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domingo, 8 de diciembre de 2013

La gran belleza


Título original: La grande bellezza
Año: 2013
País: Italia & Francia

Dirección: Paolo sorrentino
Guión: Paolo Sorrentino & Umberto Contrarello, basado en una idea original de Paolo Sorrentino, adoptada de una la película de Federico Fellini
Producción: Francesca Cima & Nicola Giuliano  
Fotografía: Luca Bigazzi
Música: Lele Martichelli
Montaje: Cristiano Travaglioli 
Diseño de producción: Stefania Cella 
Dirección artística: Ludovia Ferrario
Vestuario: Daniela Ciancio
Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Carlo Buccirosso, Iaia Forte, Pamela Villoresi, Galatea Ranzi, Franco Graziosi, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio, Sonia Gessner, Anna Della Rosa, Luca Marinelli, Ivan Franek, Vernon Dobtcheff, Darioa Cantarelli, Pasquale Petrolo, Luciano Virgilio, Aldo Ralli, Giusi Merli, Giovanna Vignola, Anita Kravos, Ludovico Caldera, Maria Laura Rondanini, Francesca Golia, Massimo De Francovich, Roberto Herlitzka, Isabella Ferrari, Fanny Ardant, Antonello Venditti, Flaminia Bonciani… 

tortura con zafios aires intelectualices

Hay una secuencia que ilustra perfectamente mi experiencia viendo La gran belleza. Es aquella en la que Jep Gambardella (Toni Servillo), su protagonista, asiste a una performance al aire libre, a los pies de un acueducto. El público que asiste se muestra impasible cuando la artista que la realiza se coloca una venda en los ojos y arremete dándose cabezazos contra la fría piedra. Esa y no otra es la sensación que experimentó este espectador ante tan desagradable espectáculo —la película, que no la performance. La gran belleza es una obra rabiosamente violenta, no porque lo sea, sino por las sensaciones que despierta en el espectador.

Puedes leer la crítica completa en 400Films


viernes, 20 de septiembre de 2013

Afterparty


Título original: Afterparty
Año: 2013
País: España

Dirección: Miguel Larraya
Guión: Miguel Larraya & Fernando Sancristóbal Zurita
Producción: Álvaro Augustín & Tomás Cimadevilla  
Fotografía: Pablo Rosso
Música: Lucas Vidal
Montaje: Jordi López 
Reparto: Lucho Fernández, Alicia Sanz, Rocía León, Ana Caldas, Juan Blanco, Andrea Dueso, Úrsula Corberó, David Seijo, Coté Soler, Fernando Lueches, Eva Ugarte… 

una postfiesta patética

Podría tomarme el mismo tiempo en escribir esta crítica que el que se han tomado Miguel Larraya y Fernando Sancristóbal Zurita en escribir el guión de Afterparty, pero sería muy injusto para los que la lean. Y es que no es lo mismo debutar en el cine con una propuesta sencilla que sólo pretenda entretener, que hacerlo con una historia improvisada y previsible que ni entretiene ni divierte. 

Parece mentira que Tomás Cimadevilla y Álvaro Augustín —productor el primero de películas tan divertidas como El otro lado de la cama (2002, Emilio Martínez Lázaro), Torremolinos 73 (2003, Pablo Berger) o El calentito (2005, Chus Gutiérrez); y de un cine de altos vuelos el segundo con títulos en su trayectoria como El laberinto del fauno (2006, Guillermo del Toro), El orfanato (2007, J.A. Bayona),  Celda 211 (2009, Daniel Monzón), No habrá paz para los malvados (2011, Enrique Urbizu) o Lo imposible (The imposible, 2012, J.A. Bayona)— se hayan dejado engañar por un par de principiantes que quizás le vendieron un concepto interesante y muy internacional, pero que no han sabido aprovecharlo en absoluto.

