lunes, 26 de diciembre de 2011

Missión: Imposible - Protocolo fantasma


Título original: Mission: Impossible - Ghost Protoccol
Año: 2011
País: EE. UU.

Dirección: Brad Bird
Guión: Josh Appelbaum & André Nemec, basado en los personajes creados por Burce Geller para la serie de televisión Mission: Impossible
Producción: J.J. Abrams, Bryan Burk & Tom Cruise 
Fotografía: Robert Elswit
Música: Michael Giacchino
Montaje: Paul Hirsch
Diseño de producción:James D. Bissell
Dirección artística: Michael Diner, Helen Jarvis, Christa Munro, Michael Turner, Martin Vackar & Grant Van Der Slagt
Decorados: Rosemary Brandenburg, Andronico del Rosario & Elizabeth Wilcox
Vestuario: Michael Kaplan
Reparto: Tom Cruise, Paula Patton, Jeremy Renner, Simon Pegg, Léa Seydoux, Ving Rhames, Josh Holloway, Tom Wilkinson, Michael Nyqvist, Anil Kapoor, Darren Shahlavi, Samuli Edelmann, Vladimir Mashkov, Miraj Shvedoff, Brian Caspe… 

el vértigo de una montaña rusa

Muchos esperábamos con ganas Mission: Impossible - Ghost Protocol, la cuarta entrega de la saga cinematográfica que comenzaba en 1996 con la película que dirigía Brian De Palma, Mission: Impossible, que a su vez, suponía la primera vez que Tom Cruise se involucraba en tareas de producción, haciendo suya, de alguna manera, la película. Si probablemente muchos tan sólo esperaban disfrutar con las aventuras de Ethan Hunt y su equipo de agentes del FMI, otros albergábamos grandes expectativas ante la que es la primera película de imagen real de Brad Bird, director de filmes de animación tan estimulantes como The Iron Giant, The Incredibles o Ratatouille. Pero si, desde mi punto de vista, Brian De Palma consiguiera imponer su criterio artístico sobre el del actor y productor, aportando un estilo y estética que dotaban a las acrobacias de los personajes de un atractivo valor añadido a una película de acción, Brad Bird parece haber sucumbido a la presión de su poderoso productor y actor realizando un producto divertido, trepidante y extraordinariamente entretenido, pero en el que cuesta encontrar sus propias señas de identidad.

De entrada, los que vean la película en su versión original les resultará muy fácil determinar los personajes malos, malísimos de la muerte, pues están todos interpretados con acento extranjero, desde el francés de Léa Sedoux -a quien veíamos en Midnight in Paris-, o el sueco de Michael Nyqvist -que descubrimos, junto a Noomi Rapace, en las adaptaciones cinematográficas de las novelas de Stieg Larsson, conocidas genéricamente como Millenium. También resulta algo antipática y pasada de moda esa enemistad entre rusos y estadounidenses, más propia de la Guerra Fría y la época en la que se desarrollaba la serie original de televisión. Aunque cierto es que en la resolución de esta línea argumental sí podemos encontrar puntos comunes a otras películas de Bird en las que trata de demostrar los prejuicios de la sociedad estadounidense hacia cualquier extranjero, sea cual sea su acento.

Asimismo, la familia tiene una gran importancia para el desarrollo de los personajes de Mission: Imposible - Ghost Protocol, ya sea la sentimental, o la que se forma a partir de los vínculos de amistad que, en este caso, se establecen con los miembros del equipo de trabajo. Este también es un elemento común a los otros filmes de Brad Bird, que aquí contribuye a humanizar a unos personajes que ni comen ni duermen, pues la trama se desarrolla en apenas ¿tres días?, aunque sí sienten. Cierto es que no nos preocupa pues la película se enmarca en una ficción casi fantástica, luego la verosimilitud queda relegada al olvido por un acuerdo tácito con el espectador.

Visualmente, tan sólo el momento en el que entran en el Kremlin, nos hace recordar el pasado cinematográfico de Brad Bird, vinculado al cine de animación, pues la deliciosa secuencia del pasillo bien pudiera haber pertenecido a cualquiera de sus títulos previos. Una secuencia tan brillante como divertida que demuestra que aunque las demás escenas de acción estén resultas con un gran sentido del espectáculo, casi habría sido más estimulante darle rienda suelta a la imaginación de Brad Bird, que a las ganas de Tom Cruise de demostrar que se encuentra en perfecto estado físico.

