una obra del director de Bitelchús (Biteljuice, 1988): unos personajes divertidos llenos de ironía y sarcasmo, retratados con una estética gótica deslumbrante y extraordinariamente atractiva, sintonizados en una estupenda banda sonora compuesta por el habitual Danny Elfmann… pero nada más. Detrás de su versión de la historia de Barnabas Collins no encontraremos ni la ternura de Ed Wood (1994), ni las estimulantes contradicciones de los personajes de Batman Returns (1992), ni la maligna perversión de Mars Attacks! (1996). Tan sólo una película, más o menos simpática y entretenida, con demasiados clichés, más televisivos que cinematográficos, y que fracasa estrepitosamente en el momento en que está presentada como una comedia porque resulta tremendamente aburrida.

Dentro de todo este maremagnum de lujo gótico, debo decir que brillan con luz propia las interpretaciones de la divina Chlöe Grace Moretz, y de una estupenda y divertida Helena Bonham Carter -más burtoniana ya que el propio Burton. Pero el esfuerzo de ambas actrices queda deslucido con las pocas ganas del resto del reparto, que parecen no estar dispuestos a aportar nada más allá de lo que expresan sus respectivos maquillajes, incluyendo en esta desgana a Michelle Pfeiffer y Johnny Depp -aunque debo decir que es la primera vez que uno de sus personajes no da la impresión de ser gay. El primero.

Es posible que el guión de Seth Grahame-Smith no diera para lucirse demasiado: los personajes no están presentados -simplemente se van cruzando unos con otros-, el conflicto casi parece más propio de un cuento infantil -y no me vale la premisa de que se trata de un cuento porque Edward Scissorhands (1990) también lo era y no tenía nada de infantil-, los chistes de la película están demasiado desperdigados, las acciones que debieran hacer que la trama avance la retrasan, surgen giros imprevisibles cual conejos del sombrero de un mago… Y todo esto lleva a la pérdida progresiva de un interés absoluto por el destino de tan originales personajes. Que, por cierto, nunca se creería provienen de Liverpool.

Pero lo que sí he encontrado interesante son las reflexiones a las que estas Sombras tenebrosas me han llevado. La primera que me asalta es una reflexión cinéfila. Aparte del enésimo homenaje que hace al cine de la Hammer con la aparición de Christopher Lee, y del mucho más sentido que hace a La noceh del cazador (The Night of the Hunter, 1955, Charles Laughton), con el destino que reserva para la doctora Julia Hoffman (Helena Bonham Carter), la película podría esconder alguna que otra frustración del cineasta. ¿No pareciera que le hubiera encantado haber dirigido aquella adaptación cinematográfica de otro serie de televisión como La familia Addams (The Addams Family, 1991), que se estrenaba un año después que Eduardo Manostijeras? La alusión es obvia, pero el resultado es lamentablemente distante pues cuando todos y cada uno de los personajes de la película dirigida por Barry Sonnenfeld tienen carisma propio, aquí sólo lo tienen aquellos que han encontrado un estupendo actor o actriz que les de vida (las dos mencionadas). Todavía hay más, quizás le hubiera gustado hacer otra fantasía gótica como La muerte os sienta tan bien (Death Becomes Her, 1992, Ronert Zemeckis), que se estrenaba el mismo año que Batman Returns. O yendo algo más atrás en el tiempo, ¿cómo hubiera sido La guerra de los Rose (The War of the Roses, 1989) si en lugar de haberla dirigido el simpático Dany DeVito, hubiera sido una película de Tim Burton en lugar de haberse embarcado en Batman? Resultados que nunca sabremos, pero que afloran detrás de las sombras de Dark Shadows.

Y ya que hablamos de frustración, ¿porqué no hablar de psicoanálisis? Si estamos hablando de un cineasta que al igual que a los demás de los mortales y algunos de sus compañeros, deja mostrar la influencia que sus distinguidas parejas han tenido en su trayectoria profesional, ¿no les parece que Tim Burton está tratando de enviar un mensaje? Primero: si tanto se quieren y tanto les gusta vestirse de negro y prestarse el pintalabios morado, ¿cómo es que no le da a su queridísima Helena el personaje protagonista femenino? De entre tres personajes que tiene para escoger: la matriarca de la familia Elizabeth Collins (Michelle Pfeiffer); la malvada y vengativa Angelique Bouchard (Eva Green) o el auténtico amor de Barnabas, personaje doble con el nombre de Victoria Winters o Josette DuPres (Bella Heathcote), le relega a un personaje secundario como el de la doctora Julia Hoffman. Desde mi punto de vista el interés del personaje no estaba en el guión, sino que se lo da la propia actriz, de la misma manera que las otras tres no consiguen sacar ningún partido de sus respectivas interpretaciones. En el caso de Michelle Pfeiffer podría pesar la popularidad de la actriz en su elección, pero no me parece ya que nadie vaya a ver una película por el único motivo de que ella esté en el cartel. Tiran mucho más la propia Helena o incluso Chlöe. Si es la edad tampoco me vale, porque Johnny Depp podría perfectamente ser el padre de cualquiera de las otras dos actrices y casi sería más coherente que estuviera enamorado de Helena, que es poco más joven que él.

También está todo este rollo Disney de la familia y estar unidos y hacer cosas juntos y entender al otro y toda esta blandenguería que sin ninguna duda provocaría el vómito de la querida Wednesday (Christina Ricci) en The Addams Family. Todo esto sumado a las lindezas que le regalan a la doctora Hoffman: fea, vieja y resentida, me pregunto si el mensaje no estará dirigido a ella misma. Yo lo tengo claro: Tim Burton quiere dejar a Helena Bonham Carter y volver con Lisa Marie. De hecho, ¿no está caracterizada Eva Green total y absolutamente como una copia imperfecta de la propia Lisa Marie? ¡Vuelve con Lisa! ¡Tim, vuelve con Lisa! ¡Lisa escúchale! ¡Helena, vuelve a los siglos pasados que es donde más nos gustas!

Publicado originalmente en EXTRACINE