Si los personajes son tan planos como la mayoría de los personajes del papel couché cuyo estereotipo explotan, los giros de guión son más previsibles que el rey al lado de una escalón. Si ninguno de los integrantes del reparto merece la pena, tampoco merece mención el equipo artístico, que ni ha conseguido  explorar en toda su magnitud los recovecos de la maravillosa casa que les han dejado para rodar. Casi lo más probable es que improvisaran el guión cuando entraron en la casa. 

No es que la fiesta sea aburrida y que las supuesta atracción sexual entre los personajes tan absurda como un posado de Ana Obregón, es que ni pega la música ni la fotografía, ni el vestuario ni nada de nada. Lo único bueno que se puede decir es que al menos es corta. Pero aún sí, demasiado larga para lo que quieren contar. Es que ni los montajes televisivos son aceptables y eso que estamos hablando de una producción de Telecinco Cinema. Muchos podrán pensar que me he explayado… pero estoy convencido de que me he quedado corto.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Tu eres el siguiente


Título original: You're next
Año: 2011
País: EE.UU.

Dirección: Adam Wingard
Guión: Simon Barrett
Producción: Simon Barrett, Keith Calder, Kim Sherman & Jessica Wu  
Fotografía: Andrew Droz Palermo
Música: Mads Haldtberg, Jasper Justice Lee & Kyle McKinnon
Montaje: Adam Wingard 
Diseño de producción: Thomas S. Hammock 
Dirección artística: Nathan Truesdell
Decorados: Lanie Faith Maarie Overton
Vestuario: Emma Potter
Reparto: Sharni Vinson, Nicholas Tucci, Wendy Glenn, AJ Bowen, Joe Swanberg, margaret Laney, Amy Seimetz, Ti West, Rob Moran, Barbara Crampton, L.C. Holt, Simon Barrett, Lane Hughes… 

el lado bueno de la paranoia y la obsesión por la superviviencia

¿Era necesario estrenar esta película en salas comerciales? Lo digo porque llega a la cartelera española con dos años de retraso y, claro, una vez vista, no estoy seuro de que haya sido muy buena idea. Cierto es que se deben haber gastado un pastón en la promoción, incluso apostaría que para untar a unos cuantos tuiteros que la han promocionado a través de las redes sociales, pero no ya como si la hubieran visto, sino como si incluso les hubiera gustado. Y permítanme dudarlo porque You're next no funciona ni como película de terror, ni como vuelca de tuerca irónica sobre una premisa harto machacada en un género que, en realidad, suele buscar más el humor que otra cosa. Y ni siento miedo ni risa alguna.

You're next aburre desde el momento en que abusa del cliché desde la primera secuencia. Inmediatamente después se embarca en una larga e interminable presentación de personajes, de tal manera que casi resulta un alivio cuando empiezan a caer como moscas. Pero si para ese momento ya nos hemos dado cuenta de que no podemos esperar que la pluma de Simon Barrett nos proporcione ni personajes carismáticos ni profundidad dramática, tampoco su colaborador en V/H/S (2012) y su secuela, parece dar muestras de una mejor capacidad en la dirección de la película.

Quizás un servidor debió haber investigado antes de ir al cine para saber de antemano que la insoportable madre histérica, Barbara Crampton, no era otra que la protagonista de la mítica Re-Animator (1985, Stuart Gordon), o que la primera víctima de los asesinos de las caretas no es otro que el propio Ti West, director de películas como Cabin Fever 2 (Cabin Fever 2: Spring Fever, 2009) o The innkeepers (2011). Pero sinceramente, prefiero enfrentarme a la película esperando que me sorprenda, sabiendo lo menos posible de antemano. Cosa que no pudo ser, o que sucedió, pero para mal. 

Aparte de los plagios descarados, lo que más decepciona es que ni se hayan molestado lo más mínimo en aportar algo de originalidad. Si, al menos, hay un par de momentos que consiguen aliviar el tedio y el aburrimiento, como el fin de la carrera de al primera que pretende salir por la puerta o el momento de la batidora,  delirante resulta la explicación del motivo por el que la protagonista se marca la reacción que se marca ante una situación límite de estas características. Lo que lamento sinceramente es que los artífices de la película no sean millonarios, para que sus familias pudieran poner en práctica los peregrinos planes que en su patética película exponen.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Asalto al poder


Título original: White House Down
Año: 2013
País: EE.UU.