No quiero decir con esto que Mission: Impossible - Ghost Protocol sea una película sin interés. Al contrario, es una auténtica montaña rusa vertiginosa, repleta de acción y suspense. Un filme realmente entretenido que te mantiene clavado en el asiento desde la primera secuencia hasta la última. Lo malo es que, tal y como sucede cuando te subes en una atracción de este tipo, mientras dura es muy emocionante, pero una vez te bajas y te recuperas del subidón de adrenalina, la primera inquietud que surge es lo que vas a hacer a continuación ¿cena, copa o cama?

Para colmo y frustración de Tom Cruise, más que las secuencias de acción, lo que más y mejor perdura tras la proyección es el sentido del humor que aporta el personaje de Simon Pegg, que relaja extraordinariamente las situaciones de tensión, sin estar por ello fuera de tono, sin duda pericia del propio actor que consigue ser gracioso sin necesidad de hacer el payaso, o siéndolo en justa medida. También destaca por encima de Cruise (el actor) la emoción aportada por Paula Patton, que demuestra las mismas capacidades para la interpretación que su propio personaje para desenvolverse tanto en situaciones de acción, como en las de índole más sexista (me encantaría ver en una futura secuela al personaje de Jeremy Renner seduciendo a su objetivo masculino, tal y como su personaje sugiere).

Y si se ha especulado mucho con que esta cuarta entrega vendría a ser como una despedida de Tom Cruise de la saga en la que sería reemplazado por el personaje interpretado por Jeremy Renner, nada sobre esto se sugiere en el desarrollo de la trama, más bien todo lo contrario, pareciendo, que los dos continuarán mano a mano. De ser así, un servidor está realmente dispuesto a ver cualquiera de las secuelas por venir pues Renner aporta realmente un personaje estimulante y mucho más rico en matices que el que interpreta Cruise, revelándose este último como el auténtico fantasma de su propia película.

En definitiva y para que no haya lugar a equívocos, que aunque en Mission: Impossible - Ghost Protocol tengamos que soportar de nuevo a Tom Cruise, merece la pena verla tanto por las interpretaciones de cualquiera de sus compañeros de reparto, como por la incontrolable dosis de adrenalina que se libera durante su proyección.

Publicado originalmente en EXTRACINE

Another Earth


Título original: Another Earth
Año: 2011
País: EE. UU.

Dirección: Mike Cahill
Guión: Brit Marling & Mike Cahill
Producción: Mike Cahill, Hunter Gray, Brit Marling & Nicholas Shumaker 
Fotografía: Mike Cahill
Música: Fall On Your Sword
Montaje: Mike Cahill
Diseño de producción: Darsi Monaco
Dirección artística: Brian Rzepka
Vestuario: Aileen Alvarez-Diana
Reparto: William Mapother, Brit Marling, Matthew-Lee erlbach, Dj Flava, AjJ Diana, Bruce Diana, Bruce Colbert, Paul Mezey, Ana Valle, Jeffrey Goldenberg, Joseph A. Bove, Joran Baker, Flint Beverage, Robin Taylor, Rupert Reid, Natalie Carter, Richard Berebdzen, Shannon Maliff, Stephanie Le Blanc, Jasmine Andrade, Kara Tweedie, Kumar Pallana, Ana Kayne, Yuval Segal, Diane Ciesla, Robert Phillips, Hollyce Phillips, Luis Vega, Rich Habersham, Jennifer Jaramillo Valkana, Ari Gold, Steve Giammaria, Rebecca Price… 

buscando fuera de uno lo que tiene dentro

Another Earth es una fascinante película independiente que, dentro del panorama cinematográfico estadounidense, se erige en toda una pieza de autor al ser su protagonista, Brit Marling, responsable del guión, en colaboracióncon el director de la cinta, Mike Cahill, quien es además su director de fotografía y responsable del montaje, además contribuir ambos a la producción de la película.

En clave fantástica, con la aparición de un planeta gemelo a la Tierra, así como existencialista, al estar ambos protagonistas angustiados por unos acontecimientos que para uno son fruto del azar y para el otro de la falta de responsabilidad, Another Earth explora las posibilidades tanto de una segunda oportunidad como de la existencia de un doble que pueda redimir los errores personales.

Uno de los grandes descubrimientos de la película es la fascinante presencia de Brit Marling, actriz todavía desconocida para el gran público, pero que gracias a Another Earth -que se alzaba con el premio especial del jurado en el Festival de Sundance, además del premio a la mejor actriz en el de Sitges-, le podemos pronosticar un seguro ascenso que ya se está materializando al integrar el reparto de filmes en preparación, como Arbitrage -al lado de Richard Gere y Susan Sarandon- o The Company You Keep -película con un espectacular reparto a dirigir por Robert Redford.

