viernes, 2 de abril de 2010

Cinco días en Saigón


Título original: Owl and the sparrow (Cú và chim se sé)
Año: 2007
Nacionalidad: EE. UU. & Vietnam
Dirección: Stephane Gauger
Guión: Stephane Gauger
Producción: Nam Doan Nhat & Jimmy Pham
Fotografía: Stephane Gauger
Música: Pete Nguyen
Montaje: Ricardo Javier & Ham Tran
Reparto: Cat Ly, Le The Lu, Trong Hai, Pham Thi Han, Nguyen Hau, Teresa Michelle Lee, Hoang Long, Bui Thi Noan, Danvy Pham, Thi Han Phan, Nguyen Kim Phan, Le Nguyen Vu...
el zoo de plástico
Siempre resulta estimulante acercarse a cinematografías periféricas como la vietnamita. El hecho de que se cobijen, como en este caso, bajo la sombra norteamericana no contamina, para nada, su validez artística; si acaso, permite su distribución internacional. La otra aproximación, y casi única, que recuerdo a la cinematografía vietnamita venía cobijada bajo otra sombra, la francesa, que nos asomó a las maravillosas películas de Tran Anh Hung. 
De hecho, la sombra de Cyclo (Xich lo, 1995, Tran Anh Hung) planea ligeramente sobre estos Cinco Días en Saigón, si la primera muestra la realidad de Saigón en los últimos años del siglo XX en los que, todavía entre los escombros de la guerra de Vietnam, cohabitan la riqueza desmesurada y la pobreza más desoladora, en la segunda se muestra la realidad de principios del siglo XXI en el que la cohabitación se produce más entre lo tradicional y lo contemporáneo. El nexo común a ambos filmes lo constituye la infancia que si bien en la primera es la depositaria de las esperanzas para las nuevas generaciones, en esta última se confirma como la víctima de una sociedad que sólo ha evolucionado en lo superficial, en aquello que llega con la globalización, permitiendo que continúen asentadas el abuso, la incultura y la ignorancia.
De cualquier manera, Cinco días en Saigón no es un filme pesimista ni desmoralizador, al contrario, sirviéndose de la antítesis de personajes, sugerida ya en el título original, Owl and the sparrow -el búho y el gorrión-, se sirve de dos personajes femeninos opuestos y complementarios para desarrollar una sencilla historia de amor, de vida, de aprendizaje, de autodeterminación. Por un lado tenemos a Thuy (Thi Pham Han), una huérfana de apenas diez años de edad que se niega a la tiranía impuesta por la legalidad que le obliga a vivir con un tío que sólo la necesita para producir dinero -igual que el elefante con el que habla que también es víctima de unos trámites burocráticos que le llevarán lejos de su hogar y deberá adaptarse a una nueva forma de vida. La autodeterminación de Thuy le lleva a escapar y ganar para sí misma, no para los demás. Thuy tiene además una especial sensibilidad que le permite romper la barrera de las apariencias e intuir los deseos y carencias de una persona. Por otro lado tenemos a Lan (Ly Cat) -el desvalido gorrión- la mujer contemporánea, moderna y cosmopolita que traban de azafata y que, sin embargo, es incapaz de tomar una determinación sobre su propia vida, incapaz de decir no, incapaz de tomar las riendas de una relación que no le conduce a ningún sitio más que a la infelicidad. Lo personajes masculinos también son complementarios representando Hai (Lu Le The) -el búho- a un hombre contemporáneo que se mueve por los sentimientos, y el tío de Thuy, Minh (Hau Nguyen) -el depredador-, un hombre primitivo, básico y racional que sólo mira por sus intereses. 
Poco voy a comentar del estilo visual del filme, Stephane Gauger aborda una aproximación estética cámara en mano, quizás para alejarse de una planificación tradicional y no alejarse del discurso realista, que a pesar de que, sobre todo en las últimas secuencias, pueda parecer una sencilla historia de amor, desmerecería el resto de premisas apuntadas por el director vietnamita. Apelando a la sencillez del relato, aborda una caracterización sencilla, intimista, realista, verdadera, que es la que le habrá calado en tantos festivales independientes. Al final, como muscas otras veces, llega más un filme sencillo y emotivo que una fría superproducción. A veces no, casi siempre...