Dirección: Roland Emmerich
Guión: James Vanderbitt
Producción: Roland Emmerich, Brad Fischer, Larry J. Franco, Laeta Kalogridis, Harald Kloser & James Vanderbilt  
Fotografía: Anna Foester
Música: Harald Kloser & Thomas Wanker
Montaje: Adam Wolfe 
Diseño de producción: Kirk M.Petruccelli 
Dirección artística: David Gaucher, Isabelle Guay, Martina Javorova, Jean-Pierre Paquet, Robert Parle, Charlotte Rouleau & Sandi Tanaka
Decorados: Marie-Soleil Dénommé & Paul Hotte
Vestuario: Lisy Christl
Reparto: Channing Tatum, Jamie Foxx, Maggie Gyllenhaal, Jason Clarke, Richard Jenkins, Joey King, James Woods, Nicolas Wright, Jimmi Simpson, Michael Murphy, Rachelle Lefevre, Lance Reddick, Matt Craven, Jake Weber, Peter Jacobson, Barbara Williams, Kevin Rankin, Garcelle Beauvais, Falk Hentschel, Romano Orzari, Jackie Geary, Andrew Simms, Catherine Lemieux, Vincent Leclerc, Andreas Apergis, Victor Cornfoot, Anatoly Zinoviev, Lee Villeneuve, Patrick Sabongui, Anthony Lemke, Kyle Gatehouse, Yardly Kavanagh, Andrew Shaver, Rhys Williams, Kwasi Songui, Leni Parker, Faber Dewar, Brent Skagford, Todd van der Heyden, Neil Napier, Ahmed Mekallach, Raphael Grosz-Harvey, Chad Connell, mark Antony Krupa, Patrick John Costello, Ralph Prosper, Jennifer Morehouse, martin Thibaudeau, Simon Gouveia, Richard Bradshaw… 

la destrucción sabe mejor si está sazonada con sentido del humor 

En muchas ocasiones me pregunto qué le habrá pasado a Roland Emmerich tanto con la cultura alemana como con la anglosajona. Por un lado tendríamos que remontarnos a los inicios de sus filmografía para encontrarnos con una película realmente alemana, la primera, Franzmann (1979), casi un mediometraje si atendemos a su mínima duración de 47 minutos. A partir de ahí, se deja apreciar la evidente influencia del que fuera considerado rey Midas de Hollywood en su día, Steven Spielberg, cuya sombra planea por películas como El principio del arca de Noé (Das Arche Noaf Prinzip, 1984), El secreto de Joey (Joey, 1985), El secreto de los fantasmas (Hollywood-Monster, 1987) o Estación lunar 44 (Moon 44, 1990). Si bien es cierto que hasta este punto sus películas son producciones alemanas, todas ellas están rodadas en inglés, con repartos internacionales y rara vez hacen alusión a su madre patria.

Una vez se integra definitivamente en (y contra) la industria estadounidense, la mayoría de sus productos responden a la perfección al peyorativo atributo de 'americanada', pero paradójicamente, todos están creados en torno a la destrucción sistemática de sus símbolos y ciudades y, en algunos casos, su ideología. Desde Soldado universal (Universal soldier, 1992), que explotaba una de las máximas de sus cuerpos de seguridad que parecen responder ante una máxima como que «el fin justifica los medios», hasta la estupidez de Anonymous (2011), que pretendía echar por tierra el prestigio del más eminente escritor en lengua inglesa, pasando por la destrucción a la que, por unas causas o por otras, les sometía en películas como Independence Day (1996),  Godzilla (1998), El día de mañana (The day after tomorrow, 2004) o 2012 (2009). 