Marling consigue una interpretación tremendamente emocional en la que transmite a la perfección la angustia de su personaje, que tiene la necesidad de reconciliarse consigo misma a través del perdón por el mal causado en el otro. Junto a ella también es obligatorio destacar la labor de William Mapother, conocido por muchos por su participación en Lost, que consigue igualmente un personaje sensible y emocional, pero que se encierra en sí mismo ante la imposibilidad de encontrar consuelo por una pérdida de la que no es responsable.

Construido con mucha elegancia y con una total ausencia de sensiblería, el guión de Another Earth permite que sus personajes evolucionen de una manera coherente y sin prestar demasiada atención a una trama fantástica que resuelve con sorprendente sencillez, logrando hacer verosímil una premisa de los más fantástica, sin duda al servicio de las inquietudes existencialistas de los protagonistas. Personajes y acciones se muestran con belleza más que con esteticismo gracias a una fotografía naturalista que no busca la estética, sino el sentimiento. El trabajo realizado por la banda de Brooklyn Fall On Your Sword, que firma la banda sonora, contribuye perfectamente a cerrar este universo emocional de los dos protagonistas de Another Earth.

A pesar de la angustia de los personajes, el mensaje de la película es absolutamente optimista, reforzando continuamente ideas como el perdón y la reconciliación, más que con el otro, con uno mismo, que la mayor parte de las veces viene a ser la prisión a la que nos condena la depresión.

Publicado originalmente en EXTRACINE

No tengas miedo de la oscuridad


Título original: Don't Be Afraid of the Dark
Año: 2011
País: EE. UU., México & Australia

Dirección: Troy Nixey
Guión: Guillermo del Toro & Matthew Robbins, basado en un guión previo de Nigel Mckeand
Producción: Mark Johnson & Guillermo del Toro
Fotografía: Oliver Stapleton
Música: Marco Beltrami & Buck Sanders
Montaje: Jill Bilcock
Diseño de producción: Roger Ford
Dirección artística: Lucinda Thomson
Decorados: Kerrie Brown
Vestuario: Wendy Chuck
Reparto: Bruce Gleeson, Edwina Ritchard, Garry McDonald, Bailee Madison, Carolyn Shakespeare-Allen, Katie Holmes, Guy Pearce, Jack Thompson, Julia Blake, David Tocci, Lance Drisdale, Nicholas Bell, Libby Gott, James Mackay, Emelia Burns, Alan Dale, Trudy Hellier, Terry Kenwrick...

la fábula de la madrastra buena

Apadrinado por Guillermo del Toro, debuta en la dirección cinematográfica Troy Nixey con Don’t Be Afriad of the Dark. Un remake de una película realizada en los años setenta para la pequeña pantalla que tiene todos los ingredientes de cualquiera de los títulos realizados anteriormente por el cineasta mexicano, quien es, además, responsable de la adaptación junto a Matthew Robbins, con quien ya colaborara en el guión de Mimic. Quizás por ello la personalidad o posible responsabilidad del director, pase totalmente desapercibida en la película, o al menos tendremos que esperar a su segundo título para decidir verdaderamente si las virtudes o defectos de su ópera prima se deben a él o a su mentor.

Las virtudes son claras, nos encontramos con una película perfectamente ubicada en una estética gótica que incluye a unos pequeños seres fantásticos que bien podrían haberse escapado de El laberinto del fauno. Puede que el planteamiento del argumento sea clásico y previsible, pero quizás sea sólo una excusa para facilitar una identificación rápida con los personajes. Quizás sea esa celeridad vaya en contra del relato, precipitando demasiado ciertas actitudes de los personajes, pero sin que lleguen a desarrollarse de una manera natural o creíble. Curiosamente, la película guarda más de un punto en común con The New Daughter, que de alguna manera también tenía su vínculo con Guillermo del Toro al estar protagonizada por Ivana Baquero. Pero cuando en la pelciual de Luis Berdejo podíamos seguir el desarrollo de la acción a dos niveles, uno real y otro metafórico, en Don’t Be Afraid of the Dark, sólo hay un plano posible en el que la fantasía se apodera de la realidad.

El trabajo de Bailee Madison como Jesse es formidable. Sin duda le viene muy bien al personaje que la actriz tenga esa cara siniestra, como si fuera una vieja atrapada en un cuerpo de niña. Pero las acciones del personaje son bastante inverosímiles, casi más fantásticas que los pequeños personajillos que viven en la oscuridad. ¿No toma decisiones demasiado maduras para una niña de su edad? Podría entender la aversión que su personaje siente hacia su madrastra, pero no soy capaz de explicarme su destreza con la llave inglesa.

