martes, 4 de octubre de 2011

Colombiana


Título original: Colombiana
Año: 2011
País: EE. UU. & Francia

Dirección: Olivier Megaton
Guión: Luc Besson & Robert Mark Kamen
Producción: Luc Besson & Pierre-Ange Le Pogam 
Fotografía: Romain Lacourbas
Música: Nathaniel Méchaly
Montaje: Camille Delamarre
Diseño de producción: Patrick Durand
Dirección artística: Gilles Boillot, Frankie Diago, Pascal Leguellec & Fanny Stauff
Decorados: Philippe Cord'homme & Ryan Martin Dwyer
Vestuario: Olivier Bériot
Reparto: Zoe Saldana, Jordi Mollà, Lennie James, Amandla Stenberg, Michael Vartan, Cliff Curtis, Beto Banites, Jesse Borrego, Cynthia Addai-Robinson, Angel Garnica, Callum Blue, Sam Douglas, Graha Maquignon, Affif Ben Badra, David Clark, Billy Slaughter, Nikea Gamby-Turner, Andrea Helene, John McConnell, Sébastien Peres, Mark De Alessandro, Pablo Vinós, Max Martini, Tony Dalton, Julian Sedgwick, Julien Muller, Guillermo Ríos, Luis Toscano, Javier Escobar, Michael Showers, Wes Cannon, Doug Rao, Reem Kherici, Julie Nicolet, Stéphane Orsolani, Steve Herson, Richrad Zeringue, Stephan Brodziak, William Raymond, Alfredo Gonzáles, Alejandro Peraza, Donald Marshall, Mylene Pilutik, Silas Cooper, Ariane Brodier, Donald Gordon, Benoît Lavelatte… 

más mamarracha que colombiana

Precedida por una campaña de promoción que la vendía como si fuera la nueva Nikita, en referencia a la popular película de Luc Besson, NIkita (La femme Nikita, 1990), la última producción del cineasta francés llega envuelta en polémica debido al malestar generado entre los colombianos por la imagen que de ellos se da en su película. Ciertamente es lamentable, pero no sólo esa imagen distorsionada, sino por todo lo que contiene una película como Colombiana.

Es lamentable que un grupo de cineastas europeos descerebrados emulen las prácticas más deplorables del cine estadounidense del peor cine de acción, que no del mejor. Me refiero a ese tipo de cine que se apoya en clichés y estereotipos corrompiendo cualquier propuesta y que, con el pretexto de crear un producto entretenido, acaben llevando la película al terreno de la ciencia-ficción, cuando no era su intención. Y esto en lo que respecta al contenido, pero es que me parece patético escuchar hablar a todos estos actores latinoamericanos en inglés cuando por lógica tendrían que estar hablando en español, haciendo que la ya de por sí inverosímil propuesta parezca fruto de un supuesto cine de propaganda estadounidense.

Salvado el escollo lingüístico de la película vuelve a ser lamentable encontrarnos en el reparto con actores como Jordi Mollà, que debe haber iniciado un periplo por el lado vomitivo del cine internacional pues ya se dejara ver en The Tourist (2010, Florian Henkel von Donnersmack), en Encontrarás dragones (There be Dragons, 2011, Roland Joffé) y ahora esta penosa película dirigida por Olivier Megaton (el apellido del director ciertamente parece un chiste a los oídos del hispanohablante). Tampoco es que el título vaya a hacer mucho por la carrera de Zoe Saldana, por muy espectacular que salga.

Y ya puestos en materia con la película en sí, más que lamentable resulta ridícula esa secuencia del asesinato de los padres de Cataleya en la que tras ser mostrada como una indefensa niña, se muestra como la ¡campeona mundial de parkour! Lo que queda claro con este comienzo es que estamos ante una película inverosímil y absurda que más provoca la hilaridad del espectador (al menos de este) que otra cosa, y que en la tercera secuencia deja constancia que estamos ante un disparate.

Lo cierto es que una vez Cataleya se convierte en adulta la historia se deja ver un poco mejor, pero tan sólo por el estilo visual adoptado por su director y porque está un poquito más justificado que hablen en inglés. Lo lamentable sigue siendo el guión de la película, obra del propio Luc Besson y uno de sus colaboradores habituales, Robert Mark Kamen, que parecen hilvanarlo con hilos de tela de araña, pues nunca explican ni dejan que se intuya cómo llega la protagonista a las situaciones que llega ni la manera en la que prepara sus prodigiosos golpes, que más parecen propios de Ethan Hunt en Mission: Impossible, que de una asesina a mitad de camino entre esa Nikita a la que aludían en la promoción de la película y el miembro latino de la salvaje y sangrienta familia Corleone. Y todo esto por no hablar de lo superficial de una propuesta que defiende la muerte y la venganza frente a la justicia y que busca tu identificación con una asesina por vocación.

Publicado originalmente en EXTRACINE