Algo más de una década después del suceso que ha marcado la historia reciente de los Estados Unidos, da la impresión de que han levantado la veda y ya se pueden volver a destruir aquellos iconos vetados a causa de los atentados del 11-S. De esta manera, Roland Emmerich se ha apresurado en arremeter contra dos símbolos de poder tan reconocibles como el Capitolio y la Casa Blanca, montándose un nueva versión de La jungla de cristal (Die hard, 1988, John McTiernan), como ya hiciera Atoine Fuqua en Objetivo: La Casa Blanca (Olympus Has Fallen, 2013), salvo que con mucha mayor fortuna. 

Ambas películas coinciden en aprovechar el alto nivel de los actores y actrices que integran su reparto, no quizás para que puedan lucirse, pero al menos para proporcionar un mínimo de credibilidad que, desde luego, funciona mejor en este caso que en su predecesora. Ambos cineastas coincidían también en hacer una coherente reflexión que les llevaba a integrar como terroristas a algunos estadounidenses heridos por su propio Gobierno. Pero hay una sutil diferencia entre ambas películas, mientras el director estadounidense se toma absolutamente en serio su disparatada propuesta, el alemán no se la toma en serio en ningún momento, permitiendo disfrutar de su película como lo que es: un disparate pirotécnico que, no obstante, resulta bastante divertido si nos acercamos a él haciendo acopio de un sentido del humor que quizás esté más en consonancia con un tiempo pretérito y un tipo de cine algo antiguo, pero que no deja de ser moderadamente efectivo.

sábado, 10 de agosto de 2013

Pacific Rim


Título original: Pacific Rim
Año: 2013
País: EE.UU.

Dirección: Guillermo del Toro
Guión: Travis Beacham y Guillermo del Toro
Producción: Jon Jashni, Mary Parent & Thomas Tull  
Fotografía: Guillermo Navarro
Música: Ramin Djawadi
Montaje: Peter Amudson & John Gilroy 
Diseño de producción: Andrew Neskoromny & Carol Spier 
Dirección artística: Elinor Rose Galbraith, Richard L. Johnson, Andrew Li & Sandi Tanaka
Decorados: Peter P. Nicolakakos
Vestuario: Kate Hawley
Reparto: Charlie Hunnam, Diego Klattenhoff, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Bum Gorman, Max martini, Robert Kazinsky, Clifton Collins Jr., Ron Perlman, Brad William Henke, Larry Joe Campbell, Mana Ashida, Santiago Segura, Joe Pingue, Milton Barnes, Brian Frank, Ellen McLain, David Fox, Jake Goodman, Robin Thomas, Julian Barnes, David Richmond-Oeck, Charles Luu, Lance Luu, Mark Luu, Robert Maillet, Heather Doerksen, Joshua Peace, Sebastian Pigott, Victoria Marie, Roger Wong, J.C. Kenny, Jane Watson, Robert Morse, Paul Michael Wyes, Tyler Stevenson, Mike Chute, Duncan McLeod, Louis Paquette, Matthew G. Taylor, Terry Belleville, Frank Nakashima, Farzad Sadrian, Mishu Vellani, Clive Walton, Peter Kosaka, Yiren Kosaka, Yiren Stark, Hubert Tran, Trek Buccino, Drew Adkins, Kelvin Lum, Soo David Chum Ling, Randy Lee, Kim Jung-Yul, Kaely Wong… 

de dónde no hay, no se puede sacar

Después de un lustro centrado más en la producción que en la dirección, Guillermo del Toro articula una obra mastodóntica, Pacific Rim, en la que consigue enfrentar las dos vertientes estéticas más representativas de su filmografía: los seres viscosos y los artilugios mecánicos.

(...) Algunos pensábamos que la última película dirigida por Guillermo del Toro iba a girar en torno a la lucha de unos colosales monstruos mecánicos (jaegers) contra unos mastodónticos seres (kaijus) que surgen de las profundidades del planeta con la intención de quedárselo. Pero, en realidad, ese no es más que el pretexto de la verdadera trama de la película, que parece ser la importancia del otro para la proyección personal, quedando los monstruos en una posición secundaria, o al menos sólo como reclamo publicitario.