Por otro lado, pareciera que jugaran con la antipatía que el público parece sentir en la vida real hacia Katie Holmes para incorporarlo a su personaje. En este sentido debo decir que ella es la que mejor parada sale en la película, pues a medida que avanza la historia se va ganando al público, tanto por las acciones de su personaje, que es el más creíble de la película, como por su capacidad como actriz, que es lo mejor de la película. Es curioso que estando casada en la vida real con Tom Cruise, bajo el que siempre se ha proyectado la sombra de la homosexualidad, tenga como marido en la ficción a Guy Pearce, un actor que siempre parece homosexual, lo sea o no. Y mucho más cuando interpreta tan pésimamente a un padre de familia de lo más improbable e insoportable, no ya por las decisiones que toma su personaje, sino porque es incapaz de hacerlas parecer creíbles. Si hasta cuando comparte secuencia con Katie Holmes se nota que se limita a repetir el texto sin escuchar ni reaccionar ante lo que le dice su compañera de plano.

Quizás todos estos defectos se disipen una vez se terminan de presentar personajes y situaciones y se ha desarrollado la premisa de la película, que no revelaré, aunque tampoco encierra gran misterio pues estamos ante una película fantástica en la que no hay explicación lógica para los sucesos que ocurren. Debemos tomarlos tal cual se muestran, sin esperar una explicación racional. El problema es que para cuando llega el momento de disfrutar con el terror, las criaturitas y el festival de efectos especiales, un servidor ya no es capaz de sentir nada por unos personajes que han terminado por sacarme de la película, e incluso ponerme a favor de la oscuridad.

publicado originalmente en EXTRACINE

martes, 13 de diciembre de 2011

Acero puro


Título original: Real Steel
Año: 2011
País: EE. UU. & India

Dirección: Shawn Levy
Guión: John Gatins, según una oda de Dan Gilroy & Jeremy Leven, basada en un relato de Richard Matheson
Producción: Shawn Levy, Susan Montford, Don Murphy & Robert Zemeckis
Fotografía: Mauro Fiore
Música: Danny Elfman
Montaje: PDean Zimmerman
Diseño de producción: Tom Meyer
Dirección artística: Seth Reed, Tino Schaedler, Jason Baldwin Stewart & Jeff Wisniewski
Decorados: Victor J. Zolfo
Vestuario: Marlene Stewart
Reparto: Hugh Jackman, Dakota Goyo, Evangeline Lilly, Anthony Mackie, Kevin Durand, Hope Davis, James Rebhorn, Marco Ruggeri, Karl Yune, Olga Fonda, John Gatins, Sophie Levy, Tess Levy, Gregory Levy, Gregory Sims, Torey Carlson, Tom Adkins, John Hawkinson, David Alan Basche, Phil LaMarr, David Herbst, Julian Gant, Ken Alter, Leilani Barrett, Eric Gutman, Nicholas Yu, D.B. Dickerson, Peter Carey, Dan Lemieux, Richard Goteri, Tim olmes, Ricky Wayne, Taris Tyler, Kevin Dorman, John Manfredi… 

si rocky hubiera entrenado con wii

Debo decir que no conozco la obra previa de Shawn Levy, director de series de televisión infantiles y juveniles antes de dirigir filmes como el remake de The Pink Panther, que protagonizara Steve Martin, o Night and the Museum y su secuela, amabas protagonizadas por Ben Stiller. Quizás esto me hubiera proporcionado una pista sobre lo que me iba a encontrar en Real Steel, más un filme de acción fantástico para niños que otra cosa. Quizás hubiera sido más sencillo empezar por el origen de la historia, que no se encuentra precisamente en un cruce entre Rocky y Campeón (The Champ), como me pareció cuando estaba viendo la película, sino en un relato de Richard Mathison, guionista y escritor detrás de títulos de ciencia-ficción como fueran The Omega Man, Duel, The Incredible Shrinking Women, What Dreams May Come, I Am Legend o The Box.

Efectivamente, Real Steel se mueve entre los parámetros del cine para niños, tal y como leen, y el cine de ciencia-ficción, lo que la convierte en una rara avis, no por desarrollarse en una realidad distópica, sino porque está implícito un mensaje tremendamente violento que, en muchas culturas, sería desaconsejable para un público infantil, pero que, claramente, la película se las ha apañado perfectamente para disimular detrás de sus (tiernos) monstruos mecánicos. Bueno claro, y detrás de una relación paterno filial que si en un principio nos haría pensar en The Champ -como decía anteriormente-, en la última secuencia se descubre irremediablemente deudora de Rocky, en la que, en lugar de el amor de una mujer, el protagonista consigue el amor de su hijo.

