sábado, 7 de agosto de 2010

Lascars


Título original: Lascars
Año: 2009
Nacionalidad: Francia & Alemania
Dirección: Emmanuel Klotz & Albert Perira-Lazaro
Guión: Alexis Dolivet, Eldiablo, IZM & Emmanuel Klotz
Producción: Roch Lener & Philippe Gompel
Música: Lucien PapaLu & Nicholas Varley
Montaje: Thibaud Caquot
Reparto: Vincent Cassel, Diane Kruger, Frédérique Bel, Hafid F. Benamar, Delphynn, Vincent Desagnat, Diam's, Dan Herzberg, Izm, Eric Judor, Katsumi, Gilles Lellouche, François Levantal, Franck Sinius, Omar Sy, Fred Testot…
animación francesa, urbana y hip-hopera

Basada Basada en una serie de televisión emitida en la televisión francesa desde 1998, Lascars es una refrescante y divertida comedia que integra la variedad multirracial presente en la actualidad en el país galo.

José Frelate (Hadif F. Benamar) y Tony Merguez (Vincent Cassel), quieren irse de vacaciones, pero un error lingüístico y la ausencia de solvencia económica, no se lo permite. En su lugar, mientras José acepta un trabajo de un juez corrupto para construirle una sauna en el sótano de su casa —inducido por la posibilidad de entrar en contacto con su voluptuosa hija, Clémence (Diane Kruger)—, Tony decide apostar por el tráfico de estupefacientes que le ofrece Zoran (Gilles Lellouche), sin reparar que su posesiva novia, Manuella (Frédéric Bel), es policía. A estos se suman un camello que se disfraza de gay con la intención de pasar desapercibido, un director de cine porno y un par de pringados que hubieran querido irse de vacaciones a Santa Rica.

El país galo siempre se ha caracterizado por una perfecta asimilación de corrientes artísticas externas tanto musicales como en otros aspectos culturales, particularmente aquellas que derivan del jazz como el breakbeat, el house, otras variantes de música electrónica o el hip-hop. Sin duda esta última tendencia mucho más ponderada por el levado índice de inmigración entre la población francesa, que se identifica con un estilo musical marcadamente urbano y marginal. Lascars da buena cuenta de ello, sin olvidar hacer una contundente crítica hacia la comercialización de un producto que poco poco, a ido desvirtuando su esencia y orígenes debido a la influencia de las compañías discográficas, si bien debido a su estructura inductiva, sólo nos percataremos de esta crítica en el final mismo de la película.

La espléndida secuencia de los títulos de crédito se repite dos veces y a diferente escala, por un lado nos presenta a los creadores del filme, para después presentarnos a todos y cada uno de los personajes que llevan el peso de una trama coral que bien podría hacernos pensar en algunos personajes de la espléndida ópera prima de Mathieu Kassovitz, La haine (1995), también protagonizada por Vincent Cassel y que ya reflejaba la mayoría de los temas propuestos en la serie y, después, película de animación, aunque en clave dramática.

Destacan los recursos cinematográficos característicos del cine de imagen real, pues contiene transiciones temporales, travellings de todo tipo, planos subjetivos, movimientos con efecto de grúa, pantalla partida, unos curiosos planos cenitales que mantienen una perspectiva frontal de los personajes y, sobre todo, un esmerado y cuidado detalle por el paisaje urbano que, sumado a la espectacular selección de temas de la banda sonora, nos devuelve una película tremendamente veraz, a pesar de lo exagerado del discurso en algunos momentos.

El subtítulo “no hay vacaciones para los hombres de verdad”, nos hace pensar en la intención de sus creadores de convertirla en una nueva saga.

Publicado originalmente en EXTRACINE

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