Esta particularidad podría jugar muy en favor de Pacific Rim, pero basta echar un vistazo tanto al trabajo previo de Travis Beacham —uno de los guionistas de la película—, como al de Guillermo del Toro —el otro autor del guión y director—, para darnos cuenta de que lo hace en sentido contrario. ¿Recuerdas Furia de titanes (Clash of the titans, 2010, Louis Leterrier)? Pues si eres uno de los pocos que te gustó estarás de enhorabuena, porque reconocerás la falta de profundidad psicológica de los personajes, así como disfrutarás con un tipo de acción en la que no importa quien vive ni muere, porque no habrás creado una empatía con (casi) ninguno de los personajes, así como tampoco te importará que la intensidad de las acciones dramáticas sea nula y se sucedan una detrás de la otra porque sí, porque la trama tiene que avanzar y hay que crear espectáculo pirotécnico para justificar los efectos especiales. Fabulosos, por otra parte.

Crítica completa en ALT1040

domingo, 4 de agosto de 2013

Objetivo: La Casa Blanca


Título original: Olympus Has Fallen
Año: 2013
País: EEUU

Dirección: Antoine Fuqua
Guión: Creighton Rothenberger & Katrin Benedikt
Producción: Gerard Butler, Ed Cathel III, mark Gill & Alan Siegel  
Fotografía: Conrad W. Hall
Música: Trevor Morris
Montaje: John Refouna 
Diseño de producción: Derek R. Hill 
Dirección artística: Karen Steward
Decorados: Cathy T. marshall
Vestuario: Doug Hall
Reparto: Gerard Butler, Aaron Eckhart, Finley Jacobsen, Dylan McDermott, Rick Yune, Morgan Freeman, Angela bassett, Melissa Leo, Radha Mitchell, Cole Hauser, Phil Austin, James Ingersoll, Freddy Bosche, Lance Broadway, Sean O'Bryan, Keong Sim, Kevin Moon, Malana Lea, Robert Forster, Sam Medina, Ashley Judd, Mike Snyder, Josiah D. Lee, Edrick Browne, Sean Boyd, Hunter Burke, Aonika Laurent, Jace Jeanes, Sione Ma'umalanga, Tory Kittles, Shane Land, Shanna Forrestall, Ian Casselberry, Dorothy Deavers, Amber Dawn Landrum, Han Soto, Kenneth Wayne Bradley, Bill Stinchcomb, Michelle Celeste, Mel Salih, Darrell L. Connerton, Terry Dale Parks, Michael Stallings, Hamish MacDonald, Lawrence O'Donnell, Rick Chambers, Scott Walker, Catherine Shreves… 

cómo convertir la casa blanca en una jungla de cristal

A primera vista no me hubiera acercado ante un producto de esta onda, tan claramente propagandístico del American way of life. Sin embargo, la calidad de algunos de los integrantes del reparto, que incluye a Morgan Freeman, Aaron Eckhart, Melissa Leo, Gerard Butler y Ashley Judd, me hizo reconsiderar mi postura, concediendo a Olympus Has Fallen el beneficio de la duda. Además se trata de la última película dirigida por Antoine Fuqua, responsable de títulos interesantes como Training Day o Brooklyn's Finest. Lamentablemente, ninguno de ellos debía estar en su mejor momento cuando aceptaban participar en un proyecto de unos guionistas primerizos, Creighton Rothenberger y Katrin Benedict, que no habían tenido ningún reparo en trasladar la trama de Die hard, conocida en España com La jungla de cristal, a la Casa Blanca.