La diferencia ni siquiera podemos encontrarla en los flamantes robots, accionados como si estuvieran jugando a la wii, sino en que Real Steel no llega a emocionar en ningún momento de la manera en la que lo hacían tanto la película de Franco Zefirelli y su precedente, que dirigiera King Vidor, ambas a partir de una idea original de Frances Marion, como la que dirigía John G. Avidsen, a partir de un guión original de Sylvester Stallone, quien también protagonizaba la película. Desde mi punto de vista el error lo podemos encontrar en el hecho de que hayan querido hacer un producto para todos los públicos, desarrollando un relato más infantil que juvenil, en detrimento de un filme que podría haber alcanzado un nivel bastante mejor de contar con un director más adecuado.

Quizás tampoco Hugh Jackman está demasiado cómodo en este registro en el que se muestra bastante sobreactuado, tanto cuando interactúa con adultos, como cuando lo hace con el niño. Los diálogos y las acciones que le obliga a seguir el guión son bastante tramposas pues se limitan a intercalar los diálogos y acciones entre padre e hijo, es decir, si priermo el padre se comporta y habla como un irresponsable cuando el hijo es de lo más sensato y comprensible, después los términos se intercambian para, como si le hubieran reprogramado de la misma manera que lo hacen con los robots, el hijo se comportara repentinamente como el padre, siendo atacado este por un irremediable impulso de responsabilidad.

Una vez admitido que estamos “disfrutando” de una película infantil, la proyección es más o menos entretenida, pero lo cierto es que ni la prosopopeya funciona de la misma manera que en otros títulos en los que llegamos a sentir emociones por una máquina o un ser inanimado. Las secuencias de acción tampoco están resueltas mucho mejor que las dramáticas por lo que nos queda una película entretenida, pero poco más. Desde luego, si te gusta el boxeo y no te importa que tus hijos se inicien en actividades violentas, te diría que te lo llevases al cine, pero creo que los dos disfrutaríais mucho más si pasarais la tarde jugando a la wii.

Publicado originalmente en EXTRACINE

The Conspirator


Título original: The Conspirator
Año: 2010
País: EE. UU.

Dirección: Robert Redford
Guión: James D. Solomon, según una idea original de James D. Solomon & Gregory Bernstein
Producción: Brian Falk, Bill Holderman, Robert Redford, Greg Shapiro & Robert Stone
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Música: Mark Isham
Montaje: Craig McKay
Diseño de producción: Kalina Ivanov
Dirección artística: Mark Garner
Decorados: Melissa M. Levander
Vestuario: Louise Frogley
Reparto: James McAvoy, Robin Wright, Kevin Kline, Evan Rachel Wood, Tom Wilkinson, Justin Long, Danny Huston, James Badge Dale, Colm Meaney, Alexis Bledel, Johnny Simmons, Toby Kebbell, Jonathan Groff, Stephen Root, John Cullum, Norman Reedus, John Michael Weatherly, Maracus Hester, Chris Bauer, Jim True-Frost, Shea Whigham, David Andrews, James Kirk Sparks, John Curran, Robert C. Treveiler, Brian F. Durkin, Cullen Moss, Jason Hatfield, Kathleen Hogan, Gerald Bestrom, Marshell Canney, Andy Martin, Dean Mumford, Dennis Clark, Tom Nelson, Brandon Carroll, Lori Beth Edgeman, Amy Tipton, Beau Turpin, Glenn R. Wilder, Brian Duffy, Richard Deloach, Lindsey Lambrakos, Cal Johnson, Chris Eckles, Kevin Nichols, Walter Brankson, Peter Bannon, Travis Sprayberry, John Bankson, Lance Miles, Adam Porter… 

esa triste historia que siempre se repite

Tal y como si fuera un síntoma más de rebeldía, es común entre los adolescentes de cualquier país o cultura quejarse de determinadas asignaturas, como la de Historia, alegando que su estudio no les aportará nada de cara a su incorporación al mercado laboral. De alguna manera pareciera que Robert Redford les diera la razón con The Conspirator. Pero no porque no sean interesantes los acontecimientos que relata en su película, sino porque, ciertamente, pareciera que nuestra sociedad (en esta caso la estadounidense), no parece ser capaz de aprender de los errores del pasado. Se trata de unos hechos y situaciones que, cual mantra generacional, se repiten sucesivamente a lo largo de su historia.

