sábado, 16 de noviembre de 2013

Mud


Título original: Mud
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: Jeff Nichols
Guión: Jeff Nichols
Producción: Lisa Marie Falcone, sarah Green & Aaron Ryder  
Fotografía: Adam Sotne
Música: David Wingo
Montaje: Julie Montoe 
Diseño de producción: Richard A. Wright 
Dirección artística: Elliott Glick
Decorados: Fontaine Beauchamp Hebb
Vestuario: Kari Perkins
Reparto: Matthew McConaughey, Reese Witherspoon, Tye Sheridan, Jacob Lofland, Sam Shepard, Ray McKinnon, Sarah Paulson, Michael Shannon, Joe Don Baker, Paul Sparks, Bonnie Sturdivant, Stuart Greer, John Ward Jr., Kristy Barrington, Johnny Cleek, Kenneth Hill, Michael Abbott Jr., Earnest McCoy, Allie Wade, Douglas Ligon, Matt Newcomb, Mary Alice Jones, Tate Smalley, Jimmy Dinwiddie, Ryan Jacks… 

el intenso espíritu del río mississippi

Tercera película escrita y dirigida por Jeff nichos, después de Shotgun stories (2007) y Take shelter (2011), en la que parece navegar en lugares comunes a una de las obras cumbres de la cinematográfica española, El espíritu de la colmena, (1973) y una de las más intensas obras de teatro escritas por Sam Shepard, Locos de amor, que fuera llevada al cine por Robert Altman en 1985. Igual que en la película de Víctor Erice, asistimos a la pérdida de la inocencia, en esta caso de dos amigos, aunque más de uno que del otro, que igual que aquellas entrañables hermanas, también encuentran un monstruo al que quieren proteger. El vínculo con la otra referencia, además de la inclusión del propio Shepard interpretando a uno de los personajes secundarios, está identificada en esa relación de amor imposible entre la pareja de adultos protagonista.

Da la impresión de que todo lo que Tye Sheridan prometía con su interpretación en El árbol de la vida, va camino de confirmarse, y con fuerza. Y en su camino parece haber arrastrado a Mathew McConaughey, que ofrece una interpretación intensa y convincente como pocas veces había conseguido, casi la mejor de toda su trayectoria, me atrevería a decir. A su altura se mantiene Reese Witherspoon, aunque no así Michael Shannon, actor fetiche de Nichols, que queda aquí relegado entre los secundarios y que no consigue estar a la misma altura.

El relato se desarrolla sin prisa pero sin pausa, hasta alcanzar un clímax en el que confluyen las dos líneas argumentales. La magnífica fotografía y el perfecto uso de los espacios naturales, permiten que se disfrute tanto por la intensidad emocional que transmiten los personajes, como por el espectáculo visual del entorno que habitan. El resultado es una espléndida obra que tiene la habilidad de, aprovechando la proyección de su pareja protagonista, proporciona un final que satisface tanto al público maisntream como a su espíritu independiente.