Sí. Al principio parece otra cosa. Un intento de dotar de humanidad, e incluso vulnerabilidad, a un hipotético presidente de los Estados Unidos, capaz de crear lazos de amistad mientras desempeña su importantísima función, logrando además mantener el amor de su entrañable hijo y la atención de su queridísima esposa. Pero si consigues establecer una gran empatía por estos personajes en las tres primeras secuencias, ni mucho menos se debe a la eficacia narrativa del relato, sino a que apela al más puro y pornográfico sentimentalismo de manual, destruyendo cualquier atisbo de credibilidad en otra secuencia posterior en la que pareciera tuvieran como objetivo, no realmente la Casa Blanca, sino reabrir las heridas del 11-S en los estadounidenses a través de un ejercicio pirotécnico que quizás muchos podrían decir que nunca podría suceder, si no fuera porque en realidad, ya ha pasado.

Crítica completa en EXTRACINE

The Lords of Salem


Título original: The Lords of Salem
Año: 2012
País: EEUU, Reino Unido & canadá

Dirección: Rob Zombie
Guión: Rob Zombie
Producción: Don  
Fotografía: Maxime
Música: Jeff
Montaje: Michele 
Diseño de producción: Alicia 
Dirección artística: Anthony
Vestuario: Wendy
Reparto: Sheri Moon Zombie, Bruce Davidson, Jeff Daniel Phillips, Judy Geeson, Meg Foster, patricia Quinn, Ken Foree, Dee Wallace, maria Conchita Alonso, Richard Fancy, Andrew Prine, Michael Berryman, Sid Haig, Bonita Friedericy, Nancy Linehan Charles, Flo Lawrence, Brynn Horrocks, Suzanne Voss, Susan Gray, Torsten Voges, Niko Posey, Julian Acosta, Lisa Marie, Brandon Cruz, Gabriel Pimentel, John 5, Piggy D., Roger W. Morrissey, Barbara Crampton, Michael Shamus Wiles, Dustin Quick, James Messersmith, Troy… 

pido un conjuro para alejar a rob zombie del cine

Hay guiones que si estuvieran escritos por adolescentes de 12 o 14 años, podrían tener algún interés. Más que nada por la posibilidad de que ante un relato prometedor, su autor pueda madurar y llegar a convertirse en un cineasta de calidad. No es, desde luego, el caso de Rob Zombie, de quien desconozco el resto de su filmografía (que ya no quiero descubrir), porque con The Lords of Salem tan sólo consigue articular el prodigioso truño de un cineasta empeñado en demostrar que está tan desfasado y caducado como el vestuario que luce la protagonista de su película, que pareciera directamente sacado de los restos de armario de la diseñadora del vestuario de The Doors (o del armario de la madre de la protagonista).

Intentar explicar lo que Rob Zombie pretende con su película, sería tanto como preguntarle a un adolescente cómo escoge entre las diferentes tribus urbanas que le ha tocado vivir. Claro que el director de la película dista bastante de ser un adolescente. En el fondo, se me antoja que su propósito (por apostar algo) pudiera ser el de postularse como creador de videoclips para bandas y artistas como Nine Inch Nails, Marilyn Manson o David Bowie, aparte de para sí mismo. Si bien su relato es insoportablemente torpe, desesperantemente obvio y absolutamente previsible, su capacidad para crear imágenes interesantes no deja de llamar la atención. Eso sí, es una belleza carente de fuerza, sin estimulación alguna, porque sus delirios satánicos no llegarían ni a escandalizar a los conservadores más recalcitrantes.