The Conspirator está narrada de una manera sencilla y clara, con una fotografía naturalista y una banda sonora que pasa desapercibida, para centrar toda su atención en un discurso que no se limita al juicio sobre los individuos que perpetraran el asesinato del que fuera decimosexto presidente de los Estados Unidos, primero del Partido Republicano y uno de los que mayor trascendencia han tenido a lo largo de su historia, sino que utiliza esos acontecimientos para señalar la violencia que subyace soterrada en el carácter de los estadounidenses. Particularmente en aquellos de ascendencia anglosajona que inmediata y sistemáticamente claman venganza ante tal incidente (como después harán ante otros), resistiéndose a poner la otra mejilla, tal y como debiera hacer un católico conservador convencido como los que se retrata en la película.

Si Abraham Lincoln fue asesinado por un actor, John Wilkes Booth, también podríamos decir que Lee Harvey Oswald fuera el punto visible de una espectacular puesta en escena con el objetivo de asesinar a John Fitzgerald Kennedy. Si la política del terror imperó en los momentos posteriores al asesinato de Lincoln, también sucedió así en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial o, sin ir más lejos, mucho más recientemente, volvía a extenderse bajo el mandato de George W. Bush que no sólo proclamó la venganza como justicia, tal y como sucede en The Conspirator, sino que arrastró en su gesta bélica a alguna países europeos entre los que, lamentablemente, también se encontraba España.

De hecho, como si fuera una manera de recordar a sus compatriotas que su país está fundado por extranjeros que cuando se acomodan en sus nuevas tierras se vuelven intransigentes con los que, como ellos, una vez vinieron a su país en busca de fortuna, la mayor parte del reparto está integrado por actores europeos, como James McAvoy, Tom Wilkinson o Colm Meany, relegando a los actores estadounidenses para los personajes más radicales, como Kevin Kline o Danny Huston, o aquellos a los que se está castigando, como Robin Wright.

Si todos ellos están realmente convincentes (y hasta odiosos, algunos) en sus personajes, la que está realmente impresionante como nunca es Robin Wright como esa madre coraje que es capaz de dar su vida a cambio de la de su hijo. Señalar la presentación de su personaje, digna de una de las apariciones de la divina Greta Garbo. Asimismo, también es muy destacable la más breve, pero igualmente intensa intervención de Evan Rachel Wood, como la hija de la conspiradora.

Robert Redford también demuestra con su película que cuanto más local es el tema de una película, más universal se vuelve ésta. Aunque los hechos y acontecimientos sean muy concretos y tuvieran lugar en un determinado punto de la historia estadounidense, lo cierto es que las reacciones de los personajes se producen de igual manera e intensidad en cualquier otra civilización, en aquella época y en esta, y particularmente, cuanto más religiosa sea esa cultura. Por eso reafirmo la máxima de que la Historia siempre se repite. Lamentablemente.

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The Thing


Título original: The Thing
Año: 2011
País: EE. UU. & Canadá

Dirección: Matthijs van Heijningen Jr.
Guión: Eric Heisserer, basado en el relato de John W. Campbell Jr.
Producción: Marc Abraham & Eric Newman
Fotografía: Michael Abramowicz
Música: Marco Beltrami
Montaje: Peter Boyle, Julian Clarke & Jono Griffith
Diseño de producción: Sean Haworth
Dirección artística: Patrick Banister
Decorados: Odetta Stoddard
Vestuario: Luis Sequeira
Reparto: Mary Elizabeth Winstead, Joel Edgerton, Ulrich Thomsen, Eric Christian Olsen, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Paul Braunstein, Trond Espen Seim, Kim Bubbs, Jorgen Langhelle, Jan Gurnar Rosie, Stig Henrik Hoff, Kristofer Hivju, Jo Adrian Haavind, Carsten Bjornlund, Ole Martin Aune Nilsen, Michael Brown… 

esa inevitable sensación de déjà vu

Resulta un tanto desconcertante que la precuela The Thing, se llame igualmente The Thing. Quizás esto no sea más que un síntoma de la poca imaginación de un equipo de cineastas a los que encargándoles un remake de la película dirigida por John Carpenter, decidieran hacer mejor una precuela, basada en la correcta idea de que hacer una nueva versión de la película de 1982 sería como pintar un bigote a la Mona Lisa, dado que ya era una obra perfecta. Entonces, ¿porqué no incluir en los títulos de crédito que el guión de Eric Heisserer está basado en los personajes que desarrollara Bill Lancaster a partir del relato de John W. Campbell Jr? Imagino que el motivo debe ser para evitar pagar derechos de autor al guionista estadounidense.

