viernes, 3 de junio de 2011

Hobo with a Shotgun


Título original: Hobo with a Shotgun
Año: 2011
País: Canadá & EE.UU.

Dirección: Jason Eisener
Guión: Joh Davies, Jason Eisener & Rob Cotterill, basado en una idea de John Davies 
Producción: Rob Cotterill, Niv Fichman, Paul Gross & Frank Siracusa
Fotografía: Karim Hussain
Música: Adam Burke, Darius Holbert & Russ Howard III
Diseño de producción: Ewen Dickson
Vestuario: Sarah Dunsworth
Reparto: Rutger Hauer, Pasha Ebrahimi, Robb Wells, Brian Downey, Gregory Smith, Nick Bateman, Drew O'Hara, Molly Dunsworth, Jeremy Akerman, André Haines, Agnes M. Laan, Duane Patterson, Brian Jamieson, Timothy Dunn, Glen Matthews, Zach Tovey, Alexander Rosborough, Mark A. Owen, David Brunt, Scott Vrooman, Juanita Peters, Peter Simas, John Awoods, Scott Owen… 

cine z sin gracia

Si alguien pensaba que con Hobo with a Shotgun iba encontrarse con una película tan divertida como fuera en su día Machete (2010, Robert Rodriguez), ya pueden ir dándose un ducha de agua fría, pues no se van a encontrar más que con un mal chiste gore, carente del sentido del humor y las implicaciones críticas de la película de Robert Rodriguez. Hobbo with a Shotgun está dirigida por Jason Eisener, que también naciera a partir de uno de los falsos tráilers incluidos en Grindhouse, el proyecto de Robert Rodriguez y Quentin Tarantino, y que constituye su segundo largometraje tras The Teeth Beneath (2005, Jason Eisener & Zach Tobey).


No dudo que Hobo with a Shotgun puda tener sus seguidores, pero a un servidor, que habitualmente no tiene ningún problema en disfrutar de cubos de sangre y casquería fina, así como de inocente violencia gratuita, encontró insoportablemente largos los menos de noventa minutos que dura la película. Está claro que es un producto diseñado para divertir y entretener, pero que acaba asfixiado, por sus propias armas y en su propia sangre. Primero por la excesiva reiteración de situaciones que hacen que el primer giro de la película llegue cuando ya debería haberse producido el segundo y después por la aburrida previsibilidad de su resolución, a la que le falta la ironía de la que hacía gala tan estupendamente Machete.

No es cuestión de entrar en discusiones sobre la verosimilitud de algunas situaciones, ni la coherencia de personajes, ni de nada que tenga que ver con el relato, pues lo cierto es que ni hay relato, ni personajes, ni situaciones, tan sólo un cúmulo de secuencias que no consiguen ni evocar los mejores momentos del cine que supuestamente reivindica, que debe ser alguno por el tono nostálgico, pero que no sé cual es, porque no se parece ni al de Roger Corman, ni al de Sam Raimi, ni a los divertidísimas primeras obras de Peter Jackson, ni desde luego a las estupendas películas de Michael Herz y Lloyd Kaufman en las que El vengador tóxico (The Toxic Avenger, 19849 se sirviera de una fregona para limpiar su ciudad.

La malograda carrera cinematográfica de Rutger Hauer, que corriera de la mano de Paul Verhoeven en sus inicios, que experimentara su máximo esplendor en Blade Runner (1982, Ridley Scott), y que pereciera después en una larga lista de títulos más que olvidables no va, desde luego, a resurgir con esta película, a pesar de que tiene un porrón de proyectos en la parrilla. Tampoco parece que vaya a hacer despegar la trayectoria de ninguno de sus participantes.

Publicado originalmente en EXTRACINE