Crítica completa en EXTRACINE

domingo, 23 de junio de 2013

Una bala en la cabeza


Título original: Bullet to the Head
Año: 2012
País: EEUU

Dirección: Walter Hill
Guión: Alessandro Camon, basado en una novela gráfica de Alexis Nolent
Producción: Alfred Gough, Alexandra Milchan, Miles Millar, Joel Silver & Kevin King Templeton  
Fotografía: Lloyd Ahern II
Música: Steve Mazzaro
Montaje: Timothy Alverson 
Diseño de producción: Toby Carbett 
Decorados: Alice Baker
Vestuario: Ha Nguyen
Reparto: Sylvester Stallone, Sung Kang, Sarah Shahi, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jason Momoa, Chrsitan Slater, Jon Seda, Holt McCallany, Brian van Holt, Weronika Rosati, Dane Rhodes, Marcus Lyle Brown, Andrew Austin-peterson, Paul Etheredge, Robert Cavan Carruth, Andre Michot, Lacey Minchew, Dominique DuVernay, Dana Michelle Gourrier, Robert Larriviere, Don Yesso, Douglas M. Griffin, Tiffany Reiff, Jackson Beals, Donna Duplantier, Andrea Frankle, Teri Wyble, Don Thai Theerathada, Lin Oeding, Milos Milicevic, Kara Bowman… 

la decadencia se acentúa con la edad

Es posible que muchos vean un título como Bullet to the Head como la última película de Sylvester Stallone, que lo es. Pero a un servidor lo que más le llama la atención de la adaptación cinematográfica de la novela gráfica de Alexis Nolent, constituya el retorno de un cineasta como Walter Hill a la dirección después de una década. Aunque, por un lado, Sly consiga crear un personaje algo particular, no demasiado parecido a sus precedentes (hacia los que se lanzan algunos guiños), Hill trata de desarrollar un thriller de acción clásico siguiendo la fórmula de las buddy movies, que si bien no deja de ser entretenido, tampoco acaba de desmarcarse de otro tipo de productos similares mucho más interesantes, terminando por diluirse en sus propias premisas, que pretendiendo ser originales, resultan odiosamente reiterativas y predecibles.


Crítica completa publicada en EXTRACINE

Oz, un mundo de fantasía


Título original: Oz the Great and Powerful
Año: 2013
País: EE.UU.

Dirección: Sam Raimi
Guión: Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire, basado en la novela de L. Frank Baum
Producción: Joe Roth  
Fotografía: Peter Deming
Música: Danny Elfman
Montaje: Bob Murawski 
Diseño de producción: Robert Stromberg
Dirección artística: John Lord Booth III, Todd Cheniawsky, Stefan Dechant, Andrew L. JOnes, Iain McFayden & Meghan C. Rogers
Decorados: Nancy Haigh
Vestuario: Gary Jones
Reparto: James Franco, Mila Kunis, Rachel Weisz, Michelle Williams, Zach Braff, Bill Cobbs, Joey King, Tony Cox, Stephen R. Hart, Abigail Spencer, Bruce Campbell, Ted Raimi, Tim Holmes, Toni Wynne, Rob Crites, William Dick, Gene Jones, John Lord Booth III, Suzanne Keilly, Shannon Murray, Ralph Lister, John Manfredi, Robert Stromberg, Channing Pierce, Brian Searle, Russell Bobbitt, Julie Gershenson, Danny Nelson, T.J. Jagodowski, John Paxton, Isabella Shears, Melissa Exelberth, Steve Forbes, Arnold Agee, Deborah Puette, Julius Kline III, Theresa Tilly, Betsy Baker, Ellen Sandweiss, Sasha Reynolds, Ja'Vonne Cousins, Victoria Lurz, Dashiell Raimi, Oliver Raimi, Brnadon Hamilton, Stevie Lee Richardson, Martin Klebba, Danielle Ragland, Bart McCarthy, Timothy Patrick Quill, Nicholas Lindsay-Abarie, Bill E- Rogers, Danny Hicks, Mia Serafino, Lanika Wise, Mikayla Bouchard, Nellie Ann Prestine-Lowery, Emma Raimi, Jayne Violassi, Jay Schwalm, Wendy Cutler, James Bird, Kenneth D. Ciszewski, Chester F. Guilmet, Robert Buck, Jim Moll… 

la ingenuidad se apodera de Oz

Al menos a un servidor le resultaba difícil hacerse una idea de lo que podía esperar de una película como Oz the Great and Powerful. Dirigida por un cineasta de culto como Sam Raimi, por mucho que no fuera su primera incursión en el cine comercial después de Spider-Man y sus secuelas, y avalada por un interesante reparto que incluía a actrices como Mila Kunis, Michelle Williams y Rachel Weisz, finalmente lo que más ha pesado en este producto no ha sido otra cosa que la productora que estaba detrás: Walt Disney.

