lunes, 25 de julio de 2011

Insidious


Título original: Insidious
Año: 2010
País: EE.UU.

Dirección: James Wan
Guión: Leigh Whannell
Producción: Jason Blum, Oren Peli & Steven Schneider 
Fotografía: David M. Brewer & John R. Leonetti
Música: Joseph Bishara
Montaje: Kirk M. Morri & James Wan
Diseño de producción: Aaron Sims 
Dirección artística: Jennifer Spence & Thomas Spence
Vestuario: Kristin M. Burke
Reparto: Patrick Wilson, Rose Byrne, Tu Simpkins, Andrew Astor, Lin Shaye, Leigh Whannell, Angus Sampson, Barbara Hershey, Corbett Tuck, Heather Tocquigny, Ruben Pla, John Henry Binder, Joseph Bishara, Philip Friedman, J. LaRose, Kelly Devoto… 

entre fantasmas y fantasmones

¿Cómo podemos acercarnos a una obra como Insidious, realizada por los mismos artífices que iniciaran la longeva franquicia iniciada por Saw (2004, James Wan), uno como guionista, Leigh Whannell, y el otro como director, James Wan? Pues yo creo que la única manera de hacerlo es con la sierra en la mano, es decir, con un arma que sea capaz de mantenerse recia cuando la manejas con firmeza, pero flexible cuando no estás seguro de hacia donde quieres llevar tu película porque lo cierto es que todavía no tengo claro si esta parejita (y disculpen por ser tan gráfico) quería que nos cagásemos de miedo, o que nos meáramos de risa.

Ya puestos a reconstruir gráfica y argumentalmente todos los puntos de Poltergeit (1982, Tobe Hooper), intercambiando a Carol Anne (Heather O’Rourke) por Dalton Lambert (Ty Simpkins), la casa encantada por la familia maldita, y a la madre por el padre, ¿cómo coño no se les ocurrió incluir a Tangina Barrons (Zelda Rubinstein) en el momento en que van a abrir la puerta? Ah, por que falleció el año pasado. Me da lo mismo, podrían haberla resucitado vía CGI. Leñe. O en su defecto, haber recurrido a Geraldine Chaplin, que ya se encargaba de hacer su peculiar visión del mismo personaje en El orfanato (2007, Juan Antonio Bayona). O haberse inventado que tenía una hija.

Cualquiera de estas opciones habría servido para salvar una película perdida desde ese primer plano, en el que vemos a un niño en una cama mientras es acosado por la que no parece otra que Ms. Dinsmoor, aquel personaje de Grandes esperanzas (Great Expectations, 1998) que interpretara Anne Bancroft en la versión dirigida por Alfonso Cuarón. Si en los primeros momentos de la secuencia, todavía se sostiene el suspense, en el momento en que vemos a la señora y sube la música desproporcionadamente (como para asustar), se acaba el miedo y se impone la risa.

Ni siquiera la agradable presencia posterior de la magnífica Barbara Hershey, que irremediablemente nos remite a otro gran éxito de terror contemporáneo de Poltergeist, como era El ente (The Entity, 1982, Sidney J. Furie), es capaz de reconfortar lo suficiente como para soportar con entereza toda la película. Si al menos hubieran tenido el detalle de ofrecernos unas bonitas imágenes de Patrick Wilson desnudo y violado por un espíritu, tal y como a ella le sucedía en la mencionada película, habríamos tenido algo que recordar de Insidious.

¿Cómo? ¿Que no estás de acuerdo con mi punto de vista referente a que se trata de una comedia? Querido, querida, tan sólo tienes que echar un vistazo a la filmografía de Lin Shaye, que interpreta al personaje equivalente al de Zelda Rubinstein y/o Geraldine Chaplin, y te darás cuenta de que la han contratado más por su participación en las películas de Bobby y Peter Farrelly, como Vaya par de idiotas (Kingpin, 1996), Dos tontos muy tontos (Dumber & Dumber, 1994), Algo pasa con Mary (There’s Something about Mary, 1998) o Yo, yo mismo e Irene (Me, Myself & Irene, 2000), que por haber integrado el reparto de Serpientes en el avión (Snakes on a Plane, 2006, David R. Ellis), aunque lo mismo esta también influyó en su elección. En cualquier caso, que conste que salva su personaje mejor que el propio Patrick Wilson, que pareciera que no acabara de creerse el guión de la película.

Si todavía no te he convencido de que se trata más de una comedia que de una película de terror, baste la presentación de los dos… cómo denominarles ¿nerd o retarded? que asisten a Elise Rainer (Lin Shaye) mientras sirve de guía a Josh Lambert (Patrick Wilson) en su viaje en busca de su hijo. No sé si es porque uno de ellos, Leigh Whannell, es también el guionista, pero mi impresión es que pretendían hacer reír más que cualquier otra cosa. El final se veía venir, la verdad. Por lo menos los últimos tres segundos parecen cine, aunque obviamente son deudores de The ring: el círculo (Ringdu, 1998, Hideo Nakata). Sin duda alguna.

Ah, si. Se me olvidaba. Una ironía más: me encanta que se muden de casa en casa y ya estén colgados los cuadros, las cortinas y todos los dibujos de los niños en las paredes… Aunque resulta que es la primera vez que los ven.

Publicado originalmente en EXTRACINE