Por otro lado, si ya en su momento y aunque fuera una película espléndida, el guión de Bill Lancaster incorporaba ideas de una película de éxito reciente, como era Alien (1977, Ridley Scott), por qué volver sobre la misma película para dotar de fuerza al personaje de Mary Elizabeth Winstead? Me parece claro y obvio que si en su precedente no se incluyeran mujeres, era obligatoria hacerlo aquí, pero resulta algo lamentable que el señor Eric Heisserer incluya dos perfiles femeninos calcados de los que interpretaban Veronica Cartwright y Sigoourney Weaver en la película dirigida por Ridley Scott. Y que encima ambos personajes lleven caminos paralelos a los de Ripely y Dallas. La verdad es que no debe extrañarnos la falta de imaginación de este guionista, basta echar un vistazo a los filmes anteriores del guionista neoyorquino -el patético remake de Nightmare on Elm Street y Final Destination 5- para darnos cuenta de que, en realidad, no se le puede pedir más. Si acaso, deberíamos pedir a los productores estadounidenses que ¡no le vuelvan a contratar más!

También se hace evidente con The Thing -la de 2011- que para interpretar un personaje de la fuerza que tenía Ripley, no sólo hace falta que el guión indique que te haces cargo de la situación. Lo siento por sus admiradores pero Mary Elizabeth Winstead no es Sigourney Weaver y a la vista está que le hace falta el color y corte de pelo de Ramona Flowers para causar la misma fascinante impresión que su personaje en Scott Pilgrim vs. the World. No digo que su interpretación sea floja, tan sólo que le falta un pelín (grueso) de carisma y personalidad para convencer de que es realmente capaz de llevar la situación tal y como lo hace su personaje en The Thing.

Por lo demás, y aparte de la sensación de déjà vu, The Thing, la película dirigida por el debutante Matthijs van Heijningen -a favor de que las personas con nombres complicados utilicen un nombre artística-, viene a ser una película ligeramente entretenida, que aunque tiene demasiadas similitudes con la película dirigida por John Carpenter, no llega a ser excesivamente molesta. Si acaso algo aburrida porque las transformaciones del alienígena polimórfico, en ningún momento llegan a ser tan espectaculares como las de su precedente, además de que parecen todas demasiado similares entre sí.

Bueno, hay un pequeño detalle que sí me preocupa, aparte del detalle de que esta gente no le preocupe que se quemen y destruyan las instalaciones en las que habitan. Si de entrada me parece demasiado rebuscado que un grupo de noruegos se vayan a los Estados Unidos a buscar un paleontólogo que les ayude a sacar unos restos del hielo, más que nada porque fijo que en Noruega hay paleontólogos que habrán sacado algo del hielo, al fin y al cabo Noruega no está en el paralelo treinta y tres, me preocupa mucho más que no haya ningún noruego capturando las imágenes de todo lo que sucede en una cámara de vídeo. Bueno, sí hay uno, pero apenas se le da importancia, sobre todo si tenemos en cuenta que es el detalle que ayuda a los personajes de la película de 1982 a descubrir con más rapidez lo que les ha sucedido. Pero segundo, porque si mal no recuerdo, en aquellas grabaciones no aparecía ni estadounidense, ni mujer alguna.

Luego mi conclusión es que dado que a la expedición noruega se incorporaron tres estadounidenses, Carter (Joel Edgerton), Jameson (Adewale Akinnuoye-Agbaje) y Kate (Mary Elizabeth Winstead), que tenían intención de volver a su país, fijo que, si no el gobierno, la madre de alguno de los tres debe estar preguntándose por qué no vuelve su retoño a casa. Lo que me lleva a pensar que quizás pueda haber una tercera parte de que, como la primera y su precuela, igual se llama, también The Thing. Aunque la acogida de la película no creo que de para tanto.