De entrada decir que se trata de una película dirigida al público infantil y familiar. En ese sentido no hay ningún tipo de engaño porque en ningún momento pretende convertirse en otra cosa que lo que es. Un producto que trata de aprovechar la vistosidad de éxitos recientes, como Alice in Wonderland, transmitiendo la ternura que despierta un clásico imperecedero como The Wizard of Oz. Porque los personajes estarán sacados de la misma novela de L. Frank Baum, pero la película está diseñada para rendir tributo a The Wizard of Oz, la versión dirigida pro Victor Fleming y protagonizada por Judy Garland. Aquella en la que todos pensamos cuando mencionamos al mago de Oz.

Crítica completa en EXTRACINE

domingo, 16 de junio de 2013

Trance


Título original: Trance
Año: 2013
País: Reino Unido

Dirección: Danny Boyle
Guión: Joe Ahearne & John Hodge
Producción: Danny Boyle & Christian Colson  
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Música: Rick Smith
Montaje: Jon Harris 
Diseño de producción: Mark Tidesley 
Dirección artística: Katrina Dunn, Denis Schnegg & Su Whitaker
Decorados: Dominic Capon
Vestuario: Suttirat Anne Larlarb
Reparto: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Danny Sapani, Matt Cross, Wahab Sheikh, Mark Poltimore, Tuppence Middleton, Simon Kunz, Michael Shaeffer, Tony Jayawardena, Vincent Montuel, Jai Rajani, Spencer Widing… 

todos estaban hipnotizados cuando aceptaron participar en la película

Parece mentira que Danny Boyle haya sido seminarista antes que cineasta. Poco debe quedar de sus enseñanzas religiosas a la vista de la condescendencia con la que retrata a sus personajes. Según lo que muestra en Trance la mayor parte de los que acuden a las subastas de obras de arte son delincuentes de alto standing, la policía es un grupo de ineptos inmigrantes que ni salen de su furgoneta -ni saben salir- para custodiar el recinto asignado bajo su protección y los psiquiatras, psicólogos y terapeutas son gente sin escrúpulos que escoge ese oficio para ganarse unas perrillas porque lo que es vocación, no deben tener ninguna. Lástima que no le hipnoticen a él y le hagan olvidar su etapa como cineasta para que vuelva a ingresar en una orden religiosa que le envíe a algún lugar bien remoto.

Por un lado me da la impresión de que Boyle hubiera digerido bastante mal Origen (Inception, 2010, Christopher Nolan), por razones obvias, y, por otro, es evidente que la premisa de la película podría funcionar mejor en el guión de la TV-Movie para la que lo escribiera originalmente Joe Ahearne, hace más de una década, pero no hoy en día. ¿Me estás contando que roban un cuadro de Goya y no aparece un sólo policía en toda la película? No hay investigación ni ningún tipo de cuestionamiento. ¡¡Pero, si está claro que el primer sospechoso siempre sería el personaje interpretado por James McAvoy!! 

Puedo entender que John Hodge, guionista habitual de las películas de Boyle, haya sido incapaz de reparar las lagunas, pero que ¿ninguno de los actores se haya dado cuenta? Quizás es que todos ellos, al igual que sus personajes, lo hacían todo por la pasta. Uno se cuestiona incluso la capacidad de cada uno de los actores que forman el reparto para decidir participar en un proyecto de tan baja calidad.

Para qué perder más el tiempo hablando de una película que no merece la pena. Ni por su banda sonora, ni por su trío protagonista -que no consigue hacer mínimamente creíble a ninguna de sus personajes-, ni por los previsibles y aburridos giros de guión. No hay nada en Trance que no evite por un sólo momento la sensación de que estás perdiendo el tiempo. Despierta y vete a ver otra película.