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lunes, 12 de diciembre de 2011

Attack the Block


Título original: Attack the Block
Año: 2011
País: Reino Unido

Dirección: Joe Cornish
Guión: Joe Cornish
Producción: Nina Park, James Wilson 
Fotografía: Thomas Townend
Música: Steven Price
Montaje: Jonathan Amos
Diseño de producción: Marcus Rowland
Dirección artística: Andrea Coathupe
Decorados: Dick Lunn
Vestuario: Rosa Dias
Reparto: Nick Frost, Jodie Whittaker, John Boyega, Luke Treadaway, Terry Notary, Alex Esmail, Joey Ansah, Flaminia Cinque, Paige Meade, Leeon Jones, Jumayn Hunter, Adam Leese, Chris Wilson, Lee Nicholas Harris, Franz Drameh, Danielle Vitalis, Maggie McCarthy, Simon Howard, Jacey Sallés, Sammy williams, arti Shah, Michael Ajao, stephanie Street, Selom Awadzi, Karl Collins, Lee Long, Saffron Lashley, Yvonne D'Alpra, Natasha Jonas, Jermaine Smith, Janeen Hammou, Gina Antwi, Dylan Charles, Philip Harvey, Karl Baumann, Chris Mansfield… 

humor, acción y crítica social

Lo primero que me llama la atención de la flamante ópera prima de Joe Cornish, es lo premonitoria que resulta con respecto a los violentos sucesos que sacudieran varios puntos del Reino Unido en el verano de este mismo año. Si en un principio todo hacía pensar que el gobierno británico había esparcido el virus tóxico de 28 días después (28 Days Later, 2002, Danny Boyle), quizás debamos considerar la posibilidad de que todo hubiera sido una invasión extraterrestre que finalmente haya sido contenida por la población civil, tal y como sucede en Attack the Block.

Quizás mi comentario les parezca una broma más o menos acertada, pero sí podemos encontrar en la película, disfrazado en interesantes equívocos, una fuerte crítica social, tanto a las políticas de educación que descuidan la integración y el cuidado de los hijos más desfavorecidos de la Gran Bretaña, como de aquellos individuos que hacen de la violencia su estandarte. Y todo esto con grandes dosis de acción y de humor que hacen de Attack the Block un filme excepcional y tremendamente divertido.

Los actos tienen sus consecuencias

Otra de los puntos que me llaman la atención es que Joe Cornish no necesita de un gran presupuesto, ni de elaborados efectos especiales para perpetrar esta genial invasión extraterrestre. Pareciera que hubiera una declaración de principios escondida en las alusiones, no sólo al cine de los grandes estudios de Hollywood, sino contra toda la cultura estadounidense, que metafóricamente, se revela como la auténtica invasora, tómese como ejemplo las alusiones al FBI. Desde mi punto de vista, el enfrentamiento contra el primer extraterrestre sería una clara alusión a ET (E.T.: the Extra-Terrestrial, 1982, Steven Spielberg), en la que parecieran querer decir que si los estadounidenses siempre parecen quedarse paralizados ante una invasión extraterrestre, los ingleses actúan con rapidez y contundencia.

El equívoco forma también parte del desarrollo de toda la trama pues si en un principio se nos presenta al grupo protagonista como unos delincuentes -que lo son-, progresivamente les iremos descubriendo como simples adolescentes que pertenecen al estrato más desfavorecido de la sociedad, a la que se incorporan partiendo de núcleos familiares desestructurados. En el otro lado estaría Sam (Jodie Whittaker), la joven enfermera que tiene un novio colaborando con la Cruz Roja en África, como si en el Reino Unido no hiciera falta ayudar a tus vecinos. Con qué sencillez y acierto queda desarticulada la caridad hipócrita de los occidentales en una sola frase de la película.

¿Porqué no ayuda a los niños británicos? (…) ¿No tienen el bronceado suficiente?

Aunque pudiera parecer que la presencia de Nick Frost en el reparto podría robar el protagonismo de la pandilla juvenil -su reflexión sobre el origen del ser extraterrestre no tiene desperdicio alguno-, lo cierto es que el grupo de jóvenes actores se las vale por sí mismos para capturar la atención del espectador, particularmente John Boyega, que se desenvuelve a la perfección en su primer papel cinematográfico. Merece la pena resaltar el divertido trabajo de Luke Treadaway como el blanquito que pretende jugar a ser chico malo.

Tal vez hubo una fiesta en el zoo y un mono se folló a un pez

Por último resaltar la notable calidad del guión de la película que sabe proporcionar esa contundente crítica social con sutilidad, a la vez que resuelve con sencillez y efectividad los giros de guión que hacen avanzar el desarrollo de la trama principal. Sin duda habría que estar atentos a los próximos proyectos de Joe Cornish que le han llevado a involucrarse en los guiones de The Aventures of Tintin: The Secret of the Unicorn, para Steven Spielberg, y Ant-Man, que será la próxima película como director de Edgar Wright.

Publicado originalmente